Cinque Terre

José Yuste

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Analista financiero.

Gasoductos, AMLO, Bartlett y Slim

La información corrió como reguero de pólvora: el gobierno mexicano, a través de la Comisión Federal de Electricidad, llega a un acuerdo con las empresas constructoras de gasoductos. El tema es crucial para todo el empresariado. Para los empresarios, está en juego el respeto a los contratos, la certeza jurídica. Y para el gobierno, el no gastar de más en contratos “leoninos” en contra del erario.

The Wall Street Journal (sí, la información nos sigue llegando de Estados Unidos, aunque sea del erario público mexicano) dio a conocer que había un acuerdo en principio: Carso Energy, IEnova, TC Energy y Fermaca habrían llegado a un pacto con el gobierno.

  •  UN AHORRO CON ASEGUNES

Desde la semana pasada, el presidente López Obrador adelantó que estaban finalizando negociaciones con las constructoras de gasoductos. Incluso, que había sido una de las empresas “orgullosamente mexicanas” (y de ahí se presume que sea Grupo Carso de Carlos Slim) la primera en aceptar el acuerdo.

¿En qué consiste el acuerdo? En mejorar el pago de tarifas por transportar gas de las compañías constructoras de gasoductos, que dentro de los siguientes diez años podrán cobrar más alto sus tarifas a la CFE, pero a cambio le darían un ahorro de inmediato, de 600 millones de dólares.

Ésta es la información de The Wall Street Journal.

Para algunos analistas del sector, la ganancia del gobierno no fue mucha, aunque para el gobierno era indispensable revisar este tipo de contratos que otros gobiernos firmaron, y que para la 4T pudieron ser sumamente onerosos. Fue el sello de Manuel Bartlett quien quiso recordar que su mano no es la más suave con el sector privado.

  •  IP Y SLIM, EN LAS NEGOCIACIONES

Las mesas de negociación fueron al más alto nivel. Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, junto con Antonio del Valle, presidente del Consejo Mexicano de Negocios, asistieron a las mesas coordinadas desde Palacio Nacional. Pero todo hace pensar que, al final, fue Carlos Slim Helú quien, con su cercanía con el presidente López Obrador, ayudó a destrabar las negociaciones que conocía muy bien, pues al fin y al cabo una de sus empresas (Carso Energy) era de las afectadas.

El acuerdo alcanzado sería para los primeros cuatro contratos, que tienen que ver con siete gasoductos. La inversión privada afectada por esta negociación fue de dos mil 600 millones de dólares, con los cuales se tendrán que construir tres mil 300 kilómetros de gasoductos. Prácticamente todos para transportar gas de EU a México.

  •  EL SELLO DE BARTLETT

Para llevar el arbitraje de CFE en contra de las constructoras de gasoductos, fue necesario que Bartlett lograra convencer al presidente López Obrador. Sin embargo, dentro del propio gobierno de la 4T, había otras voces. Fue el caso de Carlos Urzúa, ahora exsecretario de Hacienda. Además, los empresarios señalaban el riesgo de falta de gas, sobre todo, para el sureste mexicano.

En medio de estas controversias, la negociación entre el gobierno mexicano y las constructoras de gasoductos por fin parece haber llegado a su fin. Como sea, es una buena noticia que evitó el choque de trenes IP-Gobierno.


Este artículo fue publicado en Excélsior el 27 de agosto de 2019, agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

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