Cinque Terre

José Yuste

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Analista financiero.

Gas LP ¿se acabó la ilusión?; inflación repunta; Cofece y el escandaloso pago en futbol femenil

El gobierno de la 4T ha intentado frenar el alza de precios en los energéticos, particularmente en el gas LP. No ha podido. Si bien desde el 1 de agosto comenzó un precio tope, a mes y medio de llevarse adelante ese precio controlado, el costo del combustible ha subido.

Es lógico: importamos el 80% del gas LP. También importamos más del 80% de las gasolinas. Y los energéticos se han elevado a nivel internacional.

El aumento en los precios de los energéticos se debe a la recuperación económica a escala mundial, que demanda más combustibles, así como el impulso económico de China.

México ha intentado subsidiar los precios de los energéticos. Pero no puede sostener una olla de presión.

El precio del gas LP terminó subiendo la primera quincena de septiembre, para llegar a 0.42%. Había bajado en las tres quincenas anteriores, gracias al precio tope.

En el gas LP, el gobierno de la 4T diseñó una estrategia: precios tope, la creación de Gas Bienestar y la verificación de la Profeco a los distribuidores del combustible.

Desde agosto, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) publica precios topes de gas LP en 145 regiones del país, o sea, en 2 mil 470 municipios.

Sin embargo, aun así, la cotización ha tenido que subir.

El gas LP ha subido en lo que va del 2021, un 10.71 por ciento.

La estrategia de tener un precio controlado, a corto plazo, fue una ilusión. Esa ilusión no es sostenible.

Sería mejor emplear políticas para hacer competir a los distribuidores de gas, introducir gas natural y dar a la población más vulnerable un precio subsidiado bien focalizado.

Y las gasolinas también se han elevado en el año, de entre 13% y 20 por ciento.

Los energéticos presionan la inflación que en la primera quincena de septiembre, otra vez, fue al alza. La inflación anual  fue de  5.87%, alejada del 3% anual que es el objetivo del Banco de México.

DOS MIL PESOS A JUGADORAS

La Comisión Federal de Competencia Económica encontró colusión en 17 clubes de futbol para poner límites a los salarios de las jugadoras y los jugadores.

El escándalo se dio en el salario tope impuesto a las jugadoras de la incipiente Liga Femenil: a) las mayores de 23 años ganarían un máximo de dos mil pesos; b) las menores de 23 años, ganarían 500 pesos más un curso para su formación personal; c) las jugadoras de la categoría Sub-17 no tendrían ingresos, pero sí ayuda de transporte, estudio y alimentación.

Vino otro acuerdo, entre 2018-2019, donde el tope máximo fue de 15 mil pesos y sólo cuatro jugadores podrían ganar por arriba del monto, y los apoyos en especie no superarían los 50 mil pesos por torneo.

A todas luces, era un salario ridículo, que también expone inequidad de género: mientras las futbolistas ganaron sólo dos mil pesos, en promedio, los jugadores varones ganan 750 mil pesos mensuales.


Este artículo fue publicado en Excélsior el 24 de septiembre de 2021. Agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

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