Cinque Terre

Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

A todos lo que aman el futbol: “Historias insólitas de la selección mexicana”

A todos los que quieren y a todos los que aman al futbol, no dejen de leer Historias insólitas de la selección mexicana, de Luciano Wernicke que está en circulación, y para ello vean los siguientes subrayados con los que reseño el sexto libro en lo que va del año (que vale la pena leer aunque el prólogo sea de Christian Martinoli):

La primera Copa del mundo ocurrió en Uruguay, en 1930, y asistió el representativo nuestro sin mayor problema pues entonces no había eliminatorias. En todo caso lo que debió afrontar fueron los gastos del viaje que sólo alcanzaron para 17 jugadores y no los 22 que se tenían planeados, y que entonces dirigió el técnico español José Juan Luqué de Serrallonga (Para la preparación entrenaban sólo de seis a ocho y media de la mañana pues trabajan en otras actividades hasta su regreso a la cancha del Necaxa a las seis de la tarde para entrenar un par de horas más). El color de la camiseta fue púrpura y a la altura del corazón tenía un letrero que decía “México”.

El primer gol anotado en un mundial fue del francés Lucien Laurent contra México, que tenía como arquero a Óscar Bonfiglio (a los 19 minutos de iniciado el cotejo inaugural de la Copa)

Para el mundial de Italia 1934 se inscribieron 33 naciones por lo que hubo ronda clasificatoria y para ello los directivos italianos decidieron que México y Estados Unidos jugaran en Roma y ahí los nuestros perdieron 4-2. Mussolini tenía mucho interés en que el país de la bota y Estados Unidos era un rival ideal que la escuadra Azurri aplastó 7-1. Mientras los mexicanos debieron jugar varios partidos amistosos para recaudar el dinero suficiente para regresar al país.

México renunció a participar en la Copa del Mundo de Francia en 1938. Hay dos versiones al respecto: una es que nuestro país así apoyó la inconformidad de Argentina por no ser elegido como anfitrión y la segunda es que los federativos mexicanos no quisieron que los mexicanos volvieran a hacer papeles tan tristes al disputar el último lugar.

Luego de la interrupción de ese tipo de competencias debido a la Segunda Guerra Mundial, México superó sin problemas la fase eliminatoria para el mundial de Brasil en 1950 pero le fue muy mal en todos los sentidos, incluso se suscitó un escándalo porque los jóvenes de la selección nacional la pasaron más tiempo en playas y en antros con mujeres brasileñas que en las canchas de entrenamiento, y los resultados, bueno, mejor lean ustedes porque las goleadas son formidables (por aquellos días los medios deportivos informaron que el médico de México atendió más crudas que lesiones). Sólo cito un ejemplo que divido en una noticia buena y una mala: la buena es que México inauguró con Brasil el famoso estadio Maracaná, entonces el más grande del mundo, y la mala es que Brasil ganó 4-0.

Es el eterno retorno. Para el mundial de Suiza 1954, la selección mexicana no tuvo óbices relevantes para salir airoso aunque, ya luego al ver los resultados en la gesta internacional, más de uno señaló que así no tenía caso asistir. Dejo a ustedes verificar las masacres y sólo apunto que lo bueno en este caso es que los jugadores ya no fueron desnutridos como dijo el médico en 1950, cuando 17 de 20 jugadores aztecas estaban en esa condición. Con un afán testarudo de optimismo podemos obviar las goleadas y mejor citar un momento memorable en el que los nuestros tuvieron que ver: en el juego contra México los brasileños estrenaron la playera muy famosa playera “Verdeamarela”.

Para la eliminatoria al mundial de Suecia 1958, el técnico Ignacio Trelles dio forma al que los connacionales de aquel ayer consideraron como un equipo arrollador, imaginen si no, en la puerta estaba Antonio “La Tota” Carbajal y en la delantera Salvador Reyes, Jaime Belmonte y Alfredo Hernández. El diario El informador así caracterizó al equipo: “La más formidable máquina futbolística formada en el país en los últimos años”.

No reseño nuestra desgracia porque me deprimo y, entonces, otra vez rescato cosas bonitas como que Ignacio Trelles es el técnico con más partidos al frente de México y que en aquella competencia los jugadores usaron por primera vez la camiseta verde y así apenas menciono a José “Jamaicón” Villegas porque armó un desmadre de aquellos en el hotel donde estaban concentrados porque él había pedido de cena unas chalupas. También puedo decir que tras la derrota con Suecia por 3 a 0, México obtuvo el primer punto luego de 28 años de historia al empatar a uno con el poderoso equipo de Gales y Belmonte fue el héroe que anido en las piolas luego de un certero remate de cabeza.

Del mundial de Chile 1962 destacó dos cosas. El primero es que el gran portero del Oro se llamó Héctor Antonio Mota y le decían “Piolín” porque medía 1.57 cms y don Nacho Trelles lo eligió para jugar un partido amistoso con Reino Unido, por lo que no será difícil explicar porqué le metieron ocho goles al “Piolín” los mastodontes ingleses. La segunda cosa es que durante la concentración Antonio Carbajal y Raúl Cárdenas se escaparon para ir con dos señoritas a un bar pero casi se les caen los pantalones cuando, arreglado como mesero, les cayó en la maroma don Nacho Trelles, quien les preguntó: “¿Qué van a ordenar los señores?”. Ok, del mundial hablemos sólo de algo: Los aztecas jugaron contra Brasil y perdieron 2-0 con goles de Mario Zagallo y Edson Arantes Do Nacimiento “Pelé” y desde el primer gol “El Jamaicón” no paraba de llorar desconsolado, razón por la que nunca más volvió a jugar con el Tri. Bien, otro dato, pero es que me duele: México hizo un partidazo contra España e iban empatados hasta que en el último minuto ellos anotaron y sopas, todo fue chillar y reclamar a Héctor Hernández que no acató las órdenes de Nacho Trelles de no tirar largo un tiro de esquina. Ya sé que en esa ocasión México ganó a Checoslovaquía el tercer partido y que ese equipo quedó en segundo lugar luego de perder la final con Brasil, pero aquella historia ya está muy sobada en mi opinión.

En Reino Unido 1966 por primera vez México no perdió en el partido inaugural y no es menor ya que en los encuentros anteriores, había recibido nada más 20 goles en esa instancia. El otro logro es que en el juego contra Uruguay, “La Tota” Carbajal tuvo su gloriosa despedida de los mundiales (un récord que sólo ha podido igualar Lothar Mattehus).

México es el primer país en organizar dos campeonatos de futbol (y, algo es algo, aquí vimos alzarse con la corona a dos de los más grandes de todos los tiempos, Maradona y Pelé). El primero sucedió en 1970 y los números dicen que fue la mejor actuación que hasta entonces había tenido el representativo y, además, fue la primera vez que se emplearon tarjetas rojas y amarillas, al menos oficialmente porque durante el torneo no hubo expulsados. Ah, casi lo olvido, también en aquella gesta fue la primera vez que se permitía la sustitución de dos jugadores. Sobre nuestros complejos da cuenta el reclamo de la delegación mexicana porque el árbitro elegido para el partido contra Italia fuera Abraham Klein quien había pitado un encuentro de juegos olímpicos con Japón, en el que sus decisiones favorecieron sin duda a México, según toda la prensa internacional de aquel entonces. El segundo complejo es el enojo de los mexicanos porque los italianos tomaban vino y no agua mexicana. Diosss.

La peor humillación mexicana ocurrió en Puerto Príncipe, el 14 de diciembre de 1973. Aquel día el representativo tricolor quedó fuera del mundial de Alemania 1974 al caer 4-0 frente a un equipo muy menor llamado Trinidad y Tobago. Es tal la falta de autocrítica que muchos de los protagonistas alegaron, incluso Enrique Borja, haber sido victimas del vudú.

En Argentina 1978 asistió un equipo demasiado jóven comandado entonces por José Antonio Roca quien sustituyó a Nacho Trelles, luego del monumental fracaso de 1972. Imaginen que Hugo Sánchez tenía 19 años, Alfredo Tena 21 igual que Víctor Rangel o el portero Pilar Reyes y Guillermo Mendizabal que tenían 23. El punto es que yo en lo personal aun recuerdo cómo teutones, tunecinos y polacos hicieron añicos las esperanza verde mientras los “Ches” se levantaban con la Copa (no sin una gran polémico tras su inverosímil goleada a Perú). ¿Les cuento la anécdota en la que el portero Pedro Soto le dice a Pilar Reyes que empataron ya que los alemanes les metieron seis goles, tres a cada uno? Mejor no. Tampoco narro que la escuadra tricolor no calificó al mundial de España 82 porque tuvo una pésima actuación en la eliminatoria y, en particular, durante el último partido contra Honduras.

México 86, clap, clap, México 86, clap, clap, el mundo unido por un balón. Para la fiestota somos buenos como quedó claro durante el segundo torneo mundial en tierras aztecas. Sin duda fue enorme que el equipo tricolor (“tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará”) lograra su primera victoria en estas competiciones contra los belgas un memorable 2 de junio en el coloso de Santa Úrsula cuando… De acuerdo, freno el entusiasmo y sólo digo que ese gol de Javier Quirarte simboliza uno de los más grandes y masivos gritos que una nación hubiera dado nunca jamás (y yo ahí, claro, bueno, a un lado de la radio mientras vendía en la Lagunilla). Ya luego ustedes saben que pasó contra los teutones y cómo en Monterrey, según Tomás Boy, se arrugó Hugo Sánchez y no ejecutó ningún penal en la serie que determinó al semifinalista (la anécdota no la cuenta el autor del libro, por cierto). Hugo Sánchez fue el primer jugador que actusaba en el extranjero y que, en esa calidad, fue reclutado para jugar en la selección.

¿Vale la pena reseñar el asunto de los cachirules por los que México no asistió al Mundial de Italia 1990? Creo que es uno de los temas más conocidos. Mejor nos trasladamos a Estados Unidos 1994 y ciframos que, en la eliminatoria comandada por César Luis Menotti (campeón en Argentina 78), México alcanzó la mayor goleada en la historia al ganar 11-0 a San Vicente y las Granadinas. También podríamos decir que Hugo Sánchez fue a pedirle a la Morenita del Tepeyac que le echara un ojito para que su participación en el mundial fuera destacada pero no rindió frutos porque el ex-Niño de Oro sólo jugó el primer partido por lo que recuerda con el cariño debido al director técnico Miguel Mejía Barón más aun porque no lo metió en el partido contra Bulgaria, con el que México perdió en la tanda de penalties.

Nada más recuerdo el mundial de Francia ’98 y se me vuelve a salir el corazón y junto con el nudo en la garganta respectivo por aquellos memorables partidos donde Cuauhtémoc Blanco y Luis el “Matador” Hernández junto con Ricardo Peláez fueron enormes, más aun el partido contra Alemania que, luego de una falla del también llamado “Pájaro”, nos clavó el primero y luego nos mató (y yo, arrodillado en el televisor, presa de esa maldita industria cultural del capitalismo, je). Tampoco puedo detenerme en el mundial de 2002 de Corea-Japón, primero, porque los nuestros llegaron de milagro (en ese periodo sufrimos el “Aztecazo”) y, segundo, porque Estados Unidos eliminó a México y exhibió la falta de ideas del director técnico Javier Aguirre.

México ha faltado muy pocas veces a la Copa Mundial aunque nunca ha sido protagonista en la cancha, y regularmente ha llegado sin problemas, como sucedió en Alemania 2006, según La Volpe, gracias a sus supersticiones (tanto que cierta vez llevó a los jugadores a recibir las vibraciones cósmicas de las pirámides de Teotihuacan, a lo que Óscar, el “Conejo” Pérez y Francisco, el “Gatillero” Palencia se opusieron y por ello, en represalia La Volpe no los llevó al mundial –igual que a Cuauhtémoc Blanco porque se burló de él por esa causa y durante un partido en el que éste anotó al Atlas y fue a burlarse al banquillo del director técnico Ricardo La Volpe). Entonces mejor anoto algunas anécdotas: 1) en esa Copa por primera vez anotó un jugador nacionalizado mexicano (“El Guille” Franco) y 2) por primera vez se impidió fumar a quienes ocupaban el perímetro de la cancha, cosa que le costó mucho trabajo al “Bigotón”.

El 11 de junio merece festejarse junto con las fiestas patrias según el autor de este libro, ya que México nunca ha perdido los partidos que ha jugado esa fecha. Entonces, vean ustedes en qué consistió la enorme injusticia que dejó a México fuera de las semifinales de Sudáfrica en 2010. ¿Qué decir del Brasil 2014 que no sea conocido desde el dramatismo con el que calificó la selección, por cierto con una gran ayuda del árbitro que marco un penal inexistente en favor del Tri, hasta aludir a un Guillermo Ochoa formidable en la portería, por lo que fue considerado uno de los mejores arqueros del mundo? Y ya mejor no hablo de aquella pena máxima que inició la debacle azteca luego de que tenía en un puño a su similar de Holanda, y no lo hago por dos cosas: primero porque chillo y, segundo, porque sí era penal.

 

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