Cinque Terre

Leobardo Ordaz Zamorano

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Analista político. Egresado de la FCPyS de la UNAM.

Fiestas patrias, pan y circo de López Obrador

Como en los tiempos antiguos de la Roma imperial, con este gobierno tendremos mucho pan y circo para mantener entretenida a la población, distraerla de los problemas principales, alejarla de la política y contar con su aprobación para seguir gobernando.

Mientras que el pan ya se reparte gratis todos los días mediante una costosa operación clientelar por todo el territorio nacional para sostener una masa cautiva de fieles votantes, el oficialismo ya tiene todo preparado para montar el gran circo del 15 y 16 de septiembre, que han anunciado como algo “sin precedente”, “nunca visto” y a lo grande.

Desde temprano iniciarán los festejos por el 209 aniversario de la Independencia de nuestro país con un festival denominado Culturas México con más de mil artistas de las 32 entidades federativas, luego vendrá el Grito, los fuegos artificiales, el mariachi, las canciones, el bailongo y la cena convivio.

López Obrador dará su primer Grito desde el balcón de Palacio Nacional como presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Ese será el gran momento estelar de la noche, como siempre. Con la única novedad que en su arenga también gritará ¡Viva la Cuarta Transformación!

@EduuAtempa

Sin duda que la plancha del Zócalo será abarrotada por las bases y dirigentes del partido oficial Morena y de sus aliados políticos, para hacer manifiesto su respaldo al líder, al “compañero presidente”, como le dicen los más lambiscones de su círculo.

Como en años anteriores, tal y como lo hicieron otros gobiernos a quienes tanto se les criticó, dicho festejo será aprovechado por los que hoy ocupan el poder para demostrar respaldo popular y militar al jefe del Ejecutivo y su proyecto político.

Habrá acarreo por montones desde las alcaldías de la CDMX y los estados aledaños, mientras que las Fuerzas Armadas y la Guardia Nacional harán una demostración de fuerza militar y de lealtad para con su jefe supremo, no importando que éste les haya atado las manos para que la delincuencia organizada los tunda en las calles o que los esté exponiendo para que de nueva cuenta se vean involucrados en una masacre de proporciones indescriptibles, arguyendo razón de Estado o violencia legítima de Estado.

Habrá muchas vivas para el presidente y se repetirá hasta la saciedad la tradicional consigna de “es un honor estar con Obrador”, acompañada del grito de “¡México, México!”.

Esta vez, López Obrador sí portará la Banda Presidencial, se dará su baño de pueblo y reafirmará su liderazgo, pero no de una nación, porque no ha actuado como jefe de Estado, sino de una facción y un proyecto político llamado Cuarta Transformación, cuyos rasgos principales son el sectarismo y la intolerancia.

Todo esto será difundido en cadena nacional a la que se sumarán los medios de comunicación privados, radio y televisión, a partir de las 9:30 de la noche a fin de que la señal llegue a todos los rincones del país y se transmita esa “felicidad” de la que tanto hace alarde el presidente, tal y como se hace en cualquier régimen totalitario.

El guión de los conductores y comentaristas oficiales seguramente estará centrado en la figura del primer mandatario y su proyecto, como siempre ha sido desde los tiempos del priismo más rancio, ahora en la idea de que la Cuarta Transformación ya es un logro y que tiene avances importantes, una especie de segunda parte de Informe de Gobierno.

Para el día 16 habrá un desfile cívico militar: las actividades militares estarán a cargo en conjunto del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, acompañada por las Guardias Nacionales de 6 países. En el desfile civil participarán también las 32 entidades estatales cuyos contingentes representarán las diversas transformaciones, incluida la Cuarta Transformación y sus logros. No le hace que la historia sólo haya juzgado a la Independencia, la Reforma y a la Revolución Mexicana, pues ya se asienta como un hecho consumado que la Cuarta Transformación junto con su líder máximo pasarán a ocupar un lugar importante en la gloria de la historia, aún y cuando todavía no han demostrado la profundidad del cambio que pregonan, por lo pronto con poca modestia ya se apartaron un sitio para su consagración eterna.

Me pregunto cómo será la representación de la Cuarta Transformación y sus supuestos logros durante el desfile cívico. Me imagino que harán desfilar a los beneficiarios de los programas sociales, a partidarios del presidente y funcionarios públicos, encabezados todos por la Jefa de Gobierno.

Así, con este circo quieren eclipsar la realidad, aunque sea por unas horas, porque han sido incapaces de dar resultados de fondo. México no ha cambiado ni está cambiando, seguimos estando igual o peor. Los principales problemas del país, con o sin neoliberalismo, siguen causando estragos en toda la población.

@EduuAtempa

El Zócalo de la Ciudad de México no es todo el país ni ahí se expresa todo el sentimiento nacional del momento. Mal harían en el gobierno en creer que todos los mexicanos viven con tanta euforia y felicidad esta circunstancia nacional.

Sobre todo cuando 2019 ha sido el año más violento de los últimos tiempos; el año de mayor índice de feminicidios y de desempleo; el año en que la economía no sólo está estancada sino en franco retroceso, y sin crecimiento no hay recursos para el desarrollo; el año en que la democracia y las instituciones de la república fueron sometidas por un presidencialismo autoritario e intolerante; el año en el que la corrupción desde abajo hasta arriba sigue siendo cosa de todos los días; el año en que la militarización de la seguridad pública han significado una amenaza contra los derechos humanos y la libertad de expresión; el año en que hubo mucho entreguismo y sometimiento de este gobierno con los Estados Unidos que tiene muy contento al presidente Donald Trump.

No hay mucho qué festejar, realmente. Más bien, estos son días para reflexionar hacia dónde vamos como nación y, sobre todo, son días para ser solidarios con aquellos que han padecido el agandalle, la ineficiencia o la indiferencia de este gobierno: las miles de víctimas de la violencia y sus familiares, de manera particular las muertas por tanto feminicidio; los periodistas asesinados; las niñas y niños muertos o que han quedado huérfanos por tanta brutalidad criminal; los que buscan a sus muertos en las fosas clandestinas; los enfermos que se han quedado sin sus medicamentos o vacunas para atender la enfermedad que padecen o para prevenirla; los miles de servidores públicos que fueron despedidos sin importar su experiencia y conocimiento; los que perdieron su beneficio social o apoyo gubernamental para ser entregado a otros sectores igualmente necesitados de los que se aprovecha el gobierno para utilizarlos como bandera electoral; los defensores de derechos humanos y activistas ambientales asesinados; los pueblos originarios e indígenas que perderán territorios o verán afectado su patrimonio cultural o ambiental por los proyectos desarrollistas del gobierno, etc.

Todo parece indicar que para 2020 estaremos peor y con más de lo mismo, donde los principales problemas de México no muestran una gran solución.

Esta es una realidad que el gobierno pretende ignorar y ocultar con tanto pan y circo. La fiesta tendrá un sabor amargo, con mucho desencanto, enojo, indignación y escepticismo social.

Hasta el momento no han revelado a cuánto ascenderá el costo final de dichas actividades festivas, y aunque podrían ser austeras no dejan de ser eso, un circo para el lucimiento del César y tapar una realidad desastrosa.

El último clavo

El presidente López Obrador llega al Grito de Independencia con la Banda Presidencial manchada de sangre y corrupción por:

a) Los miles de muertos que ha tenido el país en lo que va de su gobierno, víctimas de esta violencia criminal incontenible, o de aquellas muertes que sucedieron por la negligencia e ineficiencia de su administración.

b) La exoneración descarada y sin escrúpulos que ha hecho en el caso de Manuel Bartlett, acusado de corrupción. Lo único que queda es esperar que la SFP termine de absolverlo.

Queda muy claro que todo el ruido que creó el diputado local de Tabasco con su llamado a modificar el marco legal para que se permita la reelección presidencial, fue por consigna para crear una cortina de humo con la finalidad de tapar el problema de fondo y distraer a la opinión pública: la evidente corrupción de Manuel Bartlett y el perdón del presidente. Así de maquiavélico el asunto.

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