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Leo García

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Diseño y coaching de estrategias para manejo de redes sociales. Experiencia en análisis de tendencias en línea.

Facebook: Negocio vs. Confianza

En semanas pasadas, Facebook ha pasado por situaciones políticas inéditas en su historia. Por un lado, sigue presentando reportes del cierre de “páginas de contenido ilegitimo que engañan a los usuarios acerca de quiénes son y qué hacen” cancelando las cuentas de quienes las administran.

Puntualmente, Facebook advierte que parte de las páginas que se dieron de baja estaban funcionando para confundir y enardecer a quienes las visitaban con temas políticos relacionados con países diferentes a donde realmente estaban siendo administradas. O bien, que eran administradas por agentes del gobierno de sus mismos países de origen.

Para Facebook, el problema del uso que se le ha dado a su plataforma con fines políticos por todo el mundo le ha pasado una factura billonaria, su valor en bolsa ha caído en cantidades que para la mayoría de las empresas en el mundo serían más que catastróficas. Aunque claro, pocas empresas en el mundo, en la historia, pueden acumular esas cantidades de dinero como lo hacen las de tecnologías globales.

Y peso a eso, las recuperaciones han sido igualmente sorprendentes, mostrando que el modelo de negocio no se ha agotado, sino más bien pasa por grandes acomodos.

La pérdida de valor de Facebook, puesto en plata, obedece al temor de los inversionistas por la creciente falta de confianza de parte de los usuarios que cada vez se están registrando menos o incluso lo están abandonando.

Con menos personas haciendo uso de los servicios de Facebook y dudas en la confianza, los anunciantes también empiezan a encontrar menos atractivo usar su plataforma como medio de publicidad que es una de las principales fuentes de ingresos de Facebook y a la vez justifica su valor en bolsa.

A grandes rasgos, el modelo de Facebook se basa precisamente en esa confianza que el usuario debería sentir al usar sus servicios para aportar su contenido y luego interactuar consumiendo el contenido aportado por otros usuarios formando la gran audiencia a la que llega la publicidad.

La falta de confianza del usuario, además, no solo ha disminuido como resultado de los escándalos acerca del uso de Facebook como medio de manipulación política y social por parte de gobiernos extranjeros, sino también por el creciente discurso de censura por parte de la plataforma a los usuarios que expresan ciertas tendencias, ideologías y simpatías políticas.

Así, uno de los grandes dilemas que enfrenta Facebook en este momento es contener el mal uso y abuso que se hace de su plataforma, recurriendo justamente a la medida más a la mano que tienen, el cierre de páginas y las cuentas que las administran y que no, al menos, parezca que es por inclinación política o ideológica.

Este es uno de los aspectos que igualmente parece sustentar la decisión de Facebook de mantener abierta la venta de anuncios publicitarios de tipo político. Y en consecuencia la sostenida recuperación en bolsa.

Siempre en cualquier lugar del mundo hay alguna elección y es cada vez mayor el presupuesto que se destina a las plataformas digitales y su tremendo potencial de segmentar de manera muy específica las audiencias a las que esa publicidad va a llegar.

La campaña presidencial de Estados Unidos está a la vuelta el próximo 2020.

Aunque Mark Zuckerberg sostiene que es por un tema de libertad de expresión, es mismo Facebook quien se ha puesto en un dilema. Negocio contra confianza.

Recientemente Facebook presentó un ajuste a sus criterios con los que están manejando lo que llaman contenido no legítimo. El documento tiene todo el sentido de llegar al usuario y devolverle lo que está perdiendo, la confianza: “Las personas necesitan poder confiar en las conexiones que hacen en Facebook. Es por eso que tenemos una política de prohibir contenido ilegitimo coordinado”.

Y sí se le llega al usuario, se le llega al inversionista.

¿A qué se refiere Facebook? Defiende la idea de cerrar páginas que, determinan, son operadas con fines de engañar al usuario desde la perspectiva de la libertad de expresión precisamente. Mencionan, el contenido ilegitimo coordinado es una forma de limitar la capacidad del usuario de tener información de fuentes confiables que además buscan causar el efecto de manipularlo, lo que a la vez va contra sus derechos políticos.

La crisis que atraviesa Facebook tiene múltiples frentes abiertos, todos graves o muy graves, con distintas formas de riesgo donde el único que pierde es el usuario. No es una situación que empezó recientemente, es más bien, el resultado de una larga serie de omisiones, carencias, defectos y abusos de un modelo demasiado reciente para nuestra época, la soberbia y arrogancia de Mark Elliot Zuckerberg, y un mundo aprendiendo que no puede estar permanentemente conectado sin algún costo, que no necesariamente es dinero, sino más bien el usuario convertido en una forma de moneda de cambio.

¿Será que Facebook es capaz de aprender y corregir antes que el modelo no dé para más? ¿Antes de verse obligado a ceder a las presiones de los gobiernos que buscan regularlo y controlarlo? ¿Antes de verse obligado a ceder ante las presiones ya de su propio gobierno?

Hagamos red, sigamos conectados.

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