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Estampas para comprender el principio de no intervención

El principio de no intervención de la política exterior mexicana ha sido interpretado según el contexto histórico.

Durante el régimen de Gustavo Díaz Ordaz, por ejemplo, sucedió el llamado “Incidente de Machurucuto”, el 10 de mayo de 1967; esa ocasión el Ejército Nacional y la Guardia Nacional se enfrentaron contra espías de la guerrilla entrenada de Cuba, integrada por venezolanos y cubanos para derrocar al presidente Raúl Leoní, y fueron diluidos dos días después. En el IV Informe de gobierno, Gustavo Díaz Ordaz expuso lo siguiente:

“En la Duodécima Reunión de Consulta de la Organización de Estados Americanos, convocada para estudiar la acusación del Gobierno de Venezuela contra el de Cuba, por actos de intervención, nuestro voto fue congruente con el principio tradicional de México de respetar el derecho de cada pueblo a darse el sistema social y político que considere mejor, siempre que, en el ejercicio de ese derecho, respete el de los otros países que buscan su progreso por sus propios caminos”.

En el mismo informe, Díaz Ordaz expuso lo siguiente:

“Como resultado de gestiones de nuestro Gobierno, el de Cuba ha autorizado la salida de su territorio de varios grupos de nacionales norteamericanos y sus familiares. Hasta el 20 de junio, en nueve vuelos realizados por aviones mexicanos, se habían transportado 666 personas a los Estados Unidos”.

Cuatro años después, en 1972, el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez, también con el principio de no intervención, apoyó al gobierno de Salvador Allende en Chile y, el 26 de noviembre de 1974, rompió relaciones con la junta militar de ese país, que perpetró el golpe de Estado. Más aún, en febrero de 1975, México fue anfitrión de la tercera sesión de la Comisión Internacional Investigadora de la Junta Militar en Chile.

A finales de agosto de 1991, de acuerdo con la revista Proceso, el presidente Carlos Salinas de Gortari comentó al periodista Ranan R. Lurie: “México está dispuesto a enviar soldados al Golfo Pérsico; estaríamos dispuestos a participar en cualquier forma que decida el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Si ellos consideran que hace falta la presencia de México en una fuerza multilateral, estaríamos dispuestos”. Incluso antes, el 16 de febrero de 1991 en Nueva York, por medio del representante de México en la ONU, Jorge Montalo, dijo que el gobierno de nuestro país respaldará las decisiones de la ONU tras la invasión de Irak a Kuwait.

“El consejo de Seguridad (de la ONU) legitima la intervención cuando se presentan las cinco reglas o criterios básicos que legitiman la intervención por razones humanitarias, y debe ser declarada mediante resolución del Consejo de Seguridad y la Asamblea General. Esas reglas básicas son las siguientes: la gravedad del daño o amenaza al Estado o a la seguridad humana; la claridad del propósito tendiente a hacer cesar o a evitar la amenaza; el agotamiento de opciones no militares, es decir, la consideración de la opción militar sólo como último recurso; la duración, escala e intensidad de la intervención deben ser proporcionales a la amenaza; y por último, que las consecuencias de la acción de intervención no sean más graves que las consecuencias de la inacción”.

 

(PROS Y CONTRAS DE LA INTERVENCIÓN HUMANITARIA EN EL SIGLO XXI Jean Cadet Odimba on´Etambalako Wetshokonda* Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; 12 de junio de 2012)

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