Cinque Terre

Mixar López

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Narrador, cronista y periodista musical. Colabora en varias revistas y periódicos de México, EEUU y América Latina, como revista Marvin, Cáñamo, Yaconic, Noisey (Vice), Nexos, Chicago Tribune, LA Times entre otros. Su primer libro de crónicas "Prosopopeya: La voz del encierro", está próximo a ser publicado.

‘Escisión no redención’: Entrevista a Alejandra Maldonado

Estudió comunicación audiovisual en la Universidad del Claustro de Sor Juana, textos suyos han aparecido en la ‘Revista Mexicana Contemporánea’, ‘Replicante’ y ‘Moho’; fue becaria del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, es autora del libro ‘Aburrida en Bouveret’ (2005), ha aparecido en varias antologías, fue publicista de la tienda departamental ‘El Palacio de Hierro’; recientemente publicó la novela ‘Yoga y Coca’ (2021) editada por ‘Dharma Books’, y ha dejado el egoísmo a un lado para anegarse en el erotismo.

Platiqué con Alejandra Maldonado (1975) sobre feminismo, su carrera en campañas de comunicación comercial, las leyendas urbanas alrededor de su persona, el erotismo y obviamente, de ‘Yoga Y Coca’.

¿Por qué decidirse, en un inicio, por la Comunicación Audiovisual, y qué aprendizajes te legó o te quitó esta carrera?

No fue propiamente una decisión, a los dieciocho se trataba de salir del pueblo y de que mi familia me siguiera manteniendo por cinco años más. En el Tecnológico de Monterrey, donde me gradué de preparatoria, se nos orientaba a seguir la carrera en el “Tec” donde todo eran ingenierías, si hubiera sido más avispada y de haber tenido mayor información vocacional, me hubiera decidido por la Antropología Social, la Sociología o incluso, la misma Administración de Empresas en el Tec, carrera que rechaza en su momento la protagonista de la novela.

Los aprendizajes de haber estudiado esa carrera, que se ven en lo que escribo, son el uso del lenguaje audiovisual y el pensar mucho en el montaje, es decir, en el ritmo e incluso en el sonido del texto leído.

¿Aún sigues teniendo 0 en conducta feminista, como se presumía en la Revista Moho?

En un tipo de feminismo que es maniqueo y punitivo, sí conservo mi nula calificación, pero aún detento, y con el tiempo he fortalecido, mi posición crítica ante un sistema capitalista rapaz en el que el amor romántico es el mecanismo subliminal con el que se controla a las mujeres y donde al rol de la maternidad se le sigue otorgando el valor más alto pero a la vez el es muy castigado, obliga a las mujeres a realizar una serie de sacrificios. Un sistema que a través de mitos como el éxito y la familia ejerce un mecanismo para constituirnos en individuos que se auto-explotan.

¿A qué años ingresaste a las filas del virus para la gente sana?

A los diecisiete.

Existe una leyenda urbana que rumora que tú fuiste la encargada de crear la campaña de comunicación comercial de la tienda departamental El Palacio de Hierro, con el eslogan “soy totalmente Palacio”. ¿Es cierto esto?

No, efectivamente es una leyenda urbana. La creadora fue Ana María Olabuenaga, una reputada publicista que hoy tiene su propia agencia. Yo llegué al equipo que llevaba la cuenta, casi diez años después de que surgiera el posicionamiento y su respectivo eslogan, “Soy totalmente Palacio”; yo simplemente contribuí a la creación campañas bajo ese posicionamiento del 2003 al 2005 más o menos, y escribí taglines como “La envidia es un sentimiento hermoso, cuando yo lo provoco”.

Así mismo, se dice que la historia que se cuenta en la película Así del precipicio (2006) es la tuya; la vida de excesos de una publicista que llega tarde a un comercial y será despedida.

No, otro mito urbano. Sí vi la película y me identifiqué.  Como chisme puedo contar que grabé la maqueta de la canción “Así del precipicio”, que es parte del score. En aquel entonces, yo tenía una gran amistad con Ali Gardoki (‘Las Ultrasónicas’, ‘Kumbia Queers’, entre otros proyectos), éramos vecinas, yo vivía en el piso de arriba y ella fue la encargada de hacer el score para la película, para lo cual debía presentar a la casa productora, las maquetas de las piezas creadas por los compositores. Era mi costumbre arrebatar el micrófono en las fiestas y a Ali le agradaba mi voz, así que me pidió ese favor y un día entre semana, saliendo de la agencia, me encontré con ella en un estudio de Tlalpan para hacer la grabación.

¿Tuviste algo que ver con Teresa Suárez en el guión?

No, para nada, cuando surgió esto de grabar la maqueta, que obviamente luego interpretó alguien profesional, la película ya estaba filmada.

¿Lo tuyo, lo tuyo, es el erotismo, no el egoísmo?

Cuando dije “Lo mío no es erotismo, es egoísmo”, en una comida con Guillermo Fadanelli, para cerrar el trato de edición de ‘Aburrida en Bouveret’ (2005), hace poco más de quince años, lo mío sí era el egoísmo. Cuando una se hace vieja, se decanta más por goces más simples que tienen que ver con el erotismo, en el sentido de lo sensorial y de la imaginación, como comer, escuchar música, beber una buena cerveza, tomar el sol, acariciar a la mascota, leer, charlar… Un personaje de ‘El mapa y el territorio’ (2010), de Houllebecq, dice sobre sí mismo al reflexionar sobre hacerse viejo, que está entrando en una “edad gastronómica”. Lo comprendí perfectamente.

Yoga y Coca (Dharma Books, 2021) es un libro sobre ser mujer frente al capitalismo tardío?

Sí, sobre un tipo de mujer muy acotado a la demográfica de la protagonista, porque hay un sinnúmero de formas de ser mujer.   

¿Podemos decir que es una novela de alguien que alcanza por fin el equilibrio, el Yin y el Yang de las perversiones: el yoga y la cocaína?

No lo creo, la vida de Blanca Potente no es equilibrada y su búsqueda de una pareja es infructuosa. Es un personaje lleno de tensiones que nunca se integran, por un lado la jala el amor romántico, por otra, la ambición profesional, también está la literatura e incluso en algún momento piensa en la maternidad; el viaje de Blanca Potente no es uno de redención, sino de escisión, donde la única reivindicación puede venir del cinismo.

De nuevo leemos esa historia de una publicista a la que le gusta escribir, que gana becas y participa en proyectos de arte. ¿Hay una espina que no has podido sacar de ahí?

Al ser auto-ficción que abreva de la vida personal de la autora, esos son los temas. Sin embargo en lo único que coincide este libro con los pasados, es en el oficio publicitario de la protagonista.

¿Desde tus inicios hasta la fecha, crees que sea más fácil publicar ahora?

Creo que ahora somos muchos más y hoy es igual de difícil publicar más allá de las redes sociales, es decir con todo el background material para que los libros realmente lleguen a las lectores.

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