Cinque Terre

Lucía Saad

[email protected]

Historiadora.

El escenario político o la historia como teatro mágico

“[…] vi una pequeña y linda puerta en medio de la tapia con un arco ojival y me desconcerté, pues no sabía ya en realidad si esta puerta oscura de madera había estado siempre allí o la habían puesto recientemente […] distinguí sobre el hueco de la puerta un anuncio luminoso […] conseguí atrapar varias palabras, una detrás de otras, que decían: Teatro mágico. Entrada no para cualquiera. No para cualquiera […] ¡Sólo… para… lo… cos!” (Hesse, 1960, pp. 46-48)

En toda sociedad, como observó Hermann Hesse, vive un lobo estepario, una mente crítica, una mirada desafiante que tiene a su haber mostrar lo que observa: arribismo, espiritualismo fementido y sin fondo, un juego de monos. La soledad del individuo, amor, odio y dolor; sus emociones suicidas como metáfora de la enfermedad de un siglo en la que dos épocas, dos culturas o religiones se entrecruzan. El individuo, el hombre, el ciudadano es observador de su tiempo, comparte experiencias con su generación y guarda registro de aquellas en las que fundó sus expectativas sociales. Su memoria es un espejo de los acontecimientos icónicos que definen su historia y la de su nación. Identidades compartidas, asunción de una visión particular del hecho como fenómeno significativo y emotivo. Eso que los historiadores franceses, entre otros Pierre Nora, han dado por llamar historia memorial como marca de fábrica de los recuerdos que pasan de generación en generación a través de imágenes patrimoniales, con valor político y que invitan a la acción ya sea para venerarlos o demolerlos.

La astuta mirada del lobo y la búsqueda de la historia como medio de encono y justicia memorial no son más literatura fantástica ni corresponden a la observancia del pasado reciente, son un recurso estratégico al servicio de agentes políticos que manipulan los acontecimientos históricos para renovar registros emocionales, aspiraciones extraviadas en función de un anhelo de cambio social. El uso de la historia como alegoría es un recurso actual para teatralizar hechos simbólicos: la historia memorial al servicio del escenario político.

Mostrar el pasado como futuro es un viejo recurso de la ciencia ficción y aún más antiguo cuando ilustra el gran mito religioso que se escenifica a través de la figura de un hombre en eterna agonía. Quizá la soledad, la decadencia moral y, al mismo tiempo, la renovación de la fe, de la confianza plena y de una oportunidad de redención social es parte sustancial del significado de la alegoría del sacrificio del padre fundador. Un individuo capaz de conciliar la memoria con la historia en acción.

El eje político tradicional para distinguir las posiciones políticas a la derecha o a la izquierda, de forma horizontal, cambia hacia un eje temporal en el que los actores hacen un uso faccioso de la historia para mostrar una renovación moral del individuo y colocarse en el sitio del mito que los monoteístas crearon para que el individuo identifique su humanidad como esencia e imagen de un poder absoluto y protector.

FOTO ORIGINAL: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

Recurrir a la historia y presentarla como un teatro mágico tiene el objetivo de movilizar emociones, recuerdos y anhelos por cumplir. Es una forma moderna y maniquea de ofrecer al ciudadano protección social bajo el mito de que una nueva oportunidad, una transición está por venir. El hecho, el acontecimiento icónico se muestra como si fuera una consecuencia natural y directa del juicio de la historia, de la verdad prometida, aparece con un ropaje nuevo; pero presenta un orden, una forma y una intención polisémica porque incluye viejos y nuevos significados. Su premisa es ¡Lo logramos! A esta estrategia de comunicación, sirve lo mismo un ilustre acontecimiento nacional como un gran proceso internacional, solo basta empatar los tiempos y los íconos para obtener un efecto emocional ya probado efectivo en generaciones pasadas.

Bajo la premisa anacrónica de que todo tiempo pasado fue mejor, se ofrece la ilusión de que la historia se repite y que el ciudadano es un actor fundamental en ese paraíso soñado. ¡Hagamos historia! es la principio que dirige la acción y permite que la irrelevancia, soledad y resentimiento individual ceda su lugar al ciudadano comprometido. Con dificultad alguien se salva de formar parte de este escenario político. Gobierno, partidos, organizaciones, ciudadanos, adolescentes, niños, ¡bueno!, cada cual tiene un papel que jugar que implica relevancia. Las grandes ideologías se ven rebasadas por el espíritu conservador, por la tradición que ennoblece por la responsabilidad que te hace libre. Un movimiento de buenas y malas conciencias revitaliza la vida pública. Nadie permanece al margen de la política porque ya no tiene esa identidad pública, ahora es la historia, la filosofía, la religión quienes vienen a ocupar su lugar. La nueva cultura digital ofrece temas que los políticos de viejo oficio no hubieran imaginado incluir en su agenda: cuerpos desnudos, alterados; reivindicaciones sexuales como forma de martirio o remisión de culpas sociales, entre otros. La moral, lo impío, lo sucio, el pecado, la injuria, la maldad son el tema principal de la nueva narrativa política y todos tenemos una opinión al respecto. Participamos en la política de forma indirecta.

El presidente de México utiliza esa narrativa con ostentosas contradicciones y ambigüedades para mantener la ilusión de control apocalíptico y generar confrontación entre fieles e infieles. No mencionaré un solo ejemplo al respecto, tómese un minuto para recordar alguna expresión presidencial que se haya hecho viral, ahí lo tiene. Los llamados partidos de derecha tratan de inclinar la balanza a su favor y distanciarse de la señalada izquierda gobernante. Agoreros todos de la democracia no se dan cuenta de que en estos días el gobierno ofrece el verdadero espectáculo de la transición democrática en México.

No, no importa 1977 y la legalización del Partido Comunista, tampoco importan las reformas políticas que dieron lugar al INE, al INAI a la CNDH, por mencionar algunas instituciones centrales en su función de respeto al voto ciudadano, a la información y a los derechos humanos; porque esa transición niega la oferta que el ejecutivo federal hizo a sus seguidores más radicales y a él mismo, la de la verdadera cuarta transformación. El mito del fraude electoral es el santo grial de MORENA, el partido del presidente; la alianza entre el PRI y el PAN son evidencia del enemigo número uno de los autodenominados demócratas como él. Las alianzas entre el llamado PRIAN se resuelven a través de conceptos que marcaron la memoria de los grupos de izquierda, base social del movimiento de renovación nacional. Uno en particular cobra relieve a la luz de los acontecimientos recientes en Baja California, la concertacesión.

El fin de la hegemonía del viejo PRI cobró forma en 1989 con la elección del primer gobernador de oposición en Baja California. El PRD se indignó, no reconoció el triunfo electoral del panista y acusó al presidente Carlos Salinas de Gortari de haber cedido el cargo a través de una componenda política en la que el PAN salía ganando a cambio de su silencio cómplice sobre la pretendida victoria de Cuauhtémoc Cárdenas en las elecciones a la presidencia. Para el discurso del PRD, y sexenios después de MORENA, el 2 de julio de hace treinta años fue el día fatídico en el que se mostró a los ciudadanos una prueba fehaciente del autoritarismo del régimen priísta y su anomia democrática. La evidencia que valida su discurso eterno. Para esa forma de hacer política, la información oficial es un arma malévola porque no interesa la verdad o falsedad del hecho sino su eficacia como instrumento de polarización, les otorga identidad y alinea voluntades y votos.

Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano y Porfirio Muñoz Ledo fueron, en ese tiempo histórico, las figuras icónicas que demandaron y exigieron al gobierno un cambio de ruta hacia la transición democrática, hacia un Estado de derecho y no de hecho. Con la resolución del 8 de julio reciente, que otorga al gobernador de Baja California una permanencia abiertamente ilegítima en su cargo, el gobierno está armando un teatro para que los mismos actores que tuvieron relevancia hace treinta años la adquieran hoy y le permitan usar su parlamento; pero ahora como verdadera autoridad suprema que permite la asistencia del Congreso y de los jueces para que en total libertad juzguen a favor de la democracia. Esta es la alegoría.

Muchos han entrado a este túnel del tiempo, han cruzado la puerta para volver a ser castigados o perdonados. Increíble el consenso que se está generando en el ambiente político a favor de las declaraciones de los otrora líderes del Frente Democrático y ahora operadores serviles del gobierno morenista. Al gobierno conviene mostrar la virulencia y acomodo del PRI, PAN y ahora también, PRD, como supuestos ofensores ilegítimos de sus decisiones a través de la denostación permanente y azuzando el discurso de odio, de los expresidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, a su gobierno. Toda declaración que provenga de estas figuras desacreditadas públicamente, por ofensiva que sea, honra la imagen que el presidente ofrece desde su homilía matutina como garante de la democracia.

En este montaje de la memoria histórica, Cárdenas hace viral en Twitter su petición para que desaparezca el Congreso local de Baja California y Muñoz Ledo pide la desaparición de poderes. Vaya, tienen más de tres deseos que el genio del presidente les va a conceder. Lucrar con un acontecimiento histórico y hacer de él un epígrafe del autoritarismo es una tradición de los actuales líderes morenistas. En el año 2013, Ricardo Monreal creía ver, con la elección del gobernador de la icónica entidad norteña, el regreso de las concertacesiones.

Dado que la historia no se repite, tratemos de observar esta presentación teatral como lo que es y no como lo que pretende ser.

Desde que los morenistas e ilustres invitados inauguraron la era evangélica en el Palacio de Bellas Artes, que substituye en el imaginario de la historia, que no en la historia, la llegada de Martín Lutero a la puerta de la catedral de Wittenberg a pegar las 95 tesis en las que señala la corrupción de la Iglesia Católica apostólica y romana; inició oficialmente la cacería de brujas en México del siglo XXI. No olvidar que la gran matanza de brujas de la época moderna fue realmente la persecución de los protestantes evangélicos en el mundo. Si observamos la sobreposición de personajes e imágenes, al gobierno le debió encantar la cruz que algún bromista en Twitter suplantó en la foto de la cúpula de Bellas Artes, para burlarse del acto y señalarlo como una transgresión al Estado laico. Iluso, con la imagen de la cruz, convirtió la sátira en el emblema que ellos no podía utilizar. Con la tradición tan fuerte del catolicismo en México, se hubiera visto como un agravio nacional si el hecho hubiera tenido lugar en la catedral metropolitana. Qué inició realmente a partir de ese evento, un cambio de timón gubernamental para deshacerse de personajes ajenos a su grupo de interés; pero con una función importante en las alianzas preelectorales y que debían cubrir la imagen de gobierno de izquierda, demócrata y con programa político, económico, social y cultural.

Los despidos de miembros del gabinete que aparecen bajo la forma de carta de renuncia no obedecen a los criterios tradicionales de análisis político. No dañan la imagen del gobierno, en sí misma, porque en la era digital el gobierno ofrece una imagen y una narrativa segmentada por perfil ciudadano. La salida de algunos secretarios de Estado lo oferta como la imagen de un verdadero cambio de modelo económico. Esto puede ocurrir así porque el gobierno no tiene un plan de desarrollo integral, sino que opera en función de su propio proyecto de permanencia en el poder.

FOTO: MOISÉS PABLO /CUARTOSCURO.COM

La desaparición de poderes, medida extrema e innecesaria que la izquierda democrática festeja y ve como la necesaria aplicación del derecho a un caso inconstitucional, es una jugada pragmática, pretende generar la ilusión de democracia en un modelo de dominación que en los hechos la está intentando desmantelar. Por qué confían en los líderes del Frente democrático a pesar de toda la evidencia, pues porque necesitan una imagen fuerte, una renovación de los viejos ideales, un militante de viejo cuño que los represente, un caudillo, porque se compran la especie de que los partidos de oposición no existen más, están pintados, todos son corruptos. Muchos periodistas atestiguan la descomposición real de los partidos políticos en México, pero la aderezan con imágenes falsas de concertacesiones anunciadas que les vende el régimen.

El Congreso de Baja California que infringió la ley es una bancada que va de salida y debe aplicárseles la ley por su acción inconstitucional; pero no desapareciendo y desacreditando el poder legislativo y a los partidos sino fortaleciéndolos. Es fundamental para la democracia evitar que se desaparezca el Congreso o los poderes como si se tratará de un pase mágico del presidente, porque refuerza la idea en el ciudadano de que lo de hoy es restar poderes corruptos al sistema republicano y negarles su autonomía, porque todos son corruptos menos el presidente. Bajo este precedente, imagino otro teatro mágico en un futuro reciente en el que se pida a los ciudadanos que voten por la desaparición del Congreso y a favor de un nuevo Constituyente. Hay quien se cree la especie de que hay contrapesos reales de figuras fuertes dentro de MORENA y que operan por su cuenta, ilusión de libre participación democrática dentro de un partido visiblemente autoritario, elitista y familiar. No notan las evidencias de que se está construyendo una alianza entre élites partidarias, empresariales y clientelares con el fin de alargar la permanencia en el poder del gobierno. Creen que simplemente se está preparando unos comicios manipulados con la compra de clientelas y la disminución de recursos públicos a los organismos autónomos. Si no les interesa que las finanzas públicas mejoren como condición para ganar el voto popular es que no están apostando todas sus cartas a las elecciones sino a centralizar el gobierno en la figura del autócrata de las mañaneras. No es un Estado mínimo el que construyen, es un Estado imaginario con democracia ficción.

Todo gobierno requiere un tiempo de transición, otro de consolidación y uno más de permanencia. La etapa de amor y paz, o de transición y alianzas útiles ya terminó, se abrió la puerta a la de consolidación. Si no es con apego a derecho ni a democracia, el éxito de este gobierno depende, en gran medida, de una operación coordinada en toda la Federación para controlar los poderes legislativos locales y hacer una reforma que contravenga la Constitución, pues ya se vio que los superdelegados no tienen un super poder. Juegan muchas cartas al mismo tiempo para confundir a la oposición.

La instauración del autoritarismo en México no puede obedecer al esquema de presión interna en el partido oficial sino en la unidad de acción de la oposición que haga un uso inteligente del comportamiento de las verdaderas fuerzas o sectores internos que no están conformes. Aprovechar el conocimiento a fondo que tenemos sobre las relaciones políticas y tradiciones preexistentes en el Movimiento de Regeneración Nacional. Es fundamental romper la imagen de fuerza totalitaria que el ejecutivo propaga cada mañana y evitar frases como el presidente es un experto en comunicación de masas, cuando su narrativa atiende a esquemas preconcebidos por su agencia de y asesores de control de marketing que han probado en otros gobiernos. El ejecutivo federal apuesta a la descomposición del sistema político, a la desconfianza y hartazgo del ciudadano, a un México disfuncional y polarizado. No olvidar que los excesos dogmáticos, la perdida de la contención política y la asunción de procesos judiciales excepcionales son el talón de Aquiles de la normalidad democrática.

El gobierno ve a funcionarios, periodistas y asesores como fieles e infieles no como individuos con derechos y libertades, como ciudadanos con identidad propia, sino como instrumentos de un programa político ideado con gran anticipación. Una evidencia atroz del manejo emocional y la oferta de imágenes ridículas para atraer al militante o simpatizante hacia su circuito de poder se puede observar, en contraposición del lobo estepario, en el monito de circo, en el personaje que apostó su voluntad, valores y formación al éxito de MORENA y que ahora es un lastre, un deshecho político que presenta su renuncia justo en el momento que consideraba estelar en su vida. Recuperemos la dignidad, no conviene usar los mismos medios que el gobierno, ya no es operativo. Tomar del discurso público lo que a cada fuerza convenga, distorsionar y negar la realidad solo abre otra puerta al mismo teatro.


Cárdenas, Cuauhtémoc (9. VII. 2019), vía Twitter, post: https://twitter.com/c_cardenas_s/status/1148804192800321536

Hesse, Hermann (1960), El lobo estepario (Solo para locos), Compañía General de Ediciones, México.

Monreal, Ricardo (2013), Baja California: ¿regresan las “concertacesiones”?: http://ricardomonreal.mx/baja-california-regresan-las-concertacesiones/

Muñoz Ledo, Porfirio (13. VII. 2019), vía Twitter, post: https://twitter.com/PMunozLedo/status/1150120697324167168

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password