Cinque Terre

Alejandro Vázquez Cárdenas

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Médico.

Entelequias, psicoanálisis y marxismo

Entelequia, según los diccionarios tiene dos acepciones, primero como un término filosófico que significa un ser que realiza en sí mismo el estado de perfección que le corresponde por naturaleza, pero la más usada en el habla cotidiana es aquella que define a una “cosa irreal; que no puede existir”. El diccionario de la Real Academia (DRAE), más escueto, simplemente afirma en su 2ª acepción: “cosa irreal”.

Con esta aclaración ya no parecerá raro hablar de dos cosas que en apariencia no tienen mayor relación entre sí; Psicoanálisis y Marxismo, doctrinas que, bien vistas, tienen los mismos principios operacionales; son omniexplicativas e irrefutables. Sólo que una teoría que explica absolutamente todo y que no presenta la posibilidad de ser refutada, no es una teoría científica, sino un dogma religioso.

El psicoanálisis supuestamente puede explicar todo; nada escapa a su capacidad para elucidar lo que sea, ni siquiera la negativa a aceptar esa capacidad. Negarse al psicoanálisis y a sus explicaciones también será explicado como síntoma de resistencia, esto es, como señal de una grave neurosis. De modo que si se acepta la verdad del psicoanálisis, todo se ve a la luz de sus explicaciones y si no se acepta, por el mismo hecho de no aceptarlo, también se está confirmando la inamovible verdad del psicoanálisis, ¡Genial!

Profundizando un poco encontramos que lo mismo sucede con el marxismo; explica igualmente el éxito o el fracaso de una huelga; el aumento de la delincuencia o su momentánea disminución; el plan Marshall de recuperación europea o la crisis financiera de 1929; el stalinismo y sus crímenes o su denuncia por Kruschov. Nada escapa a su  poder explicativo. Como señala Popper, “un marxista no puede abrir un periódico sin descubrir en cada página una prueba de su interpretación de la historia”. Ya alguien, con no poco cinismo afirmaba: “La tarea del marxismo es mostrar cómo todo debe suceder necesariamente así, y si tal no sucede, mostrar por qué no podía suceder así”.

Mundo Financiero

Otra importante similitud; no son doctrinas que puedan ser sometidas a prueba, que puedan ser verificadas o refutadas mediante alguna contrastación con los hechos. Un psicoanalista diagnostica que alguien intentó suicidarse porque su impulso tanático (destructivo), unido a un sentimiento de culpabilidad residual de un Edipo no sublimado, le llevó a semejante acto desesperado; el sujeto es tratado en el diván, oficialmente curado y vuelve a intentar el suicidio, pero esta vez con éxito. El mismo psicoanalista volverá a explicarlo por su rechazo o por la pulsión del Superego que ejercía de censor de la curación. Jamás aceptará que su teoría ha sido refutada o pueda serlo. No existen ni refutaciones ni fracasos en el psicoanálisis ni en el marxismo, son teorías impenetrables. De ahí su poder de persistencia; mientras los hombres crean en ellas, serán teorías vigentes.

Ambas son doctrinas que proporcionan una clave,  la clave de los sueños o la clave de la historia. Esa clave puede ser la libido o la lucha de clases, la sexualidad reprimida o las leyes de la dialéctica. Da lo mismo. Lo importante es no aceptar el mundo como un conjunto de hechos, sino como un tejido de signos a ser descifrados.

Otra característica común de ambas doctrinas es su fragmentación inmediata y permanente en sectas enfrentadas,  así como los sucesivos y fallidos intentos por recuperar la prístina pureza de la doctrina primigenia. A consecuencia de lo anterior, se generan simplemente nuevas corrientes, totalmente convencidas cada una, de que ellas, y solo ellas, son las únicas poseedoras de la verdad.

Actualmente el marxismo se encuentra de capa caída, después de fracasar en cuanto país se intentó implantar, después de destruir y expoliar a toda Europa oriental, de haber causado millones de muertes en las purgas de Stalin, de los millones de asesinados en la “Revolución cultural” de Mao, después del genocidio del Khmer Rouge, después de convertir a Cuba en un gigantesco burdel.

Ya el psicoanálisis se ha estado reduciendo paulatina e inexorablemente, desbancado por los avances de la neurofisiología y por los nuevos enfoques basados en la metodología científica. En poco tiempo quedará en el lugar de donde nunca debió salir, en los terrenos de la pseudociencia y la fantasía. No desaparecerá, pues la naturaleza humana requiere de mitos y dogmas. En cuanto al marxismo, sus fieles defensores se resistirán a desaparecer, continuarán negando su absoluto fracaso y la enorme cuota de dolor y miseria que esta doctrina ha causado. Seguirán confirmando que cuando se fracasa, siempre buscamos a quien endosarle la factura.

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