Cinque Terre

Julián Andrade

Escritor y periodista.

Emilio Lozoya es La Paca de la 4T

Emilio Lozoya Austin tendrá, ya tiene, un triste destino. Para sobrevivir en los privilegios que ahora le concede la Fiscalía General de la República (FGR), tendrá que ir afinando un libreto que ayude a sembrar dudas en cada aspecto relevante del pasado político: Reformas del Pacto por México, campañas políticas, elecciones y contratación de obra pública, y las que se sumen.

El ex director de Pemex se parece a otros testigos protegidos. Los hubo célebres, como Jennifer, un sujeto que fue utilizado para montar aquel desastre al que bautizaron como la Operación Limpieza en la Procuraduría General de la República (PGR).

En las indagatorias del homicidio de Luis Donaldo Colosio también desfilaron locos que veían y conocían de complots que solo existían en sus cabezas.

Pero quizá uno de los expedientes más bochornosos, por la actitud del Ministerio Público, resultó el que se integró por el homicidio de José Francisco Ruiz Massieu.

Una vidente, Francisca Zetina “La Paca”, dijo conocer el lugar donde estaba enterrado el cadáver del diputado Manuel Muñoz Rocha, de quien se desconoce su paradero hasta la actualidad.

El paradero del entonces diputado tamaulipeco resultaba relevante, porque fortalecía la teoría de que el hermano de un expresidente se encontraba implicado en el crimen.

La PGR llevó excavadoras a una finca que pertenecía a Raúl Salinas de Gortari y, en efecto, encontraron huesos y un cráneo. Era octubre de 1996.

Aquello resultó apoteótico. La PGR se mostraba como una institución profesional que revertiría la impunidad. El resultado, sin embargo, es uno de los episodios más penosos de la penosa historia de las procuradurías: Los restos pertenecían al consuegro de “La Paca”, quien ignorante de los avances científicos en materia de ADN, pensó que si lo que se requería era un muerto, ella podía proporcionarlo.

Es el riesgo de confundir los deseos políticos con las realidades legales. La maquinaria siguió operando y Salinas de Gortari estuvo una década en prisión, pero resultó absuelto. El juez que lo condenó, en las primeras instancias, decidió que el sembrar pruebas no era un tema relevante.

Los casos criminales son lo que son y más vale tratarlos con cuidado, porque pueden tener la fuerza de los bumeranes.

Con Lozoya Austin puede ocurrir lo mismo que con “La Paca”. Es tal la necesidad de encontrar argumentos de condena contra los expresidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, que se está echando mano de los dichos de un criminal confeso.

En la FGR saben que las acusaciones del ex director de Pemex no tienen ningún futuro legal, pero también conocen del efecto mediático que pueden tener, inclusive si llega al extremo, nada descabellado a estas alturas, de que los ex mandatarios tengan que comparecer en algún momento.

Lo triste, sin embargo, es que se avanza mucho en escándalo y poco en justicia, como antes, como casi siempre.

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