Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Elvis, entre lo mejor del cine este año

De lo bueno poco. El cineasta australiano Baz Luhrmann ha dirigido seis películas desde 1992 a la fecha. Son tan sólo 20 años de carrera, pero suficientes para colocarlo como uno de los grandes cineastas. Su debut como realizador ocurrió justamente en 1992 con “Strictly Ballroom”, seguida, en 1996 por “Romeo y Julieta” y en 2001 por su hasta ahora más laureada producción, “Moulin Rouge!” Pasaron siete años para que presentara “Australia.” Luego, en 2013, realizó su producción más lucrativa, “El gran Gatsby.” Y ahora, en 2022 regresa con la fastuosa, delirante y agotadora “Elvis” donde Austin Butler se erige en una grata revelación al encarnar al rey del rock, en tanto Tom Hanks caracteriza al siniestro representante del icónico cantante, el General Tom Parker.

El cine de Luhrmann es visualmente deslumbrante. Combina lo clásico, lo tradicional con lo moderno. Es muy barroco y recrea espectáculos sobre los espectáculos. Es también un director que lleva a Hollywood a Australia y viceversa. Las técnicas visuales de sus producciones superponen escenas que no se desarrollan de manera cronológica. Hay saltos y sobresaltos narrativos que hacen su trabajo fascinante pero, ciertamente, abrumador y termina por dejar exhausto al espectador. Antes de ser director de cine, Luhrmann fue actor y director de teatro, lo cual le confiere una experiencia valiosísima para las complejas puestas en escena que nos ha obsequiado en estos cuatro lustros.

El Elvis de Luhrmann es muy distinto del Elvis de la miniserie dirigida por James Steven Sadwith y que fue transmitida por la CBS en 2005. Dicha miniserie en la que el rey del rock es encarnado magistralmente por Jonathan Rhys Meyers -que se alzó con el globo de oro por su interpretación- se limita a la etapa pre-Las Vegas del icónico personaje. La narrativa es lineal, sin sobresaltos. El villano en este caso recae en la persona de Randy Quaid, como el Coronel Parker.

En contraste, el Elvis de Luhrmann, con Austin Butler quien derrocha energía por espacio de casi tres horas, recorre los inicios de la carrera del oriundo de Tupelo, Mississippi, hasta su deceso en Memphis, Tennessee, a la edad de 42 años. La película atrapa al espectador desde que comienza. Con esos saltos narrativos que caracterizan a Luhrmann y diversas melodías del rey del rock que no son colocadas cronológicamente sino que acompañan el ayer, el presente y el final de la vida Elvis, cuenta la historia del protagonista a partir del co-protagonista, el Coronel Tom Parker (Hanks, a quien es raro ver de villano, pero lo hace estupendamente). Hoy se sabe que el Coronel no era tal ni que se llamaba así. Era un inmigrante indocumentado de origen neerlandés y su verdadero nombre era Andreas Cornelis van Kujik. Se trata de un excéntrico personaje, oportunista y que representará a Elvis Presley a lo largo de su carrera.

El Coronel Parker dirigió la carrera de Elvis, le consiguió contratos con la disquera RCA al igual que para hacer películas en Hollywood. También lo llevó a Las Vegas, donde Elvis consolidó su carrera y obligó a propios y extraños a ir a la ciudad del pecado para presenciar “el mejor espectáculo del mundo.” Queda claro que el Coronel Parker no es en modo alguno el Brian Epstein de Los Beatles, ni el Stig Anderson de ABBA. Epstein recibía entre el 10 y el 25 por ciento de las ganancias de Los Beatles, dependiendo de cuánto vendía la banda. Claro, se sabe que cedió derechos para comercializar la imagen de la legendaria banda de Liverpool por hasta un 90 por ciento, lo que era excesivo.

Stig Anderson no fue mucho mejor representante. Coautor de algunos de los grandes éxitos de ABBA, fue su administrador de contratos al igual que de las inversiones y los fondos del estudio Polar Music. A mediados de los 80, cuando ABBA se había disuelto -nunca fue oficial puesto que el año pasado regresaron en la forma de avatars-, se supo que había mucho dinero generado por el grupo pero que no aparecía. Así, tres de los cuatro (ex) miembros de ABBA -Benny, Björn y Agnetha- llevaron a juicio a Anderson y en 1991 se llegó a un arreglo entre las partes por una suma jamás revelada.

Lo que sí es cierto es que, en contraste con Epstein y Anderson, el Coronel Parker fue en extremo abusivo. Retenía 50 por ciento de las ganancias de Elvis Presley y los derechos de comercialización de su imagen. En aquellos tiempos, Priscilla, esposa del rey del rock, comentaba que a Elvis no le interesaba mucho hacerse cargo de sus finanzas o buscar otro representante porque consideraba que Parker trabajaba mucho para conseguirle contratos y que estaba bien que le quitara la mitad de sus ganancias.

En cualquier caso y para sorpresa de los espectadores, en la película de Luhrmann, el Coronel Parker postula que él no mató a Elvis -a través de la explotación y presión que puso sobre él, incluso impidiendo que Presley llevara su espectáculo por el mundo e insistiendo en que fijara su base de operaciones en el Hotel Internacional de Las Vegas. No. Parker dice que la muerte de Elvis fue por amor, por el amor de su público. Esta aseveración tiene sentido cuando se mira la forma en que Elvis llegó al estrellato.

Miembro de una familia nuclear, nació en 1935, cuando la gran depresión hacía sentir sus efectos en todo Estados Unidos. Elvis habría tenido un gemelo, Jesse, pero este murió en el vientre materno. La madre de Elvis vivía atormentada por esa pérdida y sobreprotegerá a Elvis. No hay más hermanos ni hermanas. La familia lo pasa mal. El padre irá a prisión por haber cometido un fraude y el joven Elvis quiere contribuir a una mejor vida para su familia.

Es así que luego de que su padre le regalara una guitarra, Elvis comienza a cantar y a hacer sus primeras grabaciones en Sun Records, la disquera local. Una de sus presentaciones en público presenciada por el Coronel Parker lleva a que éste decida ofrecer sus servicios como representante. Así, llegará el contrato con RCA pero el rock, en una sociedad racista y polarizada no era aceptado por diversos sectores. Tampoco era grato que este joven blanco cantara “música de negros” como juzgaban políticos y organizaciones conservadoras. Elvis desafiaba el segregacionismo y eso era casi un pecado. Menos aceptable era el movimiento pélvico (“Elvis la pelvis”) que realizaba al interpretar sus canciones y que enloquecía a sus audiencias.

Ante la posibilidad de que vaya a prisión, Elvis es convencido por el Coronel Parker de que debe irse a Europa a servir en las fuerzas armadas por dos años. La madre de Elvis, triste por el alejamiento de su hijo, quien ahora partirá a Alemania, muere. En Alemania, Elvis conoce a Priscilla con quien contraerá nupcias más adelante.

A su regreso, Elvis no logra el éxito cinematográfico que deseaba. Tampoco sus canciones llegan a las nuevas generaciones, quienes están enganchadas con Los Beatles, los Rolling Stones y otras ofertas de entretenimiento. Es con un especial de TV en 1968 -año en que nace su primera y única hija, Lisa Marie- que regresa al gusto de las audiencias y retoma su exitosa carrera.

En 1972 Elvis y Priscila se separaron, lo que marcó el inicio de la debacle del rey del rock. Si bien tuvo un enorme éxito en Las vegas y cumplió con la grabación de material con RCA, su salud se deterioró rápidamente debido al consumo de estupefacientes sumado a su exceso de peso. Elvis falleció el 16 de agosto de 1977 a las 42 años.

Luhrmann en su deslumbrante biopic, muestra a un Elvis que transitó de la marginación al estrellato muy rápido. Accedió a todos los lujos que quiso pero despilfarró muchas de sus ganancias. El Coronel Parker, adicto a las apuestas y al juego se comprometió a mantener a Elvis en Las Vegas contra los deseos del cantante de hacer otras cosas. Aquí, por supuesto, se puede argumentar que Elvis era un adulto y tendría que haber sido capaz de marcar límites a su representante o buscar otro. En la película hay varias ocasiones en que quiere romper con el Coronel Parker, pero termina cediendo.

Elvis, en la narrativa de Lurhmann, es un joven que ejemplifica el fin de la familia nuclear, la crisis de las instituciones, la pérdida de la inocencia y el auge de la ingesta de estupefacientes en un país que es el mayor consumidor a escala planetaria. Con un padre débil que sucumbe ante los beneficios económicos de la carrera de Elvis, el rey del rock es abandonado desde que nace: por su gemelo Jesse; por su madre; por su progenitor; por Priscilla y lo único que le queda es el Coronel Parker. Sí, es verdad que éste se benefició del éxito de Elvis, pero éste no parece que haya hecho mucho para cambiar las cosas. Quizá esa codependencia entre Elvis y el Coronel Parker era lo único que le quedaba al rey del rock. Por todo ello el ascenso de Elvis fue tan brillante y su ocaso tan grotesco.

Es una película que debe verse sin falta. Es posiblemente lo mejor de la pantalla grande en estos momentos y quizá en 2022. Advertencia: los dejará exhaustos.

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