Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

El sexenio no se ha acabado

En algunos tremendistas agarra vuelo el fatalismo de “este sexenio se acabó”, a manera de crítica a la gestión económica de la 4T. Sin embargo, se equivocan: las malas cuentas apenas empiezan y, este, por lo pronto, será un Annus horribilis.

Apenas en 15 meses, la economía de México pasó de un crecimiento económico promedio de 2.6 por ciento (de 2012 a 2018) a cero en 2019; mientras que, para este año, 32 calificadoras bajan la perspectiva de crecimiento a menos de cero por ciento.

Ah, y el peso tiene una depreciación histórica frente al dólar de 24.29, porque el impacto económico de la pandemia de Covid-19 agarró a la economía mexicana a medio vestir, con un pie en el aire y el otro buscando lugar… o la imagen coloquial que se guste.

La senadora oficialista Lily Téllez reseñó la debacle ayer en su cuenta de Twitter:

“Si el gobierno hubiera promovido la inversión privada el peso estaría menos débil frente al dólar”.

Y, si no es peor el caso, es por una ecuación irrebatible, que colgó también en Twitter otra senadora, la priista Vanessa Rubio:

“¡Benditos neoliberales! Que dejaron finanzas públicas sanas, un Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, una línea de crédito contingente con el FMI, reservas internacionales, seguro y bono catastróficos, y coberturas cambiarias y petroleras”.

Porque hay detenerse en el esmero de la 4T en despilfarrar la economía, sin contar su pecado original del NAIM, al tirar una obra que llevaba invertidos 13 mil millones de pesos, y que el mero anuncio de su cancelación, provocó pérdidas por 830 mil millones.

Veamos, la economía que recibió este gobierno de los benditos neoliberales:

–El poder adquisitivo del salario había aumentado 17 por ciento.

–Se habían creado cuatro millones de nuevos empleos formales.

–La inversión extranjera había sido histórica, con 192 mil millones de dólares.

–Las reservas del Banco de México estaban en 173.5 mil millones de dólares, las más elevadas de su historia.

-La deuda pública se encontraba en 45 por ciento del PIB, y México era el único país del G20 en haber disminuido esa proporción desde 2015.

–El ahorro de 20 años del país para posibles contingencias en los ingresos (Fondo de Estabilización) había pasado de 17 mil millones de pesos en 2012 a su monto histórico más alto en 2018, con 300 mil millones de pesos.

Bueno, todo lo anterior se lo chutó la 4T con delectación de artista hasta colocar a México en crisis económica mucho antes del desastre del Covid-19: desde que en el segundo trimestre de 2019 se rompió una racha de 37 trimestres consecutivos de crecimiento.

Merece el Nobel de Química…

Por convertir en polvo la economía.

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