Cinque Terre

Alejandro Vázquez Cárdenas

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Médico.

El sesgo y las noticias

Por definición, sesgo es torcer o alinear oblicuamente, desviando algo de su dirección original. La popular Wikipedia amplia la definición: “Es un peso desproporcionado a favor o en contra de una cosa, persona o grupo en comparación con otra, generalmente de una manera que se considera injusta”.

En Medicina el Webster’s New World Dictionary define sesgo (bias) como “un prejuicio, juicio u opinión formado antes de que se conozcan los hechos”. El Larousse lo define como “torcido, oblicuo, torcer a un lado”. Tanto en medicina como en cualquier otra actividad que pretenda llegar a la verdad, todo análisis debe estar libre de sesgo ya que es un factor que produce una desviación sistemática que se aleja de los valores reales. En otras palabras: orienta mal, da una idea falsa o, más sencillamente, miente. Un buen ejemplo de sesgos maliciosos en medicina fue la información que dio el señor Hugo López-Gatell durante la pandemia por Covid-19, los que están perfectamente descritos en el libro Un daño irreparable, de la doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie.

Si bien originalmente el uso del término “sesgo” estaba limitado a las desviaciones involuntarias originadas por defectos en el diseño de un estudio, en la actualidad se aplica cuando hay una difusión de resultados deliberadamente falsos.

Lamentablemente, el sesgo ocurre en prácticamente toda actividad donde se recogen y publican datos, y un terreno altamente propicio para el sesgo es el periodismo.

Es un hecho que toda nota que se publica está influenciada por las preferencias e intereses de periodistas, analistas, editores y, finalmente, de los dueños del periódico. A esto se lo llama “sesgo”. Algunos periódicos lo manejan sutilmente, otros en forma burda, confiando en la fe y credulidad de sus lectores. Mal asunto, pero podemos convertirnos en mejores lectores si reconocemos las distintas clases de sesgo. Enlisto los más frecuentes.

1. Selección u omisión

El peor de todos. Dentro de una historia dada, algunos detalles son ignorados y otros son matizados para dar a los lectores una opinión diferente sobre los eventos reportados. Ejemplo: si durante el discurso un grupo importante de gente protesta, la reacción puede ser descrita como un alboroto hecho por “un puñado de disidentes”. Este sesgo es difícil de detectar. Sólo puede ser observado comparando los reportes de noticias de una gran variedad de fuentes. De aquí la importancia de jamás basarse en una sola fuente por confiable que nos parezca.

2. Ubicación

Los lectores de diarios juzgan las historias de primera plana como más significativas que aquellas ubicadas al final. La ubicación de una historia, entonces, influye en lo que el espectador piensa sobre su importancia.

3. Encabezado

Mucha gente lee sólo los encabezados de una noticia. Los títulos son la parte más leída de la publicación. Pueden presentar sesgos y prejuicios sutiles para inducir aprobación o condena.

4. Fotos y ángulos de cámara

Algunas imágenes favorecen a una persona, otras la hacen francamente detestable. Un diario puede elegir cualquier clase de foto para influir la opinión de acuerdo con su particular línea editorial. Mítines desangelados o apoteósicos nada más con variar la toma.

5. Uso de nombres y títulos

Los medios frecuentemente usan etiquetas y títulos para describir gente y eventos. . Si una persona es descrita como “terrorista o “luchador por la libertad” es una clara indicación del sesgo editorial.

6. Estadísticas

Para hacer que una marcha o un mitin parezca más importante los números pueden ser inflados. En estos casos vemos reflejado el sesgo editorial desde el mismo encabezado. El número de participantes reportado variará enormemente según la orientación política del medio que informa, lo que genera una verdadera guerra de cifras.

7. Control de fuentes

Para detectar sesgos, siempre considere “de dónde viene” la noticia. ¿Es la información suministrada por un periodista, un testigo, un policía, ejecutivos o por funcionarios elegidos, por miembros expulsados o simples resentidos? Cada uno puede tener un sesgo particular.

8. Elección de palabras y tono

Mostrando el mismo tipo de sesgo que aparece en los encabezados, el uso de palabras positivas o negativas con una connotación particular puede influir al lector o espectador. Por ejemplo, las agresiones e insultos que a diario reparte el C. López son calificadas por sus medios afines como una simple “opinión” o un “derecho de réplica”.

No existe un solo medio libre de sesgo. Si queremos que nuestra opinión tenga validez, debemos leer bien, comprender lo leído y contrastar las noticias en diversos medios. Si no les importa pasar por idiota, den solo un vistazo rápido a los titulares de las noticias, como lo hace el tonto del palacio.

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