Cinque Terre

Armando Reyes Vigueras

[email protected]

Periodista

El problema no son los medios

Prácticamente a diario, vemos cómo el presidente se queja por la manera en que muchos medios –y hasta usuarios de redes sociales– lo critican e informan de las deficiencias de su administración. La idea que se busca sembrar detrás de esta estrategia, es que hay un sector que busca, a toda costa, tirar al actual gobierno federal. Lamentablemente, lo que en verdad está detrás de esto se resume en una sola frase: el problema no son los medios.

Gobierno sin resultados

Como está sobrado de tiempo el presidente, y de responsabilidades, puede darse el lujo de mencionar, casi a diario, a quienes lo critican.

Ya ha presentado tablas en las que se puede apreciar cuántos columnistas de otros tantos medios publican cosas negativas de su gobierno.

Hasta se ha dado el lujo de inaugurar una sección en sus conferencias mañaneras, titulada “quién es quién en las mentiras”, para exhibir lo que, a su juicio, son las falsedades que se emiten en medios y redes sociales de su administración.

Es algo curioso, porque alguien pensaría que cualquier gobernante se puede dar este tipo de lujos luego de haber resuelto los problemas que tiene el país.

Curioso, porque seguimos viendo la inseguridad como un tema del que poco se habla en la mañanera, a no ser que sea para decir que todo va bien o que hay delitos a la baja, pero que sigue siendo una preocupación de los ciudadanos.

Cuartoscuro

Curioso, porque poco se acepta que el desempleo todavía es un problema, como lo pueden constatar los miles de vendedores ambulantes que se han tenido que sumar a esta actividad.

Curioso, porque el presidente habla poco de la inflación y su efecto en el bolsillo de los mexicanos o el hecho de que sigue sin entender que hablar 200 mil muertes por Covid-19 no es algo que se pueda presumir como un logro.

Pero no, mejor tenemos a un presidente que gasta mucho tiempo en pelearse con los periodistas, dejando sin respuesta la duda de a qué hora gobierna.

Ahora el villano favorito de Palacio Nacional es Carlos Loret de Mola, pero el problema es que él no es el problema.

El problema no es que Carlos Loret de Mola sea un buen o mal periodista –es licenciado en economía, por cierto–, o que esté en medios por temas familiares –que sería motivo para hablar de nepotismo–, sino que desde el poder se ordenó descalificarlo porque ha exhibido a dos hermanos del presidente recibiendo dinero y eso, en el mundo de la honestidad valiente de López Obrador, es una afrenta imperdonable.

Por eso, no se cuestiona a quien conducía el noticiario de TV Azteca el día que se transmitió la recreación del operativo en que se arrestó a Israel Vallarta, ni se culpa a todos los miembros de los equipos de producción de los programas informativos que tomaron parte del ya famoso “montaje” –incluso se les contrata en la 4T–, sino que el único culpable debe ser Loret de Mola.

Incluso, ex compañeros de trabajo del hoy conductor de Latinus se suman al linchamiento.

Curioso. Porque en tanto Carlos Loret de Mola es enviado a la hoguera por algo que, de ser culpable, no sería el único que debe recibir sentencia, a otros personajes que hicieron cosas peores no sólo se les perdona, sino que se les defiende de parte de los propagandistas del régimen.

A Manuel Espino o a Germán Martínez, que fueron parte de la estrategia que pintaba a López Obrador como un “peligro para México”, la 4T los adoptó y les ha dado buenos puestos en el gabinete y el Senado.

A Manuel Bartlett lo defienden a pesar de su participación en el fraude del 88 y en ser parte del gobierno promotor del neoliberalismo con Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari.

Curioso, porque mientras por un lado se critica al neoliberalismo y el desmedido interés por enriquecerse de algunos, en contraste con la medianía juarista y la austeridad que tanto promueve el presidente, se tolera la impunidad de Ricardo Salinas Pliego o el derroche que exhiben en redes sociales uno de los hijos del presidente y su esposa quienes radican en Estados Unidos.

Al Reforma se le ataca y señala como un medio que busca afectar al presidente y de ser el principal portavoz de los conservadores, pero nada se dice de que La Jornada recibe millones en publicidad oficial o que El Soberano nació para defender al régimen.

Curioso que tengamos a un presidente que se da el privilegio de hablar tanto de quienes lo critican y de ofrecer tan pocos resultados.

Curioso que tenga una horda de fanáticos que lo defienden las 24 horas del día y equipos pagados que escriben en medios y redes sociales “Dios lo bendiga presidente”, queriendo tapar el sol de la realidad y las crisis que tenemos con un dedo.

Curioso que no tengamos las mismas protestas de sexenios anteriores por los muertos del crimen organizado o los activistas que han sido asesinados o por los feminicidios, ya ni hablemos de la situación económica.

También es curioso que muchos de los que se apuntan como opositores le sigan la corriente al presidente y comenten a diario sus declaraciones, convirtiéndose así en parte de su equipo de propagandistas gratuitos.

Y curioso será el día en que se le deje de prestar importancia a lo que se dice en las mañaneras, porque ahí se verá como aumenta la velocidad de la caída del lopezobradorismo.

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password