Cinque Terre

Pablo Majluf

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Periodista.

El poder engendra poder

“El miedo engendra miedo, el poder engendra poder” es un aforismo de la escritora Cheryl Strayed útil para describir la dinámica de la resistencia democrática mexicana en estos momentos de radicalización obradorista. La frase sirve para ilustrar cómo los diferentes sectores de la oposición, las instituciones republicanas y la sociedad civil se apalancan combinando sus fuerzas para seguir aguantando la embestida antidemocrática del régimen.

Nada evidencia esta dinámica mejor que el hilo de reveses que la resistencia ha logrado propinar al gobierno desde las elecciones intermedias del 2021. De entrada, la alianza opositora en el Congreso fue más sólida de lo que sus detractores suponían, precisamente porque la unión protege un poco más a los legisladores de las intimidaciones y amenazas. El riesgo de que el PRI se volteara, por ejemplo, era más alto sin alianza: no es lo mismo amagar a unos cuantos legisladores de un partido aislado, que a varias decenas en un bloque tripartita.

A partir de su victoria en 2021, vinieron tres aguantes al hilo del dique de contención: la consulta para juzgar expresidentes, en la que apenas participó el 7% del electorado; la revocación de mandato, ignorada por el 84% del padrón, una calamidad para un régimen populista que se nutre de la movilización y el enardecimiento de las masas; y, finalmente, el rechazo a la contrarreforma eléctrica. No toma mucho esfuerzo entrelazar los episodios.

Los buenos cronistas registraron cómo el abstencionismo en la primera consulta había encolerizado al demagogo y podía ser un arma efectiva para la revocación de mandato. Así fue. La baja participación en el espurio ejercicio de la revocación no fue producto de la apatía sino de una campaña sostenida –sobre todo desde la sociedad civil y la prensa de opinión– para no asistir a las urnas, tanto por repudio como por suspicacia.

Cuartoscuro

El desaire del electorado a la farsa revocatoria evidenció la debilidad del oficialismo y fue inmediatamente asimilada por el bloque opositor que, respaldado y vigilado por miles de ciudadanos que dieron marcaje personal a sus diputados, asestó un descalabro monumental al rechazar la contrarreforma eléctrica obradorista en un domingo de resurrección para la historia.

El poder engendra poder. Después de estas tres victorias sucesivas es menos vulnerable el INE, por ejemplo. Y dicho apalancamiento habrá de cobijarlo en la embestida final. Lo importante, en cualquier caso, es que una institución que encuentra respaldo en otra es más fuerte, los hombres que la componen van más cobijados, ensanchándose lo que los estadounidenses llaman “resistencia burocrática”. Ya estamos en ese momento. Sobra decir cuál es la fuente de ese poder: la ciudadanía.

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