Cinque Terre

Angélica Recillas

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Licenciada en Comunicación.

El plagio y las paradojas perversas de Denise Dresser

El pasado 29 de abril en el editorial principal del diario español El País titulado “Explíquese, señor Rajoy”, se cuestiona el silencio del mandatario hispano ante los recientes escándalos de corrupción que involucran a varios miembros destacados del Partido Popular, al cual pertenece.


Dos días después, el 1 de mayo, la politóloga Denise Dresser en su colaboración semanal para el periódico Reforma escribió el artículo “Explíquese, Sr, Peña”, que emula abiertamente al editorial de El País no únicamente en su cabeza sino en su estructura y línea argumentativa. Veamos:


El País inicia su editorial así: “La corrupción es la principal responsable de la desafección política y, como tal, uno de los problemas más graves que tiene España. El presidente del Gobierno, máximo representante de la voluntad popular, debería estar más allá de toda duda en cuanto a su ejemplaridad y ser el principal adalid en la lucha contra una lacra de consecuencias tan demoledoras para la democracia. No es aceptable por ello que Mariano Rajoy rehúya sistemáticamente dar explicaciones creíbles acerca de los innumerables escándalos de corrupción y financiación ilegal que protagoniza su partido”.


Y por su parte, Dresser señala: “La corrupción, la maldita corrupción. Como residuo tóxico desparramándose día tras día, nota tras nota, periodicazo tras periodicazo. Embarrando con frecuencia a Tomás Yarrington. Con frecuencia a Javier Duarte. A veces a Humberto Moreira. En ocasiones a Enrique Peña Nieto. Nadie del PRI parece salvarse de lo que hoy es la principal causa de la insatisfacción política, la principal razón detrás del desasosiego nacional. Y ante ello, quien debería ser baluarte y ejemplo, adalid y artífice de la lucha contra la corrupción, guarda un ominoso silencio”.


Y mientras El País concluye que “El silencio y proceder de Rajoy daña a la democracia, a nuestra imagen internacional, a la confianza de la ciudadanía en la política y al buen nombre de miles de honrados militantes”, Denise Dresser, casualmente, determina que “La mudez del Presidente daña a su partido, daña al país, daña a la democracia que la corrupción compartida amenaza con destrozar. Hoy es imperativo saber qué supo, cuándo lo supo y qué va a hacer al respecto”.


Las coincidencias entre ambos textos fueron tan evidentes, que no pasaron desapercibidos para usuarios de Twitter, quienes así se lo hicieron notar a la también profesora universitaria e incluso uno de ellos le reprochó que no le diera algún tipo de crédito al diario español, a lo que la articulista respondió: “Tiene razón. Debí hacerlo y lo hago ahora ya que me llevó a hacerle a @EPN la misma pregunta que le hace @elpais_espana a Rajoy; "Explíquese". Con su respuesta, Dresser admite tácitamente que se basó en el editorial de El País para escribir su artículo y pretende minimizar a un “error” una clara transgresión ética.



No es la primera vez que Denise Dresser es señalada por copiar las ideas de otros para realizar sus textos. El ejemplo más emblemático que a la fecha la persigue es el plagio que hizo, en cuanto a formato y exposición, del libro del periodista estadounidense Jon Stewart, “América: The Book”, para escribir en coautoría con Jorge Volpi, el texto titulado “México. Todo lo que un ciudadano quisiera (no) saber sobre su patria”. Este caso fue ampliamente documentado por León Krauze el 31 de mayo de 2006, en un artículo para Letras Libres, donde el periodista destaca puntualmente las coincidencias “casuales”. Cada que la han cuestionado al respecto, Dresser se justifica con el argumento de que sí se mencionó a Stewart como agente “inspirador” de su libro.


Pero aún hay más. Desde octubre de 2015, el portal Ya lo Checaste ha documentado ampliamente los casos en que la autora se ha plagiado a sí misma. Es decir, Dresser retoma fragmentos de su propios artículos periodísticos en Reforma para abordar casos ocurridos en diferentes años, sin embargo no lo hace a manera de cita o referencia, sino que esgrime exactamente los mismos argumentos y sólo cambia los nombres de los protagonistas. Un ejemplo: Su artículo “Paradoja perversa”, aparecido el 20 de abril de 2013 es una copia fiel del titulado “Paradoja”, publicado el 18 de diciembre de 2006.


El texto de 2013 dice: “Una paradoja demoniaca, como diría el periodista Ryszard Kapuscinski. El PRD convertido en promotor de Enrique Peña Nieto. Jesús Zambrano y Jesús Ortega transformados en propulsores de su peor adversario. Tomando decisiones que debilitan su posición y fortalecen las del contrario; haciendo declaraciones que le restan apoyos y se los transfieren a quien desea combatir, pero termina por apuntalar. El PRD como conductor contraproducente; como actor autodestructivo; como partido paradójico que encabeza una izquierda empecinada en empoderar al PRI. Un PRD disfuncional, que en lugar de actuar como contrapeso eficaz al priismo, justifica su avance”. Y el de 2006 empieza exactamente igual, lo único distinto es que en vez de PRD, se refiere a Andrés Manuel López Obrador y en lugar de Enrique Peña Nieto, alude a Felipe Calderón. Y el autoplagio se aplica al resto del artículo.


La paradoja más perversa es que una académica que fue de las primeras en fustigar el plagio del presidente Enrique Peña Nieto en su tesis de licenciatura y que ha hecho de la transparencia y el combate a la corrupción sus banderas, incurra abiertamente en la práctica del plagio, así sea de sus propios escritos.

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