Etcétera

El plagio de Omnia a la periodista Bertha Hernández: todo mal

La periodista Bertha Hernández, del diario La Crónica de Hoy, denunció este miércoles el uso ilegal de material de su autoría por parte del portal de noticias Omnia. Desafortunadamente, esta es una práctica común dentro del mundo digital.

En su cuenta de Facebook, Bertha Hernández publicó este miércoles 7 de marzo que “hay un “Periódico digital” en Chihuahua que se llama Omnia. La gente que lo hace decidió robarse y publicar el texto central de mi reportaje acerca de la comunidad china mexicana. Lo más ridículo de todo es que lo firma como “Redacción”.

Hernández es autora de una serie de tres excelentes artículos sobre la presencia china en México. Uno de estos artículos fue republicado por el portal Omnia sin pedirle autorización y atribuyendo la autoría a la redacción del propio portal.

“Chinos mexicanos, la presencia centenaria que mira hacia adelante” es el título del reportaje que Omnia plagió.

La periodista solicitó a sus contactos en la red social ayuda para conseguir que Omnia corrigiera su error, esto es, que quitara el artículo, pero lo único que el sitio web hizo fue agregar, al final del texto, una muy discreta mención al nombre de la autora y su usuario de Twitter.

Al momento de escribirse esta nota, jueves al mediodía, Omnia seguía conservando el texto sin permiso y sin aclarar de manera lo suficientemente clara que la autora no forma parte de su plantilla de colaboradores ni escribió el texto expresamente para ellos.

De manera estrictamente privada y sin hacer un pronunciamiento público, un representante de Omnia se disculpó con la periodista. Bertha Hernández compartió con quien esto escribe la breve y mal estructurada disculpa que le hicieron llegar por medio de Facebook.

“Estimada maestra Bertha Hernández:

Buenas tardes, primero una disculpa por usar este medio para dirigirme a usted, ya que desconozco su teléfono e intenté comunicarme a IMER y me informaron que su programa solo se trasmite los sábados.

“Mi nombre es Eduardo León y trabajo en Omnia.com.mx, y me permito explicarle que publicamos su reportaje en nuestro portal dada la importancia y trascendencia de su texto, aclarándole que en ningún momento se pretendió que dicho trabajo suyo pasara como de nuestra autoría, y al final publicamos su nombre, como nos dicta nuestra línea editorial; no obstante le ofrezco a título personal y del medio una sincera disculpa en caso de que infringiéramos sus derechos de autor y sobre todo por el mal momento que ello pudo generarle”.

Para la periodista esta explicación es insuficiente. “Estas cosas no deben pasar. Si no tienen dinero para comprar contenidos, nada les impide que busquen acercamientos o acuerdos con el periódico. Pero no, todo ha de ser por la peor ruta”.

Dentro del mundo digital, es común republicar o replicar textos tomados de diversas fuentes. Sobra decir que casos de plagio como el que sufrió Bertha Hernández ocurren por centenares o por miles, no hay estadísticas al respecto.

Naturalmente, que todos lo hagan no significa que sea correcto. Lo ético es dejar muy en claro cuando el contenido no fue creado para el sitio web que lo publica.

Así es como lo hace etcétera, que cuando comparte textos de otros medios abre diciendo “Recomendamos” antes de la cabeza del artículo, comparte sólo una parte del texto y luego pone el link al medio original, para dejar muy en claro que no se atribuye la posesión del contenido, sino que funge como canal para que los lectores conozcan contenido interesante.

En otras ocasiones, etcétera solicita permiso a periodistas y columnistas para replicar íntegramente contenidos que hayan sido publicados previamente en otros medios. Cuando eso ocurre, se coloca al final del texto la leyenda: “Texto originalmente publicado en… agradecemos a… el permiso de publicarlo en nuestra página”.

Desafortunadamente Omnia no es el único caso. Numerosos portales pequeños buscan llenar sus espacios con contenido plagiado, pensando, seguramente que nadie lo notará o incluso, que los autores agradecerán “la difusión”.

Este caso destacó porque su autora localizó el plagio y porque contó con la colaboración de su red de contactos. Si no hubiera sido por ello, el contenido seguiría sin ese pálido intento de atribución de autoría, contribuyendo a la confusión que reina en Internet.