Cinque Terre

Armando Reyes Vigueras

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Periodista

El pasado como excusa

El problema de vivir en el pasado, es que no se hace lo suficiente para corregir el presente. Tal parece que la anterior frase resume lo que sucede con el actual gobierno federal, en el cual su cabeza se dedica más a hablar del pasado y culparlo que en construir un futuro para todos los mexicanos, pero también es una trampa retórica pues busca ocultar que él también es parte de ese pasado que tanto le gusta utilizar en sus mañaneras.

Ya lo pasado, pasado

El presidente ha dicho que todo es culpa de la corrupción… del pasado, pero poco ha hecho por eliminarla de su gobierno.

La carta de renuncia de Jaime Cárdenas Gracias al Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, las denuncias en contra de Ana Gabriela Guevara, las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, por mencionar unos cuantos ejemplos, muestran que la corrupción no es cosa del pasado, sino del presente.

Y es que el presidente gusta, más para desviar la atención que para resolver problemas, de hablar del pasado, de referirse a personajes o situaciones ocurridas antaño, pero no a lo que sucede en el presente, pues olvida convenientemente que él también es parte de ese pasado del que tanto habla.

Por principio de cuentas, no dice que él es parte de ese pasado que tanto menciona en sus mañaneras, porque en 1982, cuando inició la etapa neoliberal que tanto señala, era un orgulloso militante priista y no hizo nada para evitarla, es más, no se salió del PRI sino hasta que vio que no obtendría una candidatura.

Es curioso como alguien que en el presente sólo habla del pasado, abandonara el partido que fue su escuela de política hasta que vio amenazado su futuro.

Dice que todo es culpa de la corrupción del pasado, pero como evidenció la Auditoría Superior de la Federación, se comporta de igual manera que gobernantes anteriores, como Peña Nieto al que casi no critica.

La Auditoría Superior de la Federación, a propósito de la Cuenta Pública 2019, informó que se iniciaron más de 4 mil 900 procedimientos que involucran alrededor de 14 mil presuntos responsables, lo que demuestra que el tan cacareado ejemplo del presidente para terminar con la corrupción nomás no ha servido.

Adicionalmente, las observaciones sobre irregularidades suman 100 mil millones de pesos, una cifra que poco envidia a las que se denunciaron el sexenio pasado.

Dice que todo es culpa del pasado y se rodea de personajes que vienen de ese pasado que tanto critica, como Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, Esteban Moctezuma, Marcelo Ebrard, Olga Sánchez Cordero y una lista muy grande de expriistas, experredistas y expanistas que constituyen la columna vertebral de su gobierno.

El movimiento que llevó a López Obrador es una amalgama de personajes que provienen de distintos partidos en los que militaron por décadas y ellos también son parte de ese pasado que tanto se menciona, aunque es curioso cómo se les perdona todos los pecados anteriores, en tanto que a otros se los siguen sacando para descalificarlos cuando critican.

Incluso, como se señaló con el incendio que afectó la operación de seis líneas del Sistema de Transporte Colectivo Metro en la capital del país, la corrupción del pasado fue parte de la explicación de por qué sucedió dicho evento, pasado que él representa pues gobernó la Ciudad de México de 2000 a 2006 y es parte de esos malos gobernantes que dejaron una herencia nefasta a los habitantes de la ciudad.

Asimismo, dice que todo es culpa de la corrupción del pasado, pero no hace nada por rodearse de caras nuevas, de impulsar una modernización o de presentar proyectos novedosos, como si apostar por regresar al pasado en el que Pemex era la principal empresa del país y se dependía del petróleo para mantener las finanzas públicas, fuera la opción.

Qué mejor ejemplo de que está anclado en el pasado que lo que busca hacer con Pemex. Bajo la idea de que será la palanca del desarrollo, como lo intentó ser en la década de los años 70, ahora se busca impulsar a la paraestatal en momentos en que los mercados para el crudo mexicano se reducen –Estados Unidos produce su propio petróleo, por ejemplo– y las energías renovables empiezan a ganar terreno en otras latitudes, pero aquí seguimos apostando por quemar petróleo, combustóleo y carbón para producir electricidad.

Y la joya de la corona de ese pasado en el que gusta refugiarse es la exigencia de que la España del presente pida perdón por la conquista que sucedió hace más de 500 años por habitantes de la península ibérica en la cual aún no se fundaba la actual España.

Pero nada se dice de exigirle también una disculpa a los Estados Unidos por la manera en que se apoderaron de la mitad del territorio de lo que era México en el siglo XIX.

En fin, para López Obrador todo es culpa del pasado, incluso la ineficiencia de su gobierno que ha hecho que las crisis de seguridad, de salud y económica sean más graves para los mexicanos.

¿También crees que todo es culpa del pasado o piensas que es de los que ahora tienen el poder en sus manos?

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