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Irasema Rodríguez

El Pachuco Fernando Zárate

En junio de 2014, Fernando Zárate Salgado, entonces diputado federal del PRD, acuñó el término “pachuco” para referirse a aquellos personajes que reniegan sus orígenes e identidad política y la transforman cada que sea necesario, con tal de satisfacer sus protagonismos personales. Puso como ejemplo de ello a Andrés Manuel López Obrador, al dejar el PRD para crear el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).


Pero lo que son las cosas, al no resultar electo para la candidatura a la delegación Álvaro Obregón en 2015, Zárate Salgado abandonó al PRD y culpó de ello a las “mafias” que tienen secuestrado al partido del Sol Azteca. Vociferó que las elecciones antidemocráticas en el partido, son una de las herencias negativas del PRI, pero es precisamente al tricolor donde Zárate emigró para buscar, a manera de premio de consolación, una diputación en la Asamblea Legislativa y justo cuando andaba en campaña, haciendo alarde de su fuero como diputado federal, protagonizó un pleito con un funcionario de Álvaro Obregón a quien le asestó un cabezazo.



Una vez que Zárate logró su cometido de hacerse de un escaño en el recinto de Donceles y Allende, adoptó las siglas del Partido Verde (PVEM), eterno aliado del priismo, para ajustarse al reparto de cuotas. Para decirlo claro, se volvió “pachuco”, y no sólo eso, desde esa nueva “identidad” política que le proporciona el Verde, reniega de sus orígenes y pretende ajustar cuentas con el PRD que le negó su capricho.


Tras la salida de Leticia Quezada como Subsecretaria de Asuntos Metropolitanos y Enlace Gubernamental del Gobierno de la Ciudad de México, por su apoyo a López Obrador, Zárate libra una guerra de baja intensidad contra la exdiputada federal Alfa González, actual directora de Regularización Territorial, a quien se menciona como una opción para ocupar el cargo vacante. Aun cuando ni siquiera se ha hecho una propuesta formal al respecto, han bastado los trascendidos para que Zárate arremeta contra su excompañera de partido alegando que “no tiene el perfil y por lo tanto, no pasará”.


Y no es que tenga importancia este actor pequeño, sino que es un claro ejemplo del chapulinismo político y la doble moral con que se conducen ciertos personajes, que señalan en los demás, miserias que ellos mismo exhiben. ¿Cuál es el juego de Fernando “El Pachuco” Zárate? ¿Hacer un “movimiento político” de poca monta para hacerse de un cargo en la administración capitalina? Dentro de poco lo sabremos.

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