Cinque Terre

José Yuste

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Analista financiero.

El nuevo gasolinazo

“Llueve, truene o relampaguee, no se va a aumentar el precio de los combustibles, se acabaron los gasolinazos”, esto dijo el presidente López Obrador el lunes 15 de marzo. El enojo presidencial no era para menos, ya se empezaba a notar el alza en los combustibles, y si hay dos indicadores que AMLO sigue son el precio de la gasolina (evitar gasolinazos) y el tipo de cambio (que se resalta con el peso fortachón). Ambos han tenido un mal comportamiento.

Basta ver el precio de la gasolina Magna, que en marzo de 2020 costaba 15.44 pesos. Hoy en día cuesta 20.39 pesos. Ha aumentado en un año un 32%. Ocho veces más que la inflación.

Hasta la misma Berenice Romero, la nueva titular de la Profeco, ha dado a conocer que la gasolina Premium costaba el 4 de abril, en promedio, 25.5 pesos. Hace un año estaba en 21.99 pesos. Y el diésel sigue una ruta similar, al alza.

 EL GASOLINAZO DE PEÑA NIETO EN 2017

El presidente López Obrador recuerda perfectamente el gasolinazo de Peña Nieto, el de enero del 2017. El saldo fue amargo: toma de tiendas de autoservicio, marchas, enojos, cierre de gasolineras por vandalismo.

El 27 de diciembre de 2016, el gobierno peñista, teniendo a José Antonio Meade como secretario de Hacienda, anunció que incrementaba las gasolinas Magna en 14.2%, Premium 20.1%, y diésel en 16.5 por ciento.

Fue totalmente impopular… porque hubo grupos que lo hicieron impopular.

Sin embargo, los organismos internacionales y ambientalistas aconsejan elevar el precio de los combustibles fósiles, pues quienes más los pagan son los ricos (tienen más autos), contaminan más y, además, hay que subsidiarlos.

En aquel entonces, el costo de evitar el gasolinazo era un presupuesto de 200 mil millones de pesos de 2017.

Y de manera responsable se llevó adelante la medida, pero los grupos políticos la detonaron como mala medida.

VEMOS OTRO, PERO CON MÓDICAS MENSUALIDADES

Lo que hoy estamos viviendo es otro gasolinazo, pero con mensualidades, que va deslizando el mayor precio de la gasolina.

El gobierno obradorista ya no puede sostener los precios bajos de los combustibles fósiles. Los precios del petróleo y del gas están aumentando en el mundo, las importaciones de gasolina son más caras. Además, es costoso para las finanzas públicas subsidiar la gasolina y el diésel.

Tan sólo en el primer bimestre, Hacienda informó que por cobrar un menor impuesto (IEPS) a gasolinas y diésel, se cayó la recaudación en 8,801 millones de pesos.

No sabemos si Arturo Herrera, secretario de Hacienda, pueda mantener el subsidio a las gasolinas y el diésel.

El precio de la gasolina pasó de ser un tema de finanzas públicas, por lo costoso, a ser un precio político, que impacta en la popularidad de los gobernantes. Aunque, curiosamente, subsidiar la gasolina sea a favor de quienes más autos tienen (los más ricos) y se fomente una energía fósil, que va de salida por ineficiente y altamente contaminante.


Este artículo fue publicado en Excélsior el 09 de abril de 2021. Agradecemos a José Yuste su autorización para publicarlo en nuestra página.

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