Cinque Terre

Pedro Arturo Aguirre

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El imperio de las mentiras

Desde hace años vivimos la decadencia de la verdad. La realidad declina en medio de un alud de simulaciones, ocultamientos, engaños, verdades a medias, tergiversaciones, especulaciones, reduccionismos y citas fuera de contexto. Las distorsiones en la percepción y las conclusiones obtenidas a partir de precarios ejercicios de sospecha tienen también su papel en este imperio de las mentiras. Tómese como ejemplo reciente de esto lo que actualmente sucede en Texas, donde el sector nacionalista del Partido Republicano y los medios de información conservadores culpan, sin pruebas, a los sistemas de energía renovables por los cortes de electricidad producto del mal clima. Muchos políticos de la ola trumpiana señalan como responsables a la energía eólica y solar, pero los operadores de las redes de distribución han dejado claro que los generadores de combustibles fósiles sufrieron, por mucho, los mayores trastornos. Tucker Carlson, inefable e infumable comentarista de Fox News, llegó a afirmar sin pudor alguno que Texas era “totalmente dependiente de los parques eólicos” ¡Falso! También, a pesar de las pruebas en contrario, una variedad de afirmaciones engañosas en contra de los aerogeneradores y del llamado “Green Deal” se difundieron en las redes sociales.

Circuló una foto de un helicóptero descongelando un aerogenerador como si esta operación se estuviera realizando en Texas, pero en realidad la foto fue tomada en Suecia hace años. ¡Falso! En Texas solo algunos aerogeneradores se congelaron. Las fallas en los sistemas de gas natural, carbón y energía nuclear fueron responsables de casi el doble de interrupciones que las energías renovables, y esto lo dejó claro el Consejo de Confiabilidad Eléctrica de Texas (Ercot), la cual también informó que de los 45,000 megavatios totales de energía que estaban fuera de línea en todo el estado, unos 30,000 tenían fuentes térmicas -gas, carbón y plantas nucleares- y 16,000 procedían de fuentes renovables. Y por lo que respecta al Green Deal, el proyecto ciertamente ambiciosa de descarbonizar la economía estadounidense en 10 años, pues por el momento es solo eso, un proyecto.

Imagen: nosinmiscookies

Por supuesto, todas las calumnias esparcidas en contra de las energías renovables tuvieron eco en nuestra 4T, otro régimen con su muy bien puesta vocación por la mentira y el cual no da pie con bola (tampoco) en materia energética. La obsesión con el pasado y el mito de la soberanía nacional lleva a nuestro gobierno enterrar la reforma energética y cerrar la puerta a la inversión privada, apostar fuerte por los combustibles fósiles y despreciar a las energías limpias. Tanta obcecación amenaza con quebrar a las finanzas públicas. El presidente y Bartlett mintieron a la opinión pública acerca de la causa de los apagones que afectaron esta semana a buena parte del país. Afortunadamente, el Cluster Energía Coahuila los desmintió y aclaró en un comunicado cuáles son las verdaderas razones de las fallas en el suministro de energía eléctrica: “México sí tenía un plan para la extracción de gas y este gobierno suspendió las licitaciones y canceló las asociaciones de Pemex con empresas privadas, lo que ha comprometido seriamente la producción futura de gas….Como parte de la Reforma Energética, en la Ronda Cero se asignaron a Pemex los bloques con la mayor certidumbre en cuanto a la extracción de hidrocarburos, entre los que se encuentran importantes yacimientos de gas natural cuyo aprovechamiento ha sido anulado por la actual administración… El gobierno suspendió la ejecución de un contrato entre Pemex y una empresa privada en Coahuila, lo que impidió la operación de pozos que en este momento estarían produciendo 117 millones de pies cúbicos diarios de gas natural”. Esa es la verdad, la cada vez más rara, ignorada y hasta repudiada verdad.

El auge actual del populismo es la más clara demostración de la eficacia de la mentira como instrumento de la acción política. En su libro Mentira, la filósofa italiana Franca D’Agostini analiza este fenómeno desde el concepto de la verdad. Nos dice que la mentira puede definirse como lo no-verdadero: pre-mentira, mentira simple, meta-mentira, evidencia suprimida, imprecisión y mucho más. “La capacidad de la mentira para mutar y adquirir formas y ropajes distintos, deriva en la evidente asimetría entre la mentira profusa y la verdad escasa. La mentira se multiplica, la verdad se arrincona. Ya lo sabemos: quien repite una mentira hasta la saciedad, terminará imponiéndola como ‘verdad’, como han comprobado los comunistas, los nazis y los populismos” y evalúa las dificultades de la verdad para encarar el auge de la mentira: “la verdad existe bajo un estatuto de invisibilidad. Verdadero es una propiedad invisible, inasible, no mensurable. A menudo, la verdad son palabras -incorpóreas- que luchan por expresar lo corpóreo. Esa invisibilidad es una ventaja para la mentira, como lo es que la verdad exige completitud. La verdad, para que sea verdad, debe enunciarse entera. Presentada de forma fragmentaria o parcial, no lo es o no lo es del todo: puede sumarse al caudal de las mentiras. Por eso la verdad dicha a medias es una mentira sin mentira”.

Y hablando de mentirosos, esta semana falleció uno de los padres de la “verdad alternativa”, precursor de cosas tan deleznables como Fox News y Breitbart. Rush Limbaugh hizo de la ofensa e intolerancia sus rasgos distintivos de una manera en la que muy pocos se habían atrevido a hacerlo hasta entonces (los años ochenta). Fue inspiración de toda una generación de políticos radicales del Partido Republicano, quienes han hecho carrera explotando los resentimientos de la rabia racial blanca, siendo el principal de ellos, por supuesto, Donald Trump. No es exagerado afirmar que la presidencia de Trump no se habría siquiera concebido sin Limbaugh. Por eso el ex presidente, en infausta hora, le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto honor civil que otorga el gobierno de Estados Unidos. ¡Fue todo un campeón de la mentira Limbaugh, eso sí! Cosa, desde luego, no tan difícil de conseguir, porque, como dice D’Agostini, “si la verdad permanece atada a su contenido la cómoda mentira tiene un vasto catálogo de opciones: se puede mentir sobre los acontecimientos, las personas, los objetos y las propiedades de la realidad; se puede mentir sobre las creencias, las emociones y las intenciones; se pueden distorsionar los conceptos, el lenguaje, las palabras y los vínculos que relacionan las palabras o las imágenes con los hechos”. Por eso la mentira campea por sus fueros y será muy difícil desterrarla.

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