Cinque Terre

Regina Freyman

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Maestra en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y profesora del ITESM, campus Toluca

El imperio de las cosas

Estamos en la edad de oro del consumo, hemos llegado a un límite, literalmente nos estamos ahogando en nuestras cosas.

Katie Kilroy-Marac, profesora de Antropología en la Universidad de Toronto (Canadá).

Los sueños se desbordan como el café de una taza le dice el padre de la serie “La Maldición de Hill House” a su hija pequeña que lleva días soñando con un fantasma. El espectro es un sueño fugitivo y de ese modo las imágenes de mi televisión se escapan hasta mis sueños y de ahí, blancos y sigilosos a esta hoja de papel.

Antes de dormir, la entrevista de Jorge Ramos a un grupo de venezolanos jóvenes comiendo de la basura se quedan en mis pesadillas junto con la historia del propio Ramos preso por su insistencia, por mostrar a esos jóvenes, al dictador que quiere llamarse presidente. Ese que intenta aniquilar la realidad para que sea su voluntad la que la suplante. Esos jóvenes hambrientos, ese periodista secuestrado, se quedan en la almohada y los doblo en rollos pequeñitos para que me dejen dormir y no desacomoden la almohada.

Tal vez esa idea me recordó la historia de una amiga de mis hijas que no podía dormir porque sus sábanas no coordinaban, imagino quizás que los estampados variopintos eran un insulto a la mirada que, soñando, se perturbaría por la insolencia de una mala combinación.

Netflix

Al despertar, el zapping me conduce a una japonesita que ora antes de intervenir el hogar de una familia que está atiborrado de objetos. La gran sacerdotisa del orden, Marie Kondo, ha hecho de su neurosis una religión y un mejor negocio.

Imagino un diálogo entre Platón y Marie:

–Hola Marie creo que ambos estamos de acuerdo en que “Donde reina el amor sobran las leyes”

–No si existe desorden Platón

–Pero ”La mejor riqueza es contentarse viviendo con poco” ¿No crees?

— Con mayor exactitud ”La pregunta de lo que quieres poseer es en realidad la pregunta de cómo quieres vivir tu vida.

–No es en los hombres sino en las cosas donde hay que buscar la verdad

–Esa frase sí que me la robo para mi próximo libro.

–La acumulación excesiva de algo causa una reacción en la dirección opuesta

–“El desorden visible ayuda a distraernos de la verdadera fuente del trastorno…Pero cuando profundizamos en las razones por las que no podemos deshacernos de algo, solo hay dos: un apego al pasado o un temor por el futuro… “Guarda solo aquellas cosas que hablan a tu corazón. Luego da el paso y desechar todo el resto. Al hacer esto, puedes restablecer tu vida y embarcarte en un nuevo estilo de vida “.

–Pero “La pobreza no viene por la disminución de la riqueza, sino por la multiplicación de los deseos

–“El espacio en el que vivimos debe ser para la persona en la que nos estamos convirtiendo ahora, no para la persona que fuimos en el pasado… La mejor manera de elegir qué conservar y qué tirar es tomar cada elemento de la mano y preguntar: ¿Esto enciende la alegría? Si lo hace, guárdelo. Si no, deséchelo. Este no solo es el criterio más simple, sino también el más preciso… Imagina cómo sería tener una estantería llena solo de libros que realmente amas. ¿No es esa imagen fascinante? Para alguien que ama los libros, ¿qué mayor felicidad podría haber?… Las personas con grandes colecciones de libros son casi siempre aprendices diligentes”.

–No sé, Marie me confundes. “Existen tres clases de hombres: amantes de la sabiduría, amantes del honor, y amantes de la ganancia” ¿Cuál te consideras tú?

–Las tres. Mire señor Platón, tengo 34 años y mis seguidoras en redes sociales y los amantes de mi método me consideran una sabia. Desarrollé mi propia filosofía en torno al orden y el doblado “Si las cosas no estarían felices, déjalas ir con gratitud”… “El tiempo que los calcetines pasan en tu cajón es su única oportunidad de descansar. Pero si están replegado, hechos pelotas o atados, siempre están en un estado de tensión… cuando muestro respeto con la ropa que elijo usar y empiezo el trabajo de organización saludando a la casa, ésta se sentirá feliz de decirme lo que ya no necesita”. Mis libros se han traducido en treinta y cinco idiomas y se han vendido más de 4 millones de ejemplares. Tengo un programa de televisión y en 2015 fui nombrada una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.

–Creo que me has convencido Marie, yo tengo una caverna llena de ideas ¿Me ayudarías a ordenarlas y deshacerme de las que ya no se usan?

Es importante mencionar que la conversación necesitaría de la traductora que acompaña a Marie en su programa puesto que se niega a hablar otra lengua que no sea la suya, algo muy recomendado por los productores para otorgar al método su ceremonia e importancia.

No quiero causar con mis opiniones desazón, ni fingir que no he doblado al Kondo method, de hecho confieso que antes de que fuera tan popular me brincó desde un video de YouTube, temblorosa volteé todos los cajones y con la gracia papiroflexia de Marie hice que cupieran 35 calcetines donde antes sólo entraban 10.

El Método Kon Marie es lo de hoy, un minimalismo que oculta miles de prendas bien dobladas para hacerlas caber en un jarrito. Ferviente psicópata del úsese y tírese que más que tener menos recomienda estar al día. Tirar para volver a llenar para mutar constantemente de un ser añejo a un ser actual. Muñequitos de aparador habitantes de una casa de revista, lustrosa, donde todo parece recién abierto, en las paredes se cuelgan los cuadros de moda y se llevan los tonos según la época. Es lógico que una mala combinación, un plato fuera de lugar, irrumpa la paz de esos habitantes fanáticos de las cosas que musitan como mantra “cada cosa en su lugar y un lugar para cada cosa”.

Supongo que no es que esté mal, ni que no se lleve, al tiempo mirar sentados en la cama el televisor, la mano sucia de un joven venezolano que se adentra en el caos de un camión de basura para encontrar cualquier tripa que sacie el paladar, mientras doblamos los calzones chiquititos para que quepan unos mil más en el cajón.

Supongo que no es particular que los closets se nos llenen de prendas para que dictadores vestidos de libertadores secuestren las ideas y todo sea por no acumular.

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