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El “fiscal carnal”

Desde hace muchos años la democracia en México clama a voz en cuello por un Fiscal General de la República íntegro, eficiente, por encima de todo independiente del Poder Ejecutivo y que esté más allá de las venganzas e intereses personales. Recuerdo bien como en el sexenio de Peña Nieto los que ahora son gobierno se quejaban y reclamaban por la designación del entonces llamado Procurador General de la República, en 2016, quien desde antes de su toma de protesta se convirtió para la opinión pública en el “fiscal carnal”.

Recordemos que fue tal el reclamo en medios y en la opinión pública por la supuesta complicidad del senador priista Raúl Cervantes Andrade con el Poder Ejecutivo, que se vio obligado a dejar ese cargo alrededor de un año después y en 2017 regresar al senado.

Lo que se buscaba desde entonces era un nuevo esquema institucional que diera por resultado una fiscalía verdaderamente autónoma para nuestro país. Queríamos y queremos una justicia que no sea a modo de los poderosos. Para decirlo claro queremos un Estado de Derecho, con piso parejo y donde no se persiga ni privilegie a nadie. La justicia es ciega, no tuerta a conveniencia propia.

FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

Pero las voces que se levantaron entonces con estas exigencias, ahora curiosamente se encuentran mayormente calladas y las cualidades que reclamábamos entonces, hoy, en el sexenio de AMLO, continúan ausentes y pareciera que esto no molesta.

A lo largo de los casi tres años de este gobierno, el Fiscal Gertz Manero, una y otra vez ha mostrado los mediocres resultados que ha tenido durante su gestión en el área de la procuración de la justicia y su evidente y clara dependencia del Ejecutivo Federal.

Adicionalmente, ha utilizado su puesto para intentar resolver a su favor asuntos personales en perjuicio de instituciones y familiares y ha emprendido una persecución en contra de miembros de la comunidad científica que no tiene precedente. Al momento de escribir este texto 32 científicos permanecen amenazados con ir a dar a Almoloya por hacer eso que ahora se llama “ciencia neoliberal”. Qué miedo.

En el supuesto “no fiscal carnal” se aprecia una falta de integridad al haberse demostrado el plagio cometido en sus libros y escritos. Pero aquí no pasa nada. El colmo ha sido el doble rasero con el que, por un lado, deja en total libertad a delincuentes confesos, como Emilio Lozoya y mantiene en prisión a quienes no se les ha demostrado ningún delito como es el caso de Rosario Robles, a quien después de dos años en prisión preventiva ni siquiera se le ha juzgado.

¿Donde están esos aguerridos luchadores sociales que hace pocos años se ostentaban como defensores de la “no carnalidad” y del respeto a la ley?

Dice el Talmud: “Desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados” Me temo que en muchos casos en esas estamos.

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