Cinque Terre

Angélica Recillas

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Licenciada en Comunicación.

El día en que los “chairos” hermanaron a Sin Embargo y Televisa

Parametría publicó la semana pasada en su sitio de internet un comparativo de los resultados electorales del conteo rápido y el PREP con los datos que arrojó la encuesta de salida que esta firma llevó a cabo el pasado 1 de julio sobre la votación para Presidente de la República. Lo anterior con el objetivo de definir un perfil de los votantes que hicieron posible la contundente victoria de Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con este desglose numérico, se establece que a diferencia de 2006 y 2012, en la elección de 2018 el tabasqueño tuvo un amplio respaldo entre votantes con mayor grado de escolaridad y nivel de ingresos, que se sumó al que ya tenía entre los sectores de menores ingresos y formación educativa.

Los datos, sin duda reveladores, dan materia para un análisis mucho más exhaustivo que permitan indagar las motivaciones de los nuevos votantes de López Obrador para sufragar por un candidato al que anteriormente se habían opuesto. Los hallazgos podrían ser muy útiles para una mayor comprensión de los resultados de la elección, y de manera adicional, para dar elementos a los partidos y candidatos que contendieron contra el virtual presidente electo, para revisar sus errores de estrategia, comunicación política e incluso de sus plataformas ideológicas.

De hecho, en su exposición de motivos Parametría indica que su intención al difundir las estadísticas es abonar al análisis político.

A pesar de ser un medio afín a López Obrador, el portal Sin Embargo dista mucho de hacer un análisis serio sobre este informe y lo presenta con la siguiente cabeza “Los “chairos” de AMLO no son tan chairos: tienen de 26 a 36 años, con alta escolaridad e ingresos”. Es decir, para ellos el término “chairo” es interpretado como ser simpatizante de López Obrador, joven y con pocos estudios y esto no es exactamente así.

Si bien es cierto que la palabra se ha popularizado en redes sociales para identificar a los seguidores del ganador de la elección presidencial, las más de las veces en forma despectiva, también es verdad que se emplea para referirse a la franja más radical, aquella que insulta o se confronta con quienes le profieren la menor crítica aun cuando sea con un afán constructivo.

En lugar de aprovechar la valiosa información de Parametria para destacar los aciertos estratégicos de López Obrador y su equipo de campaña, Sin Embargo la reduce a un debate trivial sobre quién encaja o no en la concepción de la palabra “chairo”.

Pero más sorprendente resulta aún que Noticieros Televisa haya reproducido en su sitio web el pobre análisis de Sin Embargo, con el título “¿Quiénes son los chairos de AMLO? No son lo que se cree?”. Lo que no se cree es que dos medios de comunicación hasta hace poco contrapuestos ahora se hermanen en la misma causa y que por lo pronto, asistamos a una transformación de la prensa oficialista en militante o  más bien a la fusión de las dos en una sola.

 

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