Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

El derecho a la pereza

Mientras México entró en recesión técnica porque este año su crecimiento económico fue nulo, a punto estará de ser desempolvado por ahí, un opúsculo del yerno cubano de Carlos Marx, Pablo Lafargue: El derecho a la pereza, que aboga por una nueva moral trabajo.

El librito del esposo de Laura, la hija preferida de Marx, arranca con un exergo de Lessing: “Seamos perezosos en todas las cosas, excepto al amar y al beber, excepto al ser perezosos”. Y critica “esta locura por el amor al trabajo, como causa de toda degeneración y toda deformación orgánica”.

Sí, puede que sea revisado con ojos nuevos El derecho a la pereza, si ya fue sacudida, para ser política de Estado, la “Economía Moral”, surgida para explicar las protestas de los pobres en la Europa de hace 300 años para exigir la existencia de pan barato para subsistir.

El presidente hasta publicó el libro, reseñado por la Doctora en Gobierno Viri Ríos, como obligado para entender el huracán político que vive México:

El problema principal del libro radica en que los “cómos” que propone para contrarrestar la catástrofe neoliberal son insuficientes. Ayudarán a los pobres a ser menos pobres, pero no pavimentarán el camino hacia crear una clase media. Ello se debe a que sus propuestas no responden a su diagnóstico”.

Mientras, la economía mexicana ara en el desierto porque este gobierno no le encontró la cuadratura del circulo al asunto del crecimiento económico que, a fin de cuentas, tampoco es tan complicado y puede ser entendido como el método de la abuelita en casa: de donde sacas y no echas, se acaba.

O en la explicación científica de “México cómo vamos”:

Es el incremento en la producción de bienes y servicios en una economía, y por lo tanto su valor, en un periodo determinado. Se calcula a partir de estimar el valor de todo lo que se produjo en un año y compararlo con el valor de todo lo que se produjo durante el mismo periodo del año pasado.

De ahí que en los primeros nueve meses de 2019, no existió crecimiento. Es decir, tuvo tres caídas trimestrales consecutivas, lo cual es considerado por la mayoría de economistas una recesión técnica, por mucho que la doctrina de la economía moral diga que no pasa nada si sacas de la alcancía y no echas.

Y que estemos “así” de que aparezca el primer encandilado por el yerno santiaguero de Marx, quien le escribió a su hija: “Ese maldito de Lafargue me está atormentando con sus ideas y modales, y no va a dejarme en paz hasta que no le siente bien el puño en su cabeza de criollo”.

Porque no tenía idea de economía.

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