Cinque Terre

Javier Solórzano

El CIDE, ¿sólo el inicio?

El cada vez más explosivo y grave conflicto en el Centro de Investigación y Docencia Económicas, CIDE, puede estar entrando en un delicado camino sin regreso.

No hay un indicio de que las autoridades del Conacyt, y del Gobierno federal, estén buscando una solución integral en que se incluya a la comunidad. Más bien la han tratado de apartar y aislar, dicho de otra manera, van por el CIDE.

Han dicho que quieren dialogar, pero a la mera hora posponen la reunión. Hacen propuestas sobre cómo debe ser el diálogo, las cuales difícilmente pueden ser aceptadas porque parten de una visión unilateral lejos de intentos por resolver el conflicto; en cualquier negociación se gana y se pierde, pero en este caso el Conacyt quiere absolutamente todo.

Hace algunas semanas planteamos que no se veía que las autoridades buscaran resolver el problema para alcanzar una transformación plural y democrática del CIDE, están más bien buscando cómo apoderarse del Centro.

La negativa a un diálogo público parece deberse a que las autoridades no quieren sentarse con los estudiantes. Da la impresión de que la negativa pasa por evitar confrontar razones y fundamentos que los pongan en entredicho. Quizá no quieren dialogar, porque en el fondo de alguna manera saben de antemano que no tienen la razón.

La asamblea estudiantil del CIDE ha sido responsable y ha buscado por todos los medios posibles dialogar para resolver el problema. No ha sido sencillo mantener la asamblea en tiempos de pandemia y vacaciones; sin embargo, se ha mantenido sin pasar por alto que la fuerza del movimiento por razones de tiempo y circunstancia ha sufrido inevitables mermas.

La hipótesis de que le quieren dar un golpe definitivo al CIDE bajo una limitada visión de lo que debe ser el centro, y en el camino la educación superior, adquiere día con día mayor fuerza.

De hecho, el CIDE no es la única institución en estos lances. En el IPN, vía diputados de Morena de Hidalgo, se intentó cambiar el régimen del Poli. El Presidente, por su parte, ha arremetido contra la UNAM en diversas ocasiones, y en la Universidad Autónoma de Zacatecas se está poniendo en marcha un modelo educativo mandado hacer ex profeso desde la 4T.

Quieren acomodar el desarrollo y la vida del Centro a imagen y semejanza del sexenio quitándole toda posibilidad de pluralidad para así limitar de manera unilateral el proceso de enseñanza aprendizaje, el cual por principio es plural, integral y concebido y desarrollado a través de decisiones y el trabajo colectivo.

El desenlace parece cantado. Si la comunidad del CIDE y en general el entorno académico del país no responde y no logra revertir lo que se presume va a acabar pasando, el CIDE será la primera de diversas instituciones que pasarán por el mismo proceso.

Es fundamental que los universitarios no pierdan de vista lo que se puede venir. El tema adquiere la mayor de las relevancias porque no pareciera circunscribirse solamente a la educación superior. Podríamos estar en el preámbulo de que se intente que prevalezca un proceso educativo dogmático e ideologizado que encerraría a la formación escolar en cuatro paredes.

El CIDE podría estar siendo el punto de partida de una estrategia con consecuencias de muy alto riesgo en el proceso formativo de millones de jóvenes en el país.

Están intentando apoderarse del CIDE sin preguntarse lo que ha hecho a lo largo de décadas, lo cual no les importa, lo que les importa es hacer lo que ellos quieren con la institución con todo y que en el proceso se metan en los terrenos de la abierta ilegalidad.

RESQUICIOS

Para por ningún motivo bajar la guardia: según la OPS la cuarta ola será “más intensa”; según el encargado de la lucha contra coronavirus en EU vienen más contagios, muchas hospitalizaciones y muertes; según especialistas mexicanos se vienen entre dos y tres semanas muy severas y riesgosas; ayer se rompió el récord de contagios por día en el país, o sea ni “covidcito” ni “gripita”.


Este artículo fue publicado en La Razón el 13 de enero de 2021. Agradecemos a Javier Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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