Cinque Terre

Luis de la Barreda Solórzano

El candidato

Todos sabemos que, más allá de las encuestas, con independencia de éstas, Félix Salgado Macedonio fue elegido por Morena candidato a gobernador del estado de Guerrero, sencillamente porque ése era el deseo del Presidente, quien una y otra vez ha respondido a las expresiones de inconformidad con esa decisión predicando que debe acatarse “la voluntad del pueblo”.

Nunca imaginé que un presidente de nuestro país se empecinase en defender la candidatura al gobierno de una entidad federativa de un hombre acusado por varias mujeres de violación y diversos abusos sexuales, y aseverara que las que protestan contra esa inaudita indecencia están siendo manejadas por los conservadores descontentos con su gobierno.

La afrenta es doble. Por una parte, la elección misma de Salgado Macedonio como candidato y, por otra, el señalamiento de que las disconformes no proceden por convicción, principios y dignidad, sino porque se dejan manejar como títeres por hilos que se mueven en la oscuridad (¡ah, toda crítica al Presidente proviene de los conservadores y, por tanto, es inatendible!).

No, detrás de la protesta de las mujeres que han salido a las calles para mostrar su rechazo a ese candidato indefendible no hay fuerzas ocultas. Lo que las mueve es la indignación de que un sujeto de esa calaña haya sido el ungido. El país no tendría remedio si esa candidatura y ese apoyo al impresentable candidato no hubieran motivado la queja de miles de ciudadanas. Es un agravio no sólo a ellas sino a toda la ciudadanía.

Algunos analistas han escrito que la reclamación de las mujeres es una protesta contra el machismo. No es exacto. Muchos mexicanos que son machos de atar —lo cual, por supuesto, no es una virtud— no son violadores: jamás violarían ni abusarían sexualmente de nadie. El violador no es simplemente un macho: es un ser miserable que, incapaz de seducir, de atraer por su personalidad y sus cualidades, impone la cópula a la víctima por medio de la violencia física o moral infiriéndole un daño que muchas veces es indeleble.

El violador viola la libertad más íntima, la más sagrada, de la víctima, y lo hace disfrutando de la postración, la impotencia, el sufrimiento, el destrozo del mundo interior de su presa. Una de las formas más comunes de sadismo, observa Desmond Morris, es la violación. El violador es un ser deshumanizado, un ser éticamente inferior.

En una sociedad con mayores avances en el proceso civilizatorio, el repudio a esa candidatura sería generalizado, así como el apoyo a las mujeres que tuvieron el coraje de denunciar los delitos. Tristemente no es el caso de México. El cónyuge de una de las denunciantes le contó a la reportera Claudia Salazar (Reforma, 14 de marzo) que sus vecinos no los ven a su mujer y a él como víctimas sino “como traidores, porque al denunciar a Salgado Macedonio hay quienes los acusan de estar en contra de López Obrador”.

Agrega el cónyuge: “Ahora nadie nos visita, no nos ven nuestros amigos, estamos aislados, nos ven como los agresores”. Una muestra difícilmente superable de miseria humana: empatía con el acusado de ser un violador serial; pacto de aislar a la víctima que tuvo la osadía de denunciar; falsos amigos que descubren su verdadera alma; en lugar de solidaridad, ley del hielo a la denunciante porque su denuncia, a los ojos de una comunidad envilecida, la convierte en traidora al colocarla contra el Presidente que defiende al presunto violador. El pueblo sabio y bueno no perdona lo que en realidad es una actitud admirable: denunciar a un poderoso por un crimen gravísimo.

La Fiscalía de Guerrero lleva todo el paleolítico reexaminando la indagatoria a que dio lugar una de las denuncias. A pesar de la gravedad del delito denunciado, los revisores no llevan prisa. No es sólo un ejemplo más de la desastrosa situación de la procuración de justicia en nuestro país, sino una muestra de cómo se protege a un imputado apoyado desde la más alta esfera del poder.

Hace tiempo, siendo procurador del DF don Renato Sales Gasque, revisé averiguaciones previas para dar una opinión respecto de si procedía el ejercicio de la acción penal. La revisión cuidadosa de un expediente voluminoso y la elaboración de mi opinión argumentada no me llevaba más de un día. La tardanza de la Fiscalía guerrerense no tiene justificación.


Este artículo fue publicado en Excélsior el 18 de marzo de 2021. Agradecemos a Luis de la Barreda Solórzano su autorización para publicarlo en nuestra página.

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