Cinque Terre

Rubén Cortés

Periodista y narrador. Director General de La Razón

El bozal

En triunfos electorales populistas contundentes como el chavismo y la 4T, es inevitable la confrontación del Ejecutivo con los medios, ante la ausencia de oposición. La diferencia es que en el chavismo la pugna se abrió a los dos años y aquí, tomando la fecha de ayer, a los 11 meses.

Ayer la 4T metió a la prensa en el zurrón de los enemigos de su proyecto. Dijo el presidente: “De ahí surgió una frase fuertísima, todo esto es parte de la transformación que queremos para el país. Le muerden la mano a quien les quitó el bozal”.

Chávez tomó posesión el dos de febrero de 1999 y en octubre de 2001 consideró a los medios “enemigos de la revolución, porque no hay ningún ámbito que no sea impactado cuando ocurren estos movimientos de transformación”.

Aunque los inicios de ambos regímenes vivieron una excelente relación de sus líderes con los medios:

–Chávez usaba en campaña (y dio allí su primer discurso como presidente electo) el Ateneo de Caracas, regentado por la entonces esposa del dueño de El Nacional. Se decía amigo de Cisneros, el magnate de la TV, y se movía con soltura y confianza dentro del sistema de medios venezolanos.

–El actual presidente de México basó buena parte de su campaña en revelaciones de los medios, como La Estafa Maestra, La Casa Blanca, el Caso Iguala y la nave industrial del candidato del PAN. Entre sus asesores económicos hay dueños de medios.

Pero, ante una oposición partidista mayormente colaboracionista, reducida a votar las iniciativas de Palacio (de Miraflores en Caracas y Nacional en la CDMX), las críticas en el populismo, por leves que sean, convierten a los medios en el necesario “enemigo histórico” que les urge.

Chávez dijo en 2001 que “entre la prensa y el poder hay un histórico choque de fuerzas”. El mandatario mexicano también apeló a la historia ayer, al recordar que la prensa estuvo sometida y era rastrera durante el porfiriato, y que con el triunfo del maderismo se desató en contra del propio Madero.

Sin embargo, puede que el Ejecutivo mexicano haya adelantado sin necesidad “el choque histórico de fuerzas”, pues que goza de muy buena prensa: por kilómetros, muchísimo mejor que sus tres antecesores desde el 2000.

“Vemos a un Presidente popular blindado contra la crítica en su retórica. Su retórica es eficaz, penetrante, única en nuestro medio. Se permite todo, el buen humor y el sarcasmo, la frase inspirada y la palabra hiriente, la prédica moral y la vulgaridad callejera”, escribió Héctor Aguilar el 14 de septiembre.

Pero, sin imperialismo yanqui, iglesia, capos del crimen ni partidos políticos que señalar como “el enemigo”…

A los medios les ha tocado ser el forzoso antagonista.

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