Cinque Terre

Ingrid Motta

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Ingrid ha sido reconocida en varias ocasiones como una de las 100 mujeres más poderosas en los negocios por la revista Expansión, una de las 45 líderes de mercadotecnia por la revista InformaBTL, así como una de las mujeres más influyentes en el campo de la tecnología por el periódico El Universal.

Economía de los datos: la Cuarta Revolución Industrial

La historia económica de la humanidad se ha visto marcada por cuatro etapas en su evolución.

A finales del siglo XVIII, la máquina de vapor mecanizó los procesos productivos, transformando el ecosistema rural al industrial, en donde se modernizó la forma de trabajo para siempre, dando el primer paso al uso de tecnologías para el desarrollo económico.

En el siglo XIX el cambio hacia el uso de energía eléctrica abrió camino a la producción en serie y optimización de procesos industriales. Asimismo desde entonces, la forma de transportarnos ya no sería la misma al aparecer los autos de combustión interna como una poderosa herramienta tecnológica para acortar distancias.

Desde el siglo XX la electrónica ha venido a transformarnos por completo, integrando Tecnologías de la Información y la comunicación (TIC) para la educación, el empleo, la salud, la convivencia y hasta para el amor.

Desde el inicio del siglo XXI la imparable utilización de la electrónica nos ha convertido en un sociedad digital en donde ya no sólo habitamos el mundo “real” sino también el “virtual” como una forma de democratización de la sociedad a través de la redes sociales, que enfatizan aún mas el principio de modernidad líquida, creado por Zygmunt Bauman, en donde la condición humana se ha visto empujada a evolucionar desde la emancipación, la individualidad, el tiempo y el espacio hasta el trabajo y la comunidad.

Así, el uso de las tecnologías nos lleva a la creación de una Sociedad Cognitiva, que de la mano de la inteligencia artificial, la robótica, el internet de las cosas y el Big Data crean un nuevo paradigma llamado la Cuarta Revolución Industrial.

Fuente: Fundación telefónica

Esta vez lo que nos hace evolucionar es mucho más etéreo: la economía de los datos

Ya no únicamente es ser humano el que aprende de la experiencia, sino que, con el continuo uso de datos dentro de las redes digitales, vamos inyectando de información a las bases de datos mundiales para que, mediante el uso de Big Data, sea analizada por un sin fin de inteligencias artificiales que nos geolocalizan, aprenden sobre nosotros, se anticipan a lo que vamos a necesitar e irónicamente nos empiezan a comprender digitalmente en nuestro ser y hacer como humanos.

Los datos son ahora el insumo principal de cualquier proceso económico que ganan valor en su acumulación, procesamiento y análisis, y se convierten en nuestro ecosistema, forma de conducta y vida como seres conectados.

Lo único que nos faltaba ya está aquí. El protocolo 5G nos permite un ancho de banda con inmensas capacidades de procesamiento de nuestros datos para evolucionar en todos los ámbitos de nuestra vida.

Resulta entonces fundamental que dentro de la cadena de generación de valor de los datos: los individuos como creadores, compañías tecnológicas, academia, gobierno y sociedad, trabajemos de la mano con reguladores para crear valor a estos datos generados, estándares para su privacidad y protección, así como las reglas del juego ante la exposición de datos dentro del uso de las tecnologías de la información.

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