Cinque Terre

Orquídea Fong

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Periodista/comunicóloga egresada de la UNAM.

Dos años de un gobierno criminal

Se han cumplido dos años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y, tal como he dicho en reiteradas ocasiones, las terribles expectativas que de él teníamos se cumplieron más allá de lo imaginable.

En  etcétera fuimos los primeros en advertir que este gobierno no sería uno demócrata. Dijimos que sería un gobierno autoritario, aunque pronto ese término se quedó corto. Dijimos, poco después, que se trataba de un régimen dictatorial –aunque no, aún, del tipo sanguinario—, y pronto tuvimos que escalar en nuestra postura al afirmar que se trata de un gobierno criminal.

Entre esas definiciones, por supuesto que debe decirse que además de todo, estos dos años de gobierno se han distinguido por la ineptitud, la corrupción, la falta de oficio político y el sumo desprecio hacia la democracia.

Al director de etcétera, Marco Levario Turcott, diversas personalidades le comentaron en redes sociales que el adjetivo “criminal” les parecía un poco fuerte. Sí, el gobierno tiene sus fallas, comentaban, pero… ¿criminal? No estuvieron de acuerdo.

Pero lo es. Yo coincido. Un gobierno es criminal cuando viola la ley, atenta contra la vida, falla en su misión de proteger a la población, roba, falta al respeto, incita a la violencia, atenta contra grupos vulnerables, miente y manipula.

El lector informado sabe bien que de eso hay muchos ejemplos. Pero como un mero ejercicio de memoria, cito sólo ocho:

1.- La cancelación del aeropuerto en Texcoco. Acción criminal porque violó la ley de múltiples maneras, generó un grave golpe a las finanzas públicas al generar una enorme deuda y lastimó severamente la confianza de los inversionistas en nuestro país. El efecto de dicha cancelación fue parte central de la contracción económica que hemos vivido estos dos años.

2.- El despido de miles de trabajadores del Estado, al principio de la administración y la reducción de salarios y prestaciones de dicho trabajadores en distintos momentos del sexenio, como el muy reciente recorte de 50% a aguinaldos.

3.- El evidente pacto con el crimen organizado, patente en la liberación de Ovidio Guzmán, el vergonzoso respeto que muestra AMLO hacia Joaquín Guzmán Loera y su familia, la indiferencia hacia las víctimas de la violencia, a quienes en la Guía Ética de su gobierno sugiere “perdonar” a sus agresores.

4.- La vulneración de los derechos de las madres trabajadoras más pobres. Ello, al cancelar, apenas iniciado el sexenio, el programa de guarderías de bajo costo. Su alternativa, lo sabemos bien, fue dar apoyos “directos” que para nada sirvieron y sugerir que debían ser los abuelos quienes cuidaran a los niños.

5.- Los incontables insultos y ataques a la prensa de parte del presidente y su séquito en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer la profesión. Su indiferencia ante los asesinatos de periodistas y el recorte presupuestal a los programas de protección a periodistas que instauraron otros gobiernos.

6.- La actitud machista del presidente López Obrador, en un país en donde mueren 10 mujeres diarias víctimas de feminicidio. Su enorme ignorancia en materia de temas de género, que lo ha llevado a afirmar que los feminicidios son producto del neoliberalismo. Una postura realmente criminal, puesto que, todos los sabemos, la postura del presidente equivale a un posicionamiento del Estado mexicano. En este mismo tema, el recorte presupuestal a todos los programas de atención a la mujer, destacadamente el de los refugios a mujeres maltratadas.

7.- La destrucción (no hay otra palabra) de la red de distribución de medicamentos para el sector salud, por causa de la inquina que López Obrador siente por los empresarios farmacéuticos a quienes mete parejo en el saco de “los corruptos”. La consecuencia más grave de la pésima gestión de las compras de medicamentos ha sido la escasez de tratamientos contra el cáncer. Sabemos que ya varios niños han perdido la vida. Una sola de esas muertes bastaría para señalar a López Obrador y a todo su gobierno como lo que es: un criminal.

8.- El atroz, demencial, esquizoide e inepto manejo de la pandemia. Desde las ambivalentes declaraciones sobre la gravedad del COVID-19 en febrero pasado, la elección del “modelo centinela” como método de control, la estúpida actitud hacia el cubrebocas, hasta la intentona de culpar a la industria refresquera y de golosinas de más de 100 mil muertos: todo ello pinta de cuerpo entero a un gobierno criminal, narcisista, inhumano.

Sabemos que ejemplos hay decenas más. Estos ocho casos son los que han saltado permanentemente a mi atención.

Las pruebas están por todas partes: hay documentación periodística, testimonios y documentos oficiales. La pregunta clave es: ¿Quién castiga a este gobierno, si se ha apoderado de la ley y de los jueces?

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