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Óscar Constantino Gutierrez

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Doctor en Derecho por la Universidad San Pablo CEU de Madrid y catedrático universitario. Consultor en políticas públicas, contratos, Derecho Constitucional, Derecho de la Información y Derecho Administrativo.

Los doctorados en Derecho y John of all trades, doctor of none: la última trastada de Ackerman

“Jack of all trades, master of none” es el aprendiz de todo y oficial de nada en lengua inglesa. De acuerdo al diccionario Merriam-Webster, es “una persona que puede hacer muchas cosas pero no es experta en ninguna de ellas”. Algo parecido sucede con el doctorado en Derecho de John Ackerman… y en realidad no es culpa de él.

Hace un año, Javier Lozano le cuestionó a Ackerman sus aptitudes jurídicas, a lo que él respondió con que tiene un doctorado en Derecho, pero no se salvó de una exhibida por su ignorancia sobre la Constitución. La profesión de origen de John es la de filósofo —dato que omite en su resumen curricular—, la pregunta es, ¿por qué la UNAM admite a no abogados en programas de doctorado en Derecho?

Lo planteo de una forma más intuitiva: ¿por qué no tenemos a sociólogos estudiando doctorados en neurocirugía y sí tenemos a nutriólogos en posgrados en Derecho?

La respuesta sencilla es que el Derecho no es visto con el respeto académico que se le da a la Medicina o a la Física. Eso no significa que la labor jurídica no tenga importancia social o que no haya profesiones legales de gran prestigio… pero existe una suerte de mayoría implícita que asume que saber Derecho es algo sin excesiva complejidad científica. Las malas deducciones de Ackerman confirman que esas mayorías se equivocan.

En el despotricar contra John, algunos han cometido excesos. La normativa de varias universidades de México no exige que el aspirante a doctor en Derecho sea abogado. Tampoco existe el deber de sacar cédula de los posgrados —por la simple y sencilla razón de que no existe la profesión de doctor en Sociología, Historia o Derecho: no es lo mismo que ser médico, abogado o ingeniero—.

De lo que es culpable Ackerman es de asumirse como experto en Derecho¹. En buen provenzal antiguo: su doctorado no lo capacita para dar opiniones jurídicas de mayor valor que las de mi peluquero (con perdón de don Gabriel Zaid). Así como su diploma no es suficiente para litigar o representar legalmente a alguien, sus opiniones académicas pecan de la superficialidad del conocimiento adquirido por quien no es profesional de una materia.

En suma, ¿la UNAM hizo algo ilegal al admitir a Ackerman en su doctorado en Derecho? Al menos la convocatoria actual prevé el supuesto del aspirante no abogado y admite su inscripción, si es aprobada por el Comité Académico. Brevemente: la normativa de la UNAM lo permite. Por otro lado, es un despropósito pedirle cédula a un doctorado, salvo que se hablen de especialidades que legalmente implican un ejercicio profesional regulado. No es el caso de un doctor en Derecho, cuyo diploma sólo faculta para presumirlo.

No obstante, como lo señalamos párrafos arriba, que lo hecho por Ackerman no sea ilegal, no quita que él sea un fraude: es especialista en nada, como lo evidencian los disparates jurídicos que suelta cada tercer día. Bien haría John Mill en inscribirse en la Licenciatura en Derecho en línea… si es que pretende seguir vendiendo a la 4T su imagen de especialista jurídico —que actualmente no es—. No pretendo parafrasear a Javier Lozano, pero el doctorado de Ackerman no le sirve ni para sacar borrachos del Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social de la Ciudad de México. Quizá su pergamino se vea bien con un marco bonito, pero nada más… y una cosa es ser jurista y otra la Marie Kondo del diseño de oficinas.

¿Cuántos Ackermans tenemos en México? ¿No es hora de que la UNAM y otros programas de doctorado en el país dejen de admitir no abogados? Lo triste es que este asunto sea tema de agenda pública porque exhibieron a un político estridente, no porque las profesiones jurídicas reclamaron que haya interioristas en los doctorados en Derecho.


1 En su página (https://johnackerman.mx/sobre-mi/), se describe como «experto en las temáticas de Democracia, Derecho Constitucional, Derecho Administrativo, Rendición de Cuentas y Participación Ciudadana».

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