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Rafael Hernández Estrada

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Fundador y consejero nacional del PRD, fue su diputados federal y representante electoral. Se desempeña como asesor parlamentario y analista político.

Diputados levantadedos

La mayoría artificial de Morena en la Cámara de Diputados ha traicionado, una y otra vez, el carácter que el Congreso de la Unión tiene de ser depositario del Poder Legislativo. A lo largo de tres años se ha dedicado a acomodar el marco jurídico a las decisiones que previamente ha tomado Andrés Manuel López Obrador. La fórmula parece ser: primero, la ocurrencia o decisión del Presidente; luego, la reforma para que la ley se ajuste a lo que él ya había decidido.

Por el servilismo que exudan y no por ser eminentes piezas legislativas, entre los casos más memorables se pueden mencionar los siguientes:

1) La adecuación que se hizo en el año 2018 de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, iniciada por el entonces coordinador de los diputados morenistas en San Lázaro, Mario Delgado, para crear en la alta burocracia los cargos de superdelegados y del jefe de éstos. No se trató de una reforma administrativa orientada a lograr un mejor gobierno, pues los legisladores de Morena, con fidelidad y mansedumbre, se limitaron a acomodar la ley a lo que López Obrador ya había decidido desde antes de la reforma legal. Los nombramientos de los mandos de los llamados “servidores de la nación” se habían anunciado públicamente con antelación, hasta con nombres y apellidos, y había qué emparejar el texto legal a las ocurrencias presidenciales.

2) La reforma a la Ley de Entidades Paraestatales, aprobada en 2019, para que el escritor Paco Ignacio Taibo II pudiera ejercer de director del Fondo de Cultura Económica. El presidente nombró a Taibo II, nacido en España, a pesar de que no cumplía con los requisitos legales requeridos. ¿Solución? Muy fácil: se reformó la ley a favor del aludido.

3) En estos días de noviembre, como ha ocurrido en cada año de esta administración, asistimos al espectáculo en el que la mayoría artificial de Morena renuncia al análisis del proyecto presupuestal, ignora las propuestas de los especialistas y rechaza en automático de toda propuesta de modificación. Así es el “método” morenista para aprobar, “sin moverle ni una coma”, tanto la Ley de Ingresos como las reformas impositivas y el Presupuesto remitidos por el presidente. La carencia de argumentos y de discurso, los insultos contra legisladoras y legisladores de otros partidos, el ejercicio de levantar el dedo sin discusión, las mañanitas al Presidente, son una línea de conducta en la que el Palacio Legislativo queda convertido en un circo.

Marisol Gasé, diputada de Morena, y sus compañeros.

Teóricamente, todo gobierno debe ajustar su integración, funciones y conducta a lo que establece la ley. Es lo que se llama principio de legalidad: la autoridad pública debe hacer, exclusivamente, lo que la ley de ordena. Pero en la práctica, los legisladores oficialistas actúan a la inversa: acomodan la ley a los designios del gobierno.

Hace tres años, justamente, el autor de esta columna publicó algo que parece pertinente citar:

“Dice nuestra Constitución que el Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y que el Poder Legislativo se deposita en el Congreso de la Unión. Al actuar de la manera referida, aparte de revivir los viejos tiempos del presidencialismo priísta, la mayoría parlamentaria que ostenta el partido Morena está desvalorizando la función de contrapeso y control que tiene el parlamento en un régimen democrático y pudiera rebajarlo al papel de compinche y aplaudidor de lo que diga el señor presidente”.

Cincelada: propongo Comisiones de la Verdad para los casos de Tlahuelilpan, desabasto de medicamentos, Ovidio, Pío, Línea 12, inundaciones de Villahermosa, Tula…


Twitter: @rafaelhdeze

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