Cinque Terre

Leo García

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Diseño y coaching de estrategias para manejo de redes sociales. Experiencia en análisis de tendencias en línea.

Depresión navideña e Internet

¿Ya participó en intercambios de regalos? ¿Ya tuvo algún brindis? ¿Ya fue la comida de fin de año de su oficina? ¿Ya recibió o dio alguno que otro abrazo? Y seguro de todo eso subió fotos a su cuenta de Facebook o Instagram, lo tuiteo, o lo comentó por WhatsApp con su familia y amigos.

Ya estamos en la época del año donde, sin importar si se profesa algún credo, culto o fe, el ambiente se torna festivo, de celebración, pero también de una alta susceptibilidad a los estímulos emotivos que nos bombardean por todos lados. A decir verdad, es una buena época para considerar pasarla desconectados.

De las emociones

Cuando se menciona el concepto emociones posiblemente las que más fácil podemos identificar son la alegría, ira, sorpresa, tristeza, miedo, ansiedad; se dan a nivel neurológico como respuesta a un estímulo y en el cuerpo sirven para guiar la conducta que requiera la situación que causó esa reacción.

Según la emoción experimentada el cuerpo se prepara para actuar en consecuencia de acuerdo a lo que necesite; el cerebro hace ajustes alterando la capacidad de comprensión, afinando los sentidos, acelerando la capacidad de hacer juicios, alertando la memoria y el razonamiento para tomar decisiones; además de que se aumenta la sensibilidad para tener mejor percepción de lo que sucede.

De forma individual la respuesta emocional influye sobre la manera en que se asimila racionalmente la experiencia que la causó, es decir, cómo se piensa en consecuencia de lo que se está sintiendo emocionalmente.

No se puede controlar lo que se siente, pero sí cómo se piensa ante ello.

El problema es que en las redes sociales, las emociones que más producen estímulos en el usuario, son ansiedad e ira, pero además los dispositivos al ser básicamente de uso personal propician el aislamiento.

En las redes sociales las interacciones se construyen a partir de la idea que el usuario tiene de sí mismo. De esa forma, una de las consecuencias es que nada lo desafía, pero tampoco se permite tomar nuevas oportunidades, retos, estímulos, lo que propicia que no se forme un modelo completo que le permita enriquecer la estructura de su personalidad.

El ser humano necesita pertenecer, lo que incluye ejercer los procesos de socialización como el respeto, la tolerancia, la empatía, y también la capacidad de escuchar y el lenguaje verbal, entre otros.

Esto solo puede suceder de aquellos con quien se integra y, experimentarlo en el propio ser, es lo que se conoce como convivencia. Las redes sociales forman un concepto incompleto, donde se confunde interacción con convivencia y uno no puede reemplazar al otro.

Convivir implica compartir, ceder y recibir, en todos los aspectos de la personalidad. Las redes sociales en su dinámica de ensimismamiento llevan a lo contrario al permitir que el usuario se encierre solo confirmando y reafirmando aquello que ya es parte de sus códigos existentes.

Para el usuario encontrar ideas que no van acorde a los códigos ya existentes que lo definen, causa un estado de incertidumbre que dispara sensaciones de miedo y ansiedad y las repele.

Si un usuario tiene tendencia a la depresión en esta dinámica de aislamiento y reforzamiento de códigos preexistentes entonces los rasgos predisponentes a la depresión también se reforzarán.

Aunque a través de los dispositivos y las plataformas tecnológicas que proveen los recursos para interactuar en las redes sociales se buscan cada vez nuevas formas que el usuario manifieste sus “emociones”, no hay forma que una imagen con una cara, feliz, triste, enojada, o cualquiera que sea la expresión que quiera dársele, se compare con una charla de viva voz donde ese sentimiento no solo se manifieste, sino que además reciba el estímulo del contacto humano real.

Depresión estacional y ansiedad por comparación

En el invierno los días son cortos con noches largas, lo que aumenta el tiempo de oscuridad y disminuye el tiempo de luz natural. Investigaciones médicas han comprobado que esos cambios, junto con la baja en la temperatura ambiente, propician o acentúan en ciertas personas síntomas de depresión.

La depresión es un problema emocional que se siente como tristeza intensa, decaimiento, dolor, derrota e infelicidad que no permite disfrutar de ninguna forma y hace que todo se vea de manera negativa. Esto, en parte, explica el alza en el índice de suicidios que se dan en esta época precisamente.

Es una situación compleja a la que se suma la ansiedad que causan las redes sociales. Las estadísticas de Facebook indican que en esta época los usuarios con tendencia depresiva suelen pasar más tiempo sólo mirando perfiles, sin publicar contenido propio, o lo hacen a un menor ritmo.

Y se ha comprobado que el contenido que más se publica en esta época, y en consecuencia es el que más se consume, es de celebración. Las fotos que más se comparten son de comida, especialmente la cena, seguido de fotos de fiestas y regalos. Los mensajes que más se publican son felicitaciones y buenos deseos.

Para una persona que experimenta una dinámica depresiva consumir ese tipo de contenido propicia un ejercicio de comparación al magnificar la percepción que de lo bien que lo están pasando los demás y a la vez empeorar la percepción de lo mal que lo pasa el usuario mismo. Esto forma una combinación donde la espiral depresiva puede ser grave.

Contacto humano real

Las mismas estadísticas de Facebook dan una alternativa. Indican que quienes pasan menos tiempo conectados en Facebook superan más rápido los síntomas de depresión. Entonces, es recomendable que familia y amigos ayuden a quienes tienen tendencia depresiva a pasar el mayor tiempo posible acompañados y reducir su uso de dispositivos móviles y redes sociales.

Un comentario adicional. Si la idea de pasar unos días, unas horas, desconectado de Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, o cualquiera de esos servicios, causa ansiedad o angustia, entonces realmente es necesario considerar tomar un descanso y pensar en la existencia de un problema de adicción o dependencia a las redes sociales.

Hagamos red, sigamos conectados, excepto cuando estemos celebrando en familia.

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