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Fernando Mejía Barquera

Periodista y profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Debates: ¿el ‘coco’ de AMLO?

No sorprende que el debate entre candidatos a la Presidencia realizado el domingo haya sido el más visto de la historia, y tampoco será extraño si la votación del 1 de julio es también la de mayor cuantía (hasta ahora la de más participación es la de 2000, con 63.9 por ciento del padrón). Según la encuesta publicada esta semana por la firma Demotecnia (http://www.demotecnia.com.mx/primer-debate-candidatos-a-la-presidencia-de-la-republica/), 59 por ciento de la población está “muy interesada” en las próximas elecciones; a 11 por ciento le interesan, “pero no mucho” y a 18 por ciento le interesan “pero poco” (solo 11 por ciento no tiene “ningún interés”), por lo tanto es probable que los próximos dos debates tengan aún mayor audiencia, sobre todo si la distancia de las preferencias entre el primero y el segundo lugares disminuye.

Tv e internet

El debate del 22 de abril ocurrió en un nuevo entorno mediático, ya plenamente consolidado, donde internet ocupa un lugar central, si bien la televisión es aún dominante en captación de audiencia. Según Nielsen Ibope (https://twitter.com/nielsenibope?lang=es), 11.4 millones de personas mayores de 18 años vieron el debate por televisión (la cifra aumenta a 13.7 millones si se cuenta a los menores de edad), una audiencia 10 veces mayor a la que tuvo en 2012 el primer debate entre candidatos.

Por el lado de internet, según la misma fuente, 7.6 millones de personas vieron el debate e interactuaron acerca de él en Facebook, Twitter e Instagram. No se han publicado estadísticas acerca de cuántas personas lo habrían escuchado por radio. Pese a ser el más visto de la historia, existe una enorme diferencia entre el número de personas que siguieron el debate en medios y el número de personas en posibilidad de votar el 1 de julio: el padrón es de casi 90 millones.

Tres fases

Todo indica que la actual etapa dentro del proceso electoral de 2018 —la de “campaña formal”— estará claramente dividida en tres fases, cada una constituida por las acciones de los candidatos y sus partidos en actos públicos, en los medios tradicionales a través de spots, entrevistas e intentando “colocar” temas en la agenda, y en internet, especialmente en redes sociales, con el apoyo de simpatizantes genuinos o de bots. Cada fase tiene como punto final uno de los tres debates programados entre los candidatos presidenciales.

La primera fase la ganó Andrés Manuel López Obrador. Fue líder indiscutible en las encuestas sobre preferencias electorales; según la firma Parametría los anuncios de Morena fueron los más recordados (72 por ciento de los consultados), los que más gustaron (66 por ciento), los más creíbles (32 por ciento) y los que generaron mayor deseo de votar por el candidato de ese partido, 51 por ciento (http://www.parametria.com.mx/carta_parametrica.php?cp=5036).

¿Dañado?

Si AMLO hubiera ganado el debate del domingo su triunfo en esa primera fase habría sido rotundo. Pero salió raspado y en un sector de personas existe la percepción de que uno de sus adversarios, Ricardo Anaya, fue el vencedor. Según la encuesta publicada por Demotecnia, 32 por ciento de los consultados consideró que Anaya fue “el mejor durante el debate”; 23 por ciento que fue López Obrador; 7 por ciento se inclinó por El Bronco; 5 por ciento vio ganador a Meade; 3 por ciento a Margarita, y el resto se distribuyó en las opciones “todos”, “ninguno”, “no sabe” o “depende”.

La aparente derrota de AMLO en el debate difícilmente hará que caiga del primer lugar en las preferencias, pero habrá que esperar algunos días para ver si sufrió daño y de qué tamaño fue.

Incómodo

El domingo —para preocupación de sus seguidores y regocijo de sus adversarios— quedó claro que López Obrador no se siente cómodo en un debate entre pares donde él no es la figura central. A diferencia de reuniones donde puede explayarse en sus respuestas, en formatos como el del domingo se ve en problemas al tener que responder, en pocos segundos, el fuego cruzado de sus rivales.

Si en efecto los debates son su coco, AMLO tendrá que mejorar su desempeño en ellos, porque sus adversarios tratarán de llevarlo a ese terreno: por lo pronto, aparte de los dos “institucionales” que faltan (20 de mayo y 12 de junio) la Coparmex ya programó uno para el 21 de junio.


Este artículo fue publicado en Milenio el 26 de abril de 2018, agradecemos a Fernando Mejía Barquera su autorización para publicarlo en nuestra página.

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