Cinque Terre

Jesús Ortega Martínez

[email protected]

Hombre de izquierda, impulsor de un nuevo pensamiento y una nueva acción progresista y democrática. Expresidente del PRD. Nueva Izquierda.

¡Dante y sus afanes por regresar al pasado!

Para muchas personas, especialmente las más jóvenes, les resultaría incomprensible, que, al hacer ejercicio pleno de sus libertades civiles, significara el que la policía les aprehendiera y encarcelara. Igual aparecería como increíble, el que viéramos a la secretaria de Gobernación presidiendo la Comisión Federal Electoral, y ella, engreída, representando al gobierno, tomara todas las decisiones que tuvieran que ver con la organización y la realización de las elecciones, es decir, que el gobierno fuese juez y parte en los comicios.

Se imaginan que las y los funcionarios de casilla fuesen empleados del gobierno y ellos hicieran el recuento de los votos, en lugar de que lo hicieran ciudadanas y ciudadanos que de manera libre ejercieran la función de cuidar la limpieza de los comicios. Conciben, siquiera, que el Congreso de la Unión fuese apenas un medio para legitimar las decisiones –siempre absurdas, atrabiliarias– del presidente. Insisto que para muchas personas que no vivieron el régimen de partido de Estado, esto resultaría hasta inimaginable, y, sin embargo, hay que decir que apenas algunas décadas antes, todo esto existía en México, bajo la hegemonía del régimen de partido de Estado.

Esta realidad la fuimos desmantelando en razón de que la oposición democrática y los funcionarios del gobierno más sensibles, se decidieron a empujar reformas al entramado constitucional y al de carácter legal, para mediante el diálogo civilizado y los acuerdos entre los diferentes, se lograra instalar en México un sistema democrático de libertades, de ejercicio de derechos y garantías constitucionales, y aun con fallas, un sistema republicano de equilibrio entre los poderes.

Cuatro décadas significaron ese proceso de transición en México, que han sido, en su conjunto, el evento político de verdadera transformación de un régimen en México, para con ello hacer realidad ese proceso de transición hacia la democracia, la que posibilitó, entre otras cosas, la alternancia en el poder entre partidos políticos diferentes, y la asunción de López Obrador en la presidencia de México.

¡López Obrador presidente, es resultado de las reformas que hicieron las fuerzas democráticas de dentro y fuera del gobierno, y de las cuales, por cierto nunca quiso ser participe! ¡El PRD participó de estas reformas con la férrea resistencia de López Obrador!

Bueno, pues lo que parecía imposible, es decir, un regreso al pasado, se está convirtiendo en una realidad con López Obrador, y observamos atónitos que el poder político se ha concentrado en un solo individuo; que está destrozando la economía nacional; que crece, imparable el número de pobres; que las masacres y desapariciones enlutan al país; que el gobierno se entromete en las elecciones; que la Fiscalía General de la República es el “mazo” con el cual el gobierno golpea y reprime a disidentes; que el gobierno tiene un ejército electoral, llamado los servidores de la nación, que depende administrativa y políticamente del gobierno, y cuyos integrantes reciben un salario como empleados públicos.

¡Si! ¡lo que hace cuatro décadas se llamaba partido de Estado –ahora de nueva cuenta aparece– pero se llama morena!

Este regreso al pasado es un proceso que resulta ignominioso para México, e impedirlo, es lo que obligó a las fuerzas democráticas y progresistas a constituir Va por México como una alianza política y electoral que ponga un alto a los afanes dictatoriales del presidente. Sin embargo, no todos los partidos atendieron a este llamado. Algunos porque son parte del oficialismo (PES, PT, PVEM) y otros como el llamado Movimiento Ciudadano, en donde vía su propia autocracia partidista, Dante Delgado, logró imponerse a los afiliados de MC y convertir a este partido como un mero esquirol al servicio del régimen. Su ingrata tarea es dividir el voto opositor y facilitarle a López Obrador que continúe en el camino de llevar a México a la dictadura.

Dante no ha cambiado; sigue siendo –a su imagen y semejanza–un fanático del autoritarismo. Trabajó con Gutiérrez Barrios, con Salinas, con Chirinos, con Zedillo en tareas de contrainsurgencia durante el levantamiento zapatista; durante 1988 se mantuvo en el PRI, y sólo la inconformidad de Zedillo ante un trabajo desastroso, le obligó a dejar el gobierno.

Pero si hay algo que le enerva, dado su autoritarismo primitivo, es ser ignorado por el presidente, el que sea, incluido el actual, y por ello su desesperada comunicación epistolar, la que en realidad no es una crítica al gobierno, sino una vulgar forma de llamarle la atención y de ser posible, ser contemplado como beneficiario de los favores de López Obrador.

Pero la de Dante es finalmente una anécdota chusca. A su pesar, la Alianza detendrá al presidente y la “ayuda” de Dante, es tan ridícula, que sus devaneos seguirán siendo indiferentes a López Obrador.

A pesar de las trampas del gobierno y las de sus ridículos aliados, con la alianza ganaremos la mayoría en la Cámara de Diputados, un número importante de gubernaturas, un caudal de alcaldías, y con ello pondremos un dique al proceso regresivo hacia aquel viejo sistema de partido de Estado, que tanto daño le hizo al país, y que ahora pretende ser recreado desde el mismo poder presidencial.

Para eso sirve la alianza de Va por México y los partidos que la integran

Login

Welcome! Login in to your account

Remember me Lost your password?

Lost Password