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Carlos Urdiales

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Cuando despertamos, Bartlett todavía seguía allí

En 1988, otra CFE (Comisión Federal Electoral) era presidida por el titular de Gobernación. A Manuel Bartlett, último secretario de Gobernación que completó un sexenio, se le imputa, como responsable oficial de las elecciones, la caída del sistema en el conteo de votos que por la noche favorecía a Cuauhtémoc Cárdenas y por la mañana a Carlos Salinas de Gortari.

Como operador político del presidente Miguel de la Madrid, Manuel Bartlett conoció los entresijos de la escisión priista más trascendente en su historia. Porfirio Muñoz Ledo, Cárdenas Solórzano e Ifigenia Martínez, todos distinguidos cuadros tricolores, pretendieron socavar el poder digital del presidente en turno, democratizar el proceso de selección del candidato presidencial. Al final el PRI los echó.

Tras el forzado éxodo, los rupturistas (entre ellos, Andrés Manuel López Obrador)z lograron amalgamar a otras corrientes opositoras de izquierda. En 1989 fundaron el PRD. En 2018, el partido del sol azteca se extingue, sus corrientes y militantes están o estarán en y con Morena.

La caída del sistema, la quema de boletas electorales y la calificación en 1988 de una elección sellada como fraudulenta son leyenda política revertida en 2003 cuando Bartlett Díaz (el perpetrador) y Cárdenas Solórzano (la víctima) se unieron públicamente en contra de la nueva arquitectura energética promovida por Vicente Fox, la cual, argumentaron, quería privatizar el petróleo y la generación de electricidad.

La metamorfosis de Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación, de Educación y gobernador priista de Puebla, se completó durante la primera alternancia en Los Pinos. El ex de-todo tricolor se convirtió en férreo opositor a los gobiernos emanados de la derecha azul. Cuando el PRI regresó en 2012, la mutación partidista del político poblano ya no tenía vuelta atrás.

Converso al liderazgo creciente de López Obrador, Manuel Bartlett puso a disposición del hoy virtual Presidente electo su dilatado oficio político. Lideró la bancada del PT y la endosó a Morena.

Argumentó la oposición a la Reforma Energética emanada del Pacto por México y expuso, ante quien estuvo dispuesto a escuchar, el cúmulo de pecados nacionales escondidos en la reforma aprobada y promulgada mientras AMLO convalecía de un infarto.

30 años después de la caída del sistema, Manuel Bartlett es designado por López Obrador como próximo director de la otra CFE. Nombramiento que produjo chispas anecdóticas. López Obrador ya sentenció: “hacen falta más personajes como el próximo titular de la Comisión Federal de Electricidad”.

Revertir de facto la Reforma Energética, domar y volver “austero” al suntuoso SUTERM, canalizar la grilla del SME y detener la sangría financiera de la CFE son algunas de las imaginables asignaturas que Manuel Bartlett tendrá al frente de una entidad que vuelve en el tiempo a debatirse entre ser empresa productiva del Estado o regresar a su ADN paraestatal.

En la cacareada cuarta transformación nacional brilla otro político prototípico del antiguo priismo. Augusto Monterroso, además de escritor, fue profeta.


Este artículo fue publicado en La Razón el 2 de agosto  de 2018, agradecemos a Carlos Urdiales su autorización para publicarlo en nuestra página.

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