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Marco Levario Turcott

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Director de etcétera

Creedence Clearwater Revival en México, otra buena noticia

Creedence Clearwater Revival es una expresión musical del fresa que todos llevamos dentro. Dije una expresión porque también están The Platters, The Carpenters y Chicago, entre otros de la época entre mediados de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado.

Creedence… tiene la miel desde el nombre. El sobrenombre de un amigo de John Fogerty, el credo y el agua limpia y el compromiso renovado de los integrantes tras su servicio militar, el mismo Fogerty, su hermano Tom, Doug Cliford y Stu Cook. Para situar su estilo almibarado mediante un contraste de lo que ocurría por esos días de 1969, recordemos que Jimmy Page y Robert Plant pensaban en el nombre de la banda representando el fracaso estrepitoso mediante un globo que caería como plomo (ustedes conocen el nombre y saben que su primer disco está entre lo más memorable del rock producido hasta entonces –y no lo firmó Plant debido a asuntos legales pero él escribió todas las canciones).

Que quede claro: los términos miel o fresa no son, o al menos no en este caso, peyorativos. Y vale la pena aclararlo mientras escuchamos Creedence Clearwater Revival y, en especial, “Have you ever seen the rain” (¿alguna vez has visto la lluvia en un día soleado?), “Fortuna son” (aunque la guitarra es muy parecida a varios momentos de Rolling Stones), la pegajosa “Bad moon rising” (no obstante el sonsonete chuntata, es un country alegre) y sobre todo, en mi opinión, el sencillo publicado en 1970: “Lookin’ Out My Back Door”, que es, sin duda, un emblema de la banda junto con Susie Q puesto a circular dos años antes y de la que hay una versión rápida de Rolling Stones con la guitarra de Keith Richards y la voz de Jagger (1964); la original la grabó Dale Hawkins y James Burton en 1957 que recurrieron al llamado estilo Rockabilly, desde el sur de Estados Unidos (se trata de los primeros sonidos del Rock and Roll) y una enorme influencia para Creedence. (Hawkins y Burton nunca vieron un quinto por su creación, dicho sea de paso, en tanto que la misma catapultó a CCR como una de las bandas más famosas de aquel tiempo, por lo que “Down on the corner”, la historia ficticia de una banda que vivía de pedir dinero en alguna esquina podría estar más cerca de la realidad de Hawkins). Susie-Jane Quely fue una gran bailarina de los años treinta

Ah, la dimensión del tiempo: a principios de los setenta Creedence, en más de un sentido, era una banda nostálgica (y desde luego que no lo digo por su mirada al blues ni por Susie Q con quien podríamos remontarnos a la jazzista Lil Hardin Armstrong, que también escribió algo en su honor). Lo digo porque los jóvenes de aquellos años regresaron al Rock and Roll mediante “Travellin’ Band” y junto con ello es un grupo que motiva a la nostalgia de otros, su emblema “Proud Mary”, todo un trancazo musical en 1969 (imaginen ustedes, Bob Dylan dijo que era su single favorito) motivó que años después el mismísimo Elvis Presley ofreciera su versión.

El ocaso es conocido. Inició durante las grabaciones de Cosmo’s Factory, la banda estaba en serio cansada de tantos conciertos (su gira por Europa fue extenuante), y luego Pendulum, un exitoso disco (el último con el guitarrista Tom Fogerty) con sonidos más limpios y claros -en “Born to Move” hay unos teclados parecidos al rock progresivo italiano- y una voz, la de John más templada que cuando su influencia más notoria era el gospel, la ya aludida “Have You Ever Seen The Rain” es uno de los íconos de la banda y qué decir de “Hey tonight”; es decir, Pendulum es parte del ocaso no porque declinara la fama del grupo ni su creatividad sino porque los integrantes querían explorar sus propias vicisitudes musicales y, sobre todo, porque John los había dejado sin regalías. Mardi Grass, en 1972, es su último álbum ya que en octubre de ese año se anunció su disolución.

Este viernes tocará Creedence con dos de los integrantes originales Doug Cliford y Stu Cook en el Palacio de los Deportes, y creo que es un buen motivo para desempolvar los acetatos y, junto con ellos, los recuerdos de quienes tenemos más de cincuenta años. O ir allá y volver a cantar “Proud Mary” que, como dijo el líder de la banda en los ochentas, John Fogerty, no es de Tina Turner.

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