Cinque Terre

José Ramón López Rubí Calderón

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Politólogo, editor y consultor.

Corrección a Genaro Lozano sobre Muñoz Ledo

Como uno de los temas que investigo es la trayectoria de Manuel Bartlett, y eso implica investigar comparativamente la de otros políticos como Porfirio Muñoz Ledo, un amigo me envió un tuit del teleconductor Lozano: “Porfirio es la cosa más priista y del siglo 20 que pueda haber en la política mexicana. La contienda de Morena es un verdadero asco y mucho tiene que ver Muñoz Ledo”. Agradezco el envío, porque el tuit es francamente tonto y no es ociosa una refutación.

Refuto en tres partes: 1) si se va a criticar a alguien morenista por haber sido priista, se tiene que criticar a todos los morenistas que fueron priistas, lo que llevaría a criticar al primer morenista de la nación, al que Lozano critica poco.

2) López Obrador no sólo fue formalmente priista por muchos años sino que es culturalmente priista; nunca abandonó realmente la cultura política del PRI, autoritaria, vertical, presidencialista, amén de corporativa, nacionalista y patriotera. Uno de los sellos de Morena es el priismo “clásico”, es decir, de la “época de oro” en poder dentro del siglo 20, por ser una de sus fuentes de reclutamiento y una de sus improntas culturales. Morena se fundó con menos cuerpos originales de izquierda que el PRD.

3) “La cosa más priista y del siglo 20” activa en la política mexicana es el director de la CFE obradorista, Bartlett. Muñoz Ledo es criticable visto desde el priismo como problema, pero es menos criticable que Bartlett por un hecho muy relevante: “Porfirio” rompió con el PRI para la elección presidencial de 1988, provocando una gran escisión junto con el futuro candidato antiPRI Cuauhtémoc Cárdenas, mientras que “don Manuel” se quedó en el partido oficial para seguir siendo secretario de Gobernación federal, presidente de la Comisión Federal Electoral y aspirante a la candidatura presidencial priista.

El hecho de la salida de Muñoz Ledo y la permanencia de Bartlett significa algo más con posterioridad: uno no acuerda con Carlos Salinas –primero aspirante como Bartlett y después designado candidato del PRI por el presidente De la Madrid- y el otro sí acuerda con Salinas. Acuerda y lo ayuda a “ganar” la elección. Este acuerdo entre Bartlett y Salinas tenía precedentes –como he demostrado aquí– y sería fructífero y duradero: Bartlett fue secretario de Educación Pública salinista en los cuatros años de 1988-1992 (por las fechas de nombramiento y renuncia, técnicamente son algo más de tres). Fue una posición de primer nivel en el gabinete, de la que saldría por incompetencia política, para ser de todos modos “palomeado” para el gobierno del estado de Puebla.

¿Dónde estaba Muñoz Ledo? En 1986-1987 formó la “Corriente Democrática” que salió del PRI, formó el Frente Democrático Nacional que competiría en el 88 con Salinas, después del fraude electoral salinista-bartlista formó el PRD, partido del que fue secretario de Organización y que presidiría a partir de 1993, cuando Bartlett empezaba su gubernatura autoritaria en Puebla. También fue senador, de 1988 a 1994, y candidato perredista a gobernador de Guanajuato en 1991. Del 87 al 93 Bartlett estaba en el PRI, Muñoz Ledo estaba fuera y contra el PRI. ¿De qué habla Lozano?

¿Más? Más, comparándolos directamente: Muñoz Ledo nació en 1933, Bartlett en 1936; Muñoz Ledo empieza en la secretaría de Bienes Nacionales como auxiliar de prensa en 1950, Bartlett como auxiliar de Javier Rojo Gómez en la Confederación Nacional Campesina del PRI en 1962-1963; en el 68, año de la matanza de Tlatelolco, Muñoz Ledo es secretario general del IMSS y Bartlett es secretario auxiliar en el Comité Ejecutivo Nacional del PRI[1]; Muñoz Ledo llegó a ser presidente nacional del PRI en 1975-1976, Bartlett fue secretario general del PRI en 1981-1982; Muñoz Ledo fue secretario de Trabajo y Previsión Social de 1972 a 1975, con el presidente Echeverría, y de Educación Pública de 1976 a 1977, con el presidente López Portillo, y Bartlett fue secretario de Gobernación de 1982 a 1988, con el presidente De La Madrid, y de Educación Pública de 1988 a 1992, con el presidente Salinas, sexenio en el que “Porfirio” ya no es priista. Estos dos datos de Bartlett demuestran la falsedad de la creencia de que con el presidente López Obrador regresaron al primer nivel político los priistas antineoliberales que a mediados de los años ochenta se enfrentaron a los priistas neoliberales de Salinas. Con AMLO regresaron muchos priistas pero no sólo antineoliberales, como Muñoz Ledo, también algunos que fueron neoliberales o toleraron el neoliberalismo salinista por interés, como Bartlett. No se olvide: Manuel Bartlett no fue enemigo de los gobiernos priistas y neoliberales de Salinas y De la Madrid, fue su colaborador. ¿Quién es más priista, el que estuvo con el PRI “clásico” o el que estuvo con el PRI políticamente “clásico” y con el PRI económicamente “neoclásico” (neoliberal)?

¿Y qué hay después del fallido salinato? En el lapso está el último dato contra Lozano: Bartlett sigue en el PRI. Muñoz Ledo se había vuelto militante formal del PRD en el 89, dejó de serlo diez años después; Bartlett era priista tanto en 1989 como en 1999. Siempre en el PRI. Sí: continuó su militancia formal priista en 1994, en 1997, en 2000, año en que fue senador, en 2006 con todo y que llamó a votar por AMLO, en 2012 regresó al Senado abrazado al obradorismo pero… no renunció al PRI. Es más, en abril de 2012 declaró: “No, no voy a renunciar (al PRI). Espero que ellos, Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, Emilio Gamboa, entre otros, sean quienes se salgan o sacarlos para poder reivindicar al PRI”. ¡Reivindicar al PRI! Hasta donde sé, Bartlett aún no ha renunciado formalmente al partido. Ha de seguir intentando reivindicarlo… No podrá. Y Genaro Lozano no podrá reivindicar su tuit, porque puede criticarse lo que ha hecho y deshecho Muñoz Ledo desde 1994 o 2000 pero no estaba donde Bartlett no dejó de estar. Décadas de priismo los dos, pero más Bartlett; Muñoz Ledo termina el siglo 20 sin el PRI, Bartlett no; es el 21 y Bartlett sigue ahí. Formal e informalmente, Manuel Bartlett es la cosa más priista que hay en la política nacional. Es realmente priista y obradorista, exactamente como López Obrador.

Adenda

Lozano es muy amigo de Estefanía Veloz, ésta es colaboradora de Gibrán Ramírez y Lozano no tiene compromiso con la búsqueda de la verdad a través de la Politología. El resultado de esa ecuación puede ser la “crítica” ignorante y tropezada a Muñoz Ledo. No defiendo a “Porfirio” –no tengo militancia partidista y soy crítico del obradorismo-, sólo demuestro que no es peor que Bartlett. Ni siquiera están empatados en la competencia de priismo. Como no están empatados Muñoz Ledo y “Gibrán” en méritos políticos. Ramírez, como Lozano, es un caso de inflación mediática: fueron inflados por la empresa del “canal de las estrellas”.


[1] La deficiente entrada de Wikipedia dice que Bartlett no tuvo puestos públicos ni partidistas de 1965 a 1968. Mi fuente, obviamente, nunca ha sido Wikipedia, en este caso lo es el currículum oficial de Bartlett como secretario de Gobernación publicado por la Dirección General de Comunicación Social de la Presidencia de la República en 1982. O ese currículum está muy mal escrito o Bartlett sí tuvo la posición de auxiliar en el CEN en 1968, y desde 1964, lo que significa que la tuvo al menos con Carlos Madrazo y Lauro Ortega como presidentes del PRI (Rojo Gómez, Madrazo y Ortega, los primeros jefes de Bartlett, fueron aliados). En aquella publicación de Comunicación Social de Presidencia se señala que en el periodo 64-68 dirigió La República, el órgano informativo del CEN priista. En los años 60 también organizó el Movimiento Juvenil Revolucionario del partido, según Roderic Ai Camp inspirándose en el modelo de la Falange franquista… En 1968 fue igualmente asesor de la CNOP de su partido.

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