Cinque Terre

Rubén Aguilar Valenzuela

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Consultor, profesor y articulista y exvocero presidencial

Convento Santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas

HISTORIA

En 1528 se funda Villa Real y en 1536 se le otorga el rango de ciudad, momento en que el conquistador Diego de Mazariegos le cambia el nombre al de Ciudad Real en honor a su ciudad natal en España. En 1824, tras la anexión de Chiapas a México, la ciudad toma su nombre actual del patrono del lugar, San Cristóbal, y del defensor de los indígenas, fray Bartolomé de las Casas.

El arribo de los dominicos a la ciudad es en 1545. La Orden de Santo Domingo constituye la provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala. Su llegada tuvo dificultades porque los encomenderos no ven bien la evangelización de los indios. En 1546, tras un año de negociaciones, se llega a un acuerdo.

En ese mismo año se otorgan seis solares para la construcción del conjunto conventual; en tanto se construye, los frailes se instalan en una casa provisional de bajareque que se derrumba a causa de las lluvias a principios de 1547.

El obispo de Guatemala, Francisco Marroquín, coloca la primera piedra a su paso por la ciudad en 1547. Al inicio los dominicos cuentan con recursos de la Corona y la obra está a cargo de fray Pedro de la Cruz; en 1550 se agotan y la construcción se detiene. Los frailes vuelven a pedir apoyo a la Corona. En ese mismo año se emite un despacho donde se ordena concluir el monasterio y la iglesia con la “humildad” constructiva necesaria.

En partes iguales los gastos corren por cuenta de la Corona, los encomenderos y los indios de la provincia. En 1550 el Ayuntamiento concede una parcela adicional, y al siguiente año se terminan las primeras obras. En 1555 se otorgan más terrenos para la expansión del complejo.

Para 1563 se sabe que la iglesia incluía el presbiterio y estaba techada con un artesón. En 1582, cuando el dominico Andrés de Ubillaera es obispo, se construyen los dormitorios del convento. En 1698 se terminan las obras de restauración del conjunto, que son los edificios que ahora se ven. Después se decide ampliar el brazo sur para construir la Capilla del Rosario. Los materiales empleados en el complejo son adobe, teja y mampostería.

Durante el imperio de Maximiliano de Habsburgo (1864-1867), sus simpatizantes en San Cristóbal emplean la iglesia como su sede. En la fachada están las dos águilas bicéfalas símbolo de los Habsburgo, la monarquía que gobierna a España hasta el siglo XVII. Esto provoca la molestia de los liberales, que en 1864 la bombardean. En 1872 se buscan fondos para reconstruir los daños, para lo cual fue necesario vender imágenes, cuadros y retablos.

La iglesia y convento de Santo Domingo han sido poco estudiados en los periodos de la República restaurada (1867-1876), el Porfiriato (1876-1911) y la Revolución mexicana (1910-1917). El temblor de 1902 agrieta la iglesia en toda su longitud y tiene que clausurarse. La capilla del Rosario sufre daños mayores.

Después de las Leyes de Reforma el edificio se utiliza como cuartel y luego como cárcel en la primera mitad del siglo XX. Ahora la iglesia está a cargo de los dominicos. En 1975 se restaura parcialmente la ornamentación de la fachada principal y da limpieza a los retablos de la nave. En 2006 la fachada se restaura totalmente.

DESCRIPCIÓN

Atrio

Por la forma del espacio se encuentra elevado respecto a las calles que lo circundan. Se accede por una escalinata que está al frente de la fachada. Al norte se extiende un espacio abierto a lo largo de la entrada del convento. En el lado sur está una terraza que mira hacia la Alameda y a la iglesia de la Caridad. La elevación impidió que el conjunto fuera afectado por las muchas inundaciones que a lo largo de la historia han ocurrido en la ciudad.

Iglesia

Fotografías del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM

Exterior

La fachada tiene 24 metros de alto y 18.5 metros de ancho, y está compuesta por tres calles verticales, de las cuales la central es la de mayor jerarquía; horizontalmente tiene tres cuerpos y la calle central está rematada por un cuarto cuerpo. Los dos campanarios, que se montan sobre la portada, son parte de la misma.

Es la máxima expresión del barroco en Chiapas y uno de los mejores ejemplos en México y América Latina. Está llena de imágenes y figuras ornamentales como anagramas, sirenas, angelitos indígenas y grecas vegetales. La decoración está hecha en argamasa (mezcla de cal, arena y agua). Se conjugan elementos arquitectónicos, escultóricos y decorativos en bajo y alto relieve. Buena parte de estas formas son de marcado estilo popular.

La fachada es un discurso que surge de la iglesia dominicana más importante en esa región, y desde ella se decide el rumbo de la evangelización. Los artífices indígenas, dirigidos por los dominicos, recrean una semblanza de la historia y el santoral de los dominicos.

Imágenes de la portada

1) Santa Catalina Mártir

2) Santo Domingo de Guzmán

3) Santa Catalina de Siena

4) Santa Rosa de Lima

5) Santo Tomás de Aquino

6) Dominico con manos mutiladas (¿San Vicente Ferrer?)

7) Dominico con libro en su mano (¿Pedro Mártir?)

8) San Jacinto

9) Estatua pequeña no identificada por mutilada

Otros elementos de la portada

A. Escudo dominico

B. Dos muchachas dormidas y un atlante en el centro inferior

C. Emblema de los Austrias (águila bicéfala coronada)

D. Custodia incensada por angelitos sahumadores

E. Personaje entre dos leones

F. Motivos figurativos

G. Monograma IHS

H. Rostro con bigotes de follaje

I. Ser imaginario (cola de hipocampo, rostro, busto terminado en forma de corazón)

J. Ángeles exterminadores unos (con espada, escudo, casco) y otros pacíficos con peluca larga a usanzas de fines de XVII – principios de XVIII

Santo Domingo de Guzmán, el fundador de los dominicos, está en el nicho central del tercer cuerpo, flanqueado por dos águilas bicéfalas. En el resto de la fachada hay otros santos, santas y doctores dominicos (san Jacinto, santa Rosa de Lima, santa Catalina de Siena, san Vicente Ferrer y santo Tomás de Aquino entre otros). En el pináculo de la fachada, debajo del escudo de la orden dominicana, representado por la flor de lis, se encuentra la única santa que no es dominica: santa Catalina Mártir.

La escultura de santa Rosa de Lima, canonizada en 1671, indica que la portada no fue construida hasta finales del siglo XVII. Llama la atención la ausencia de la figura de san Francisco de Asís ya que, de acuerdo con una tradición, siempre estaba presente en la portada como símbolo de hermandad entre dominicos y franciscanos. El lugar de Francisco de Asís lo ocupa el símbolo jesuita JHS. Esto se explica por la relación cercana que el último obispo dominico, Francisco Núñez de la Vega (1682-1698), tuvo con la Compañía de Jesús en la ciudad.

Interior

La forma de la planta es de cruz latina, pero es irregular debido a que el brazo meridional es más largo porque en él se encuentra la capilla del Rosario. En Chiapas solo existen cuatro iglesias de la época virreinal con este tipo de planta. La bóveda es de cañón y es la única iglesia en San Cristóbal que lo tiene.

La bóveda de la nave y el presbiterio tienen siete arcos y un sistema de iluminación poco usual a través de ventanas rectangulares que se enmarcan en pilastras y frontones triangulares de estuco, protegidas por un barandal de madera. Los muros están cubiertos por paneles de madera con ocho retablos salomónicos estofados en oro. Estas obras se localizan entre las pilastras de la nave, que siguen la disposición del santoral dominico, ahora parcialmente alterado, y conjugan la escultura, en su mayoría de origen guatemalteco, con la pintura religiosa que es obra de los gremios de artistas locales.

El crucero está techado con una bóveda hemisférica, de baja altura, colocada sobre cuatro pechinas. En la parte superior de cada una de éstas hay ventanas redondas.

La existencia de bóvedas de piedra hace necesario reforzar los muros. Para eso se colocaron pilastras en el interior y contrafuertes en el exterior que tienen remates verticales en forma de garitones de almenas. Los muros son de mampostería y están aplanados y estucados. En el muro lateral sur se encuentran pequeños campanarios arcados. Las columnas de la puerta lateral tienen acanaladuras horizontales y columnas salomónicas adosadas. Éstas son únicas en la ciudad y recuerdan las de estilo guatemalteco. El coro está formado por un entresuelo sostenido por una bóveda de perfil elíptico. Se conserva el órgano virreinal.

El púlpito colocado en la pilastra noroeste del crucero parece surgir de entre los muros y es uno de los pocos ejemplares de su tipo en Latinoamérica. Destaca por los motivos vegetales y por su forma de cáliz. El altar mayor es de estilo neoclásico, obra de finales del siglo XIX que sustituye al barroco que debió haber existido.

El altar mayor de la Capilla del Rosario es barroco. Destaca un retablo barroco de la Santísima Trinidad en forma Piedad. Es una estupenda talla en madera estofada y encarnada con el característico realismo y colorido de la escultura de la Escuela de Guatemala o de Antigua. Aquí también un púlpito tallado en madera dorada con un pedestal de una sola pieza.

CONVENTO

Está al norte de la iglesia; se ingresa por una arquería doble que en la parte inferior puedo haber sido el portal de peregrinos de otros conventos. Hay un patio central rodeado por los corredores del claustro alto y bajo. En cada uno hay cinco tramos; en el bajo son arcos de medio punto y en el alto la forma es rectangular, todos de mampostería. Al centro del patio un pozo. Los techos son de armaduras de madera recubiertas con tejas rojas. A las afueras del inmueble se encuentra una pequeña capilla dedicada a fray Bartolomé de las Casas. El convento alberga el museo histórico de la ciudad, conocido como Museo de los Altos de Chiapas, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Restauración de la fachada

En 2006 la reintegración de color de los relieves en estuco de la portada de Santo Domingo fue un trabajo complejo y multidisciplinar. En las calas estratigráficas realizadas para conocer la superposición de capas pictóricas se encontraron vestigios de la pintura. En la parte superior, la más expuesta a los escurrimientos de la lluvia, solo se ubicaron pequeños restos de color, y en la parte inferior se hallaron hasta cinco capas pictóricas preservadas gracias a las cornisas de los cuerpos superiores, que han desviado el agua e impedido su deterioro.

El encuentro de la riqueza pictórica fue un suceso inesperado para los restauradores, los historiadores y arquitectos que han descrito esta portada en informes y publicaciones. Es posible que el autor anónimo del proyecto haya venido de Europa (un dominico español) o fuera un novohispano que haya viajado a España, pues es notorio que estaba al tanto del nuevo movimiento artístico del momento: el barroco.

La primera policromía de la portada acentuaba cada elemento decorativo y personaje y los delimitaba para hacerlos comprensible al espectador. La segunda se dio para retocar algunos daños de la original. El autor y la técnica de esta capa difieren de la primera, pero no se modifica la iconografía original.

Como neoclásica ha sido llamada la tercera: emplea una gama de tonos más claros y una paleta limitada basada, esencialmente, en el uso de un color crema que da a los relieves un tono menos intenso. Se estima que se hizo en el siglo XIX. Después hubo una cuarta y quinta capas, en las que la gama de colores se redujo a dos: amarillo y naranja. Lo más probable es que estas dos capas se hayan aplicado en el siglo XX.

La posibilidad de retirar las cuatro capas posteriores para llegar a la primera requería años de trabajo y muchos recursos. Los restauradores tomaron también en cuenta la Carta de Venecia sobre principios a considerar en la restauración.

Así se tomó la decisión de conservar todas las capas encontradas cubriéndolas, y presentarlas de acuerdo con la información obtenida en la primera y la segunda. De la última y la antepenúltima capas de pintura solo se retiraron las partes semidesprendidas. Se realizaron ensayos para identificar la paleta empleada en estas capas pictóricas con el fin de imitarla en sus diversos tonos, y se estudió y determinó la técnica empleada para la elaboración de los relieves y elementos escultóricos de la fachada.

Con su restauración, la fachada del templo de Santo Domingo revela uno de sus aspectos que había quedado cubierto tanto por intervenciones posteriores como por el deterioro, y la restablece como un elemento arquitectónico diseñado para narrar un relato y un discurso iconográfico desarrollado en el momento de su creación. Como resultado de este trabajo hoy se aprecia el aspecto envejecido que tuvo la fachada en su primer y segundo momentos, en el que podemos identificar cada uno de los personajes representados, así como los elementos decorativos empleados para realzar esta fachada-altar.

Para algunos especialistas este trabajo fue una falsificación; otros señalan que debe considerarse como una integración, más que como una reintegración de color. En 2006 el trabajo de restauración de la fachada obtuvo del INAH el Premio Francisco de la Maza al mejor trabajo de restauración arquitectónica.

La responsable del proyecto de conservación de la portada fue Haydeé Orea Magaña, que ocupó el cargo de jefa del Departamento de Conservación de Pintura Mural y Materiales Arqueológicos de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH. Coordinó también el Proyecto de Conservación de las Pinturas Murales de la Zona Arqueológica de Bonampak, Chiapas. De ella es el texto que sintetizo.

COMENTARIOS

En la Colonia los dominicos se hicieron cargo de la evangelización de lo que hoy son Oaxaca, Chiapas y Guatemala; Ciudad Real, San Cristóbal de las Casas, fue un punto fundamental en ese trabajo. En 1543 el dominico Bartolomé de las Casas (1484-1566) fue nombrado obispo de Chiapas, con sede en Ciudad Real, lugar al que llega en febrero de 1545, y en 1550 renuncia al obispado para trasladarse a España y desde ahí seguir luchando a favor de los indios. Le toca ver el inicio de la construcción del conjunto conventual.

Lo más notable es la extraordinaria fachada barroca de una enorme riqueza ornamental, a la que se integran elementos de corte popular. Es una obra toda en argamasa. El claustro es austero y da idea de solidez y fuerza, pero al mismo tiempo de austeridad: los materiales son adobe, madera y teja. Los muros están cubiertos con argamasa. El lugar en alto en el que está el conjunto lo hace lucir de manera particular. Gozo siempre que lo visito.

HEMEROGRAFÍA

Orea Magaña, Haydée, “La fachada barroca del templo de Santo Domingo de San Cristóbal de las Casas (México) y su reintegración pictórica: una intervención polémica”, Intervención, Revista Internacional de Conservación, Restauración y Museología, vol. 5, núm. 9, enero-junio de 2014.

Vargas Santiago, Luis, “Templo y ex convento de santo Domingo de Guzmán, San Cristóbal de las Casas, Chiapas”, Revista Electrónica Imágenes, Instituto de Investigaciones Estéticas-UNAM, 2019.

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