Convento de san Francisco de Asís

Convento de san Francisco de Asís, Tepeapulco, Hidalgo

Toponimia

Del náhuatl tepepul (cerro, agua) y co (en), que traduce como: “En el lugar del cerro rodeado de agua”. En otra versión del náhuatl tepetl (cerro) y en aumentativo tepepul (cerro grande) y la terminación co (en), que se traduce como: Junto al cerro grande.

Historia

Época prehispánica

El lugar fue habitado en el siglo XII por grupos chichimecas, pero en la región ya habitaban grupos otomíes. Para el siglo XV esos grupos estaban sujetos al tributo de Texcoco, durante el reinado de Netzahualcóyotl, y con el establecimiento de la Triple Alianza los acolhuas fueron tributarios de Tenochtitlán.

Época colonial

Tepeapulco fue conquistado en junio de 1520 cuando Hernán Cortés, sus hombres y aliados tlaxcaltecas escapan de Tenochtitlan a Tlaxcala. El conquistador lo incorpora como parte de su encomienda de Otumba.

En 1521 tenía 20,000 habitantes. Entre 1524 y 1526 Cortés construye una casa muy grande. La Real Audiencia lo obliga a suspender la obra hasta no contar con la aprobación real. En 1524 se le quita la encomienda, pero se le regresa en 1527 y la mantiene por breve tiempo. Cuando la tuvo recibía tributos en bienes (agua y leña) y servicios por parte de los indígenas.

Casa de Cortés

En 1531 Tepeapulco pasó a manos de la Corona, y se instaló como corregimiento igual que Otumba y Singuilucan, por lo que los indígenas le rendían tributo directamente al rey, los sobrantes se asignaron a Cortés.

Las epidemias diezmaron a la población de Tepeapulco en 1577, por lo que el Conde del Valle de Orizaba, Cortés, decidió trasladar los poderes a Apan, antes sujeto a Tepeapulco. Entre 1550 y 1580, a causa del auge minero en la región, los indígenas de la zona de Tututepec, Epazoyuca, Huasca, Singuilucan, Tepeapulco, Tlaquilpan y Zempoala fueron transferidos a las minas de Pachuca. Para 1588, la población indígena había disminuido a solo 2,512 habitantes. En 1593, por orden real, se obligó a los indígenas que vivían en el monte, poblar la cabecera. Para esa tarea se envió al corregidor Pedro Pérez de Rivera y a fray Cristóbal Hernández, guardián del convento, para que visitaran sitios, estancias y pueblos con el fin de informar sobre la decisión.

A partir de entonces Tepeapulco tuvo bajo su jurisdicción cinco pueblos: San Gabriel, santa Cruz, santa Ana, san Buenaventura y san Miguel. A consecuencia de epidemias y la emigración causada por la actividad ganadera de la región, la población se redujo a 363 habitantes en 1623, a 143 en 1643 y a 118, en 1688. Para 1697, Tepeapulco tenía cuatro pueblos sujetos: san Francisco Achichipila, Concepción Almoloya, san Mateo y Asunción Apan. En el lugar mientras disminuía la población indígena aumentaba la de españoles. Esto a medida que las haciendas de ganado, trigo y pulque aumentaban y se extendían. En 1743 se habían registrado en el padrón 30 familias de españoles, mestizos y mulatos, que trabajaban en las haciendas. En el padrón de 1792 había 1,295 españoles, 651 mestizos y 1,059 mulatos.

Conjunto conventual  

La Orden de los Frailes Menores (OFM) de la Provincia del Santo Evangelio empiezan la evangelización en 1526. La fundación del conjunto conventual es de 1528. Es la primera después del convento de la Ciudad de México. Se construye sobre un templo dedicado a Huitzilopochtli. La obra se realiza de 1530 a 1560.

Un informe de 1581 dice que el fundador del convento es fray Andrés de Olmos, pero Kubler señala que de ser así no es correcta la fecha que se menciona porque la resolución de establecerse en Tepeapulco se toma en un capítulo celebrado en Huejotzingo en 1528. La fundación se puede establecer con seguridad entre 1528 y 1529.

Hay referencias a que fray Diego de Peña participó en alguna reconstrucción. Muere en 1559. La arcada de la portería tiene el estilo propio de la década de 1550-1560. De esta época son algunos de los frescos. En 1586 Ponce visitó el convento y dice que es una construcción media y que ya está terminada la iglesia y el convento.

La construcción original fue reedificada en 1577 cuando era guardián fray Diego de la Peña que murió en 1559. Se hicieron modificaciones en el año de 1627. La secularización tiene lugar en octubre de 1772, cuando era prior fray Antonio Fuentes entrega la iglesia a Miguel Pereli, primer sacerdote diocesano. Queda como parroquia del Arzobispado de México. En 1773 se reedifica la iglesia. En 1850 se cambia la cubierta de viguería por la de bóveda de cañón corrido con cimborrio. En 1908 se construye una torre y se transforma el atrio en jardín con fuente central.

Fray Bernardino de Sahagún (Sahagún, España, 1499 – Ciudad de México, 1590).

Su nombre original Bernardo de Rivera o Ribera. En 1520 es estudiante de la Universidad de Salamanca. En 1525 entra a la Orden de los Frailes Menores (OFM). En 1527 se ordena sacerdote. En 1529 parte hacia la Nueva España en un grupo de veinte franciscanos encabezado por fray Antonio de Ciudad Rodrigo.

De 1530 a 1532 está en el convento de Tlalmanalco. En 1536 es guardián y posible fundador del convento de Xochimilco. En 1536 por orden del arzobispo fray Juan de Zumárraga funda el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco.

El propósito era la instrucción académica y religiosa de jóvenes nahuas, sobre todo hijos de pipiltin (nobles). Fray Bernardino, con algunas interrupciones, estuvo vinculado al colegio hasta su muerte. En él formó a discípulos indígenas que luego serían sus colaboradores en sus investigaciones sobre la lengua y la cultura náhuatl. Los más conocidos: Antonio Valeriano, de Azcapotzalco; Martín Jacobita y Andrés Leonardo, de Tlatelolco y Alonso Bejarano, de Cuautitlán.

Entre 1539 y 1558 estuvo en los conventos de Huejotzingo, Cholula, Puebla y Tula. En 1558 fue visitador de la custodia de Michoacán. En 1557 llega a vivir al convento de Tepeapulco y aquí de 1558 a 1560 inicia un trabajo pionero en el campo de la investigación etnográfica. Manda llamar a los sabios ancianos y se entrevista con ellos a partir de un cuestionario con preguntas sobre la historia, la cultura, la religión y las costumbres del mundo indígena. La información da lugar a la compilación que se conoce como Primeros Memoriales, que es la base para escribir La Historia General de las Cosas de la Nueva España, que tiene doce tomos.

La obra fue redactada originalmente en náhuatl y luego Sahagún la tradujo al español. De ella envió tres copias al rey. Éste regaló dos. Una está en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia. La obra no se publicó por razones políticas, más que de índole religiosa. No era bien visto que sus investigaciones reconocieran el valor de la cultura indígena. El libro se publicó hasta 1829.

El fraile escribió muchas otra obras en náhuatl, español y latín, pero la única que se publica en vida es Psalmodia cristiana y Sermonario de los Santos del año, en lengua mexicana, ordenado en cantares o psalmos para que canten los indios en los areytos que hacen en las Iglesias, en 1583 en la Ciudad de México.

Miguel León-Portilla siempre se refirió a Sahagún como el primer antropólogo y etnólogo de América por su método de investigación en base a entrevistas a los sabios de la comunidad, y fuentes testimoniales.

Descripción

Atrio

Al atrio, que ahora es un jardín, tiene dos entradas. La que da a la plaza está siete metros sobre el nivel de la calle. Se asciende por una escalera que remata en un arco. La entrada principal está sobre la calle donde se encuentra la casa de Cortés. El arco de la entrada tiene al centro un grabado con el escudo franciscano de las cinco llagas.

Al centro del espacio arbolado que constituye el atrio, se alza una fuente de piedra con incrustaciones de mármol y obsidiana, formada por cuatro cabezas de león en piedra, con ojos de vidrio. El piso del atrio está empedrado. Se dibujan senderos que forman cuatro glorietas.

Ingreso al atrio desde la plaza

Cruz atrial

Hay tres cruces. Una se encuentra adosada al muro de la fachada. La segunda se ubica en un nicho dentro del portal de peregrinos, en ella se representa la crucifixión de Cristo. Al interior del templo se ubica una tercera, en el área del presbiterio del lado del Evangelio y la escena que se representa es el descendimiento de la cruz. Existió una cuarta, que era la más notable, esta fue trasladada a la Ciudad de México para colocarla en el atrio de la Catedral, se le conocía como la Cruz de Mañozca.

Capilla abierta

 Como en Alfajayucan se encuentra al interior del portal de peregrinos.

Portal de peregrinos

A la iglesia y el convento se asciende, desde el atrio, por una gran escalinata integrada por 19 escalones. Es aquí donde estaba el templo prehispánico. El portal tiene seis arcos de medio punto con columnas dóricas.

Iglesia

La fachada original es una pared lisa de manposteria con una portada y la ventana del coro que tiene forma de un rectángulo vertical. Después se añadieron las torres que ahora tiene y se “montan” sobre la pared de la fachada. La derecha está fechada en el siglo XVI y la del reloj en 1908.

 Y también el frontón que está al centro. La cruz adosada a la pared es parte de la fachada. Al lado izquierdo está la capilla de Jesús Nazareno obra de 1786. Ahora, de alguna manera, forma parte de la fachada.

 *Exterior

La portada de estilo tequitqui es un arco de menos de medio punto que se soporta en dobles pilastras. La primera sostiene al arco y la segunda al alfiz. Arriba del arco un bajo relieve con la escena de la “Estigmatización de San Francisco”, el santo se halla de pie y recibe los signos de la pasión de Cristo de parte de un pequeño serafín alado, junto a él se encuentra fray León, ambos están delante de un paisaje de montañas, árboles y plantas que recuerdan la flora local como son la palma nolina y el maguey.

La escena se encuentra enmarcada por una guía vegetal con hojas de encina. La mano indígena es evidente en la representación de las figuras humanas, de las montañas y las plantas, a la manera de la escritura prehispánica.

Carmen Fabiola Moreno Vidal en Análisis Iconográfico de la portada del templo de San Francisco de Asís en Tepeapulco, Hidalgo, Eikón Imago 12 (2017 / 2) Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), plantea que la portada es resultado del sincretismo cultural indígena y europeo. La mano indígena es evidente en las representaciones que aparecen en la portada, las figuras humanas y animales, están hechos a la manera de la escritura prehispánica.

Los elementos decorativos vegetales, éstos en su mayoría pertenecen a la flora local, seguramente los frailes permitieron esta licencia ya que era más fácil representar formas vegetales conocidas que plantas nunca antes vistas. Dentro de estas formas los indígenas sumaron el símbolo que sintetiza su cosmovisión como es el Nahui-Ōlin o cuatro-movimiento y el glifo Ōlin que interpreta el movimiento del sol.

La autora sostiene que:

en la portada se puede ver una reaparición y recuperación oficial de símbolos relacionadas con la religión indígena, están deliberadamente integrados por los evangelizadores dentro de un marco cristiano. En efecto, partiendo de su significado idolátrico, los articularon con un equivalente cristiano, (como sucedió con el águila, el jaguar y el corazón) valiéndose de las correspondencias simbólicas. De esta manera conservaron lo esencial del viejo mensaje idolátrico al que superpusieron un significado cristiano, conformando el conjunto de la portada de elementos didáctico-decorativos que reforzaban la idea de la primacía de la nueva religión.

Al lado izquierdo de la iglesia está la capilla de Jesús Nazareno (1786). La fachada tiene la portada, un remate y la torre. La portada tiene dos cuerpos. El primero es un arco mixtilinio. En el segundo está la ventana del coro y arriba de esta los anagramas de María, Jesús y José. En la parte de abajo los de Ana y Joaquín, abuelos maternos de Jesús. La torre tiene tres niveles. Los tres últimos por arriba de la fachada.

*Interior

La planta es de una sola nave y tiene una cúpula octagonal. Mide 46 metros de largo por 11 metros de ancho. Tiene columnas adosadas con arcos fajones. Hay un arco triunfal bajo la cúpula octogonal que tiene ventanas. El presbiterio es más angosto que el resto de la nave.

El altar mayor es neoclásico. Los muros están pintados de blanco, la única decoración es la cenefa que corre a lo largo de estos, con el escudo franciscano de las cinco llagas y motivos vegetales y animales, está delimitada por el cordón franciscano en colores rojo y negro.

Convento

El claustro es de planta cuadrada. Al centro una fuente. Tiene claustro alto y bajo y en ambos hay cinco arcos de medio punto en piedra en cada lado. Los techos son de vigas de cedro. Hay un diferencia de altura en los arcos de los dos claustros.

Claustro bajo

Pasillo de las celdas en el claustro alto
Ventana de una de las celdas
Claustro bajo
Capitel en el claustro alto

Murales

Las paredes del claustro alto y bajo tienen cenefas en la parte superior de la mismas. En los muros del claustro alto hay pinturas al falso fresco con los temas de: De san Sebastián, san Lorenzo, san Gegorio, san Bonifacio, san Francisco, san Antonio con la Virgen con el Niño, san Pablo de Tarso, el monte Calvario y un Cristo antes del descendimiento.

San Sebastián en el claustro alto

San Lorenzo en el claustro alto
Jesús en la cruz acompañado de María, María Magdalena y san Juan. Hay una superposición de murales. La cenefa con el cordón de san Francisco es posterior.
No identifico la imagen del santo.
Descendimiento de la cruz y entierro de Jesús. Una imágen poco común. Hay una superposición de murales. La cenefa con el cordón de san Francisco es posterior.
Imagen sobre la puerta de una de las celdas.

Graffitis

Existen unas inscripciones en los muros hechas por los indígenas a manera de crónicas: figuras de voladores de Papantla y también deidades prehispánicas.

Comentario

Pila bautismal o de agua bendita. Debe ser del siglo XVI.

De 1528 es la fundación del conjunto conventual, que es la segunda de los franciscanos en la Nueva España. La portada tequitqui es muy buena. En el interior de la iglesia quedan pocos elementos del sigo XVI. El convento se conserva muy bien, ha sido restaurado, y es notable la cantidad de murales, su calidad artística y el buen estado que guardan los mismos. Se encuentran en el claustro alto y bajo.

La escalinata que sube desde la plaza al atrio conduce a una entrada muy impresionante. Ésta es relativamente angosta y de pronto está ahí el gran espacio abierto, que solo se ve al llegar al último de los escalones.

Pila bautismal del siglo XVI.

También es notable la escalinata que arranca al nivel del atrio y accede a la arcada del portal de peregrinos. Donde está la capilla abierta.

Cristo en el claustro.

Desde la primera vez que estuve aquí me impresionó que fuera el lugar del trabajo antropológico” y etnológico” de fray Bernardino de Sahagún. Esto da al conjunto un valor añadido. No se le puede visitar sin tener en cuenta este dato.

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Museo Fray Bernardino de Sahagún

 En espacios del claustro existe un museo de piezas arqueológicas que se abrió en 1959.

La primera sala está dedicada a exposiciones temporales; la sala dos exhibe objetos de barro con influencias de las culturas Tlatilco y Copilco del horizonte preclásico; un espacio está dedicado a objetos provenientes de la zona arqueológica de Xihuingo; la sala tres del Horizonte Posclásico se presentan objetos producidos en cerámica de la cultura mexica; la sala cuatro resalta la importancia que la religión tuvo en la vida del pueblo mexica.

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Acueducto y Caja de Agua

Es una obra del siglo XVI. El acueducto, que mide 27 kilómetros, corre de la hacienda de Alcantarillas y remata en la Caja de Agua. La obra inicia en 1541 y termina en 1545.

La Caja del Agua es de planta cuadrangular con capacidad para diez metros cúbicos. Del tanque el agua pasa a la fuente compuesto por dos arcadas de medio punto sobre columnas semiempotradas, con gruesos contrafuerte al exterior. Los dos arcos rematan en una cornisa labrada donde se lee: “Siendo bisorrey Don Antonio de Mendoza y Tlatuhuani Carlos V, siendo gobernador Don Diego de Velázquez llegó por agua la verdadera fe y el inmaculado Dios”. Y en otra parte: “Aquí bisorrey Antonio de Mendoza y aquí en Tepeapulco Diego Velázquez”. Del acueducto el agua sale a la pileta a través de esta estructura.

Los remates y los brocales donde se distribuye el agua tienen forma de leones. Son piezas originales del siglo XVI.

El conjunto se completa con un espejo de agua, el cual abastecía unos lavaderos al norte y sur del mismo. Éste  tiene al centro una estatua reciente con la imagen de un fraile franciscano. El estado de las piezas es bueno.

Espejo de agua y lavaderos.

El acueducto varía en profundidad y anchura y termina en una arcada al nivel de la tierra que llega a elevarse hasta seis metros a la llegada en la Caja de Agua.

Comentario

La construcción del convento inició diez años antes que la caja. Son obras que se realizan al mismo tiempo. Esta se terminó años antes que el primero. Me gusta mucho. Los leones “arrojando” agua. La cornisa labrada que rodea la caja es bellísimo y muy árabe. Los remates son de influencia indígena. Es una obra importante de ingeniería hidráulica colonial y un espacio muy bello.

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Visitas

1979 (Septiembre); 1979 (Octubre); 2020 (Con Sybille)

Fuentes consultadas:

  • Notas de las vistas.
  • Carmen Fabiola Moreno Vidal, Análisis Iconográfico de la portada del templo de San Francisco de Asís en Tepeapulco, Hidalgo, Eikón Imago 12 (2017 / 2) Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
  • Los Conventos del Estado de Hidalgo, México, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, 2000.
  • Kubler, George, Arquitectura Mexicana del Siglo XVI, FCE, México, 1983.
  • Artes de México, primera época (56/57)

Twitter: @RubenAguilar

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