Cinque Terre

José Ramón López Rubí Calderón

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Politólogo, editor y consultor.

“Consulta” en Mexicali: otra mentira obradorista

El obradorismo ha llevado a cabo seis “consultas populares”; dos con López Obrador como presidente electo (NAIM, Programas Prioritarios), tres ya como presidente en funciones (Huexca, Tren Maya, Mexicali) y una por parte de otro actor obradorista imitando al presidente que lo autorizó políticamente (Jaime Bonilla para “popularizar” su robo de años de gobierno). Exceptuando el caso de la termoeléctrica de Huexca, todas las “consultas” están marcadas por una participación no baja sino ínfima, y todas sin excepción están fuera de cualquier tipo de democracia verdadera.

Lo que acaba de ocurrir en Baja California es la segunda falsa consulta popular en el estado. Una segunda mentira obradorista. No defiendo a Constellation Brands, denuncio la política del obradorismo: política pura y dura –y bastante irracional después de todo- disfrazada de pueblo y democracia. El disfraz es tan malo y reducido, como dicen los datos bien pensados, que sólo con obradorismo en los anteojos se puede creer que es democracia participativa.

Si hay irregularidades y riesgos en la construcción de la planta cervecera, las autoridades competentes, como Conagua, deben/debían demostrarlo y actuar por la vía legal. Una “consulta popular” no es esa vía. De entrada, el ejercicio realizado hace unos días no siguió la legalidad existente.

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Y de hecho la consulta no es “popular” ni democrática. Nótese: no es legal ni popular ni democrática. La anunció el presidente y la convocó y organizó un actor político interesado, el movimiento obradorista a través de la secretaría de Gobernación del presidente que lidera al mismo movimiento. No fue controlada por “el pueblo”, el Instituto Electoral de Baja California o algún actor público imparcial. Ésa es la mitad del producto no democrático; la otra: participó menos del 5% del padrón electoral y apoyó la cancelación de la planta casi el 3.5% de los ciudadanos con credencial para votar. Esos números son tan bajos que no tienen significado y efecto democráticos. La suma de los problemas de organización y los de participación y apoyo/rechazo da como resultado que la “consulta popular” no sea democrática ni siquiera en el grado del 3.5% referido.

Examinemos los datos. Hubo 36 mil  781 votos en total; 27 mil 973 contra el proyecto de Constellation Brands y 8 mil 547 en su favor. Con la actualización oficial más reciente (abril 2019), el padrón electoral de Mexicali es de 796 mil 447 y la lista nominal es de 794 mil 900. Defino el padrón electoral como el total de votantes posibles, en general posibles y registrados como tales, y la lista nominal como el total de votantes posibles y probables, posibles legalmente y con alguna probabilidad de votar efectivamente por tener la credencial, no sólo estar registrados. Así que los 36 mil 781 que participaron son el 4.6% de la lista nominal, o 4.5% si la redondeamos a 800 mil como hipotético ajuste del corte de 2019 a 2020, y los 27 mil 793 que votaron en contra y ganaron la “consulta” son 3.49%, o 3.47% con el redondeo a 800 mil. 3.49% de la lista nominal electoral disponible, no del padrón, no de toda la ciudadanía, no de los habitantes de Mexicali (como se dice equivocadamente en la nota de El País sobre el caso), tampoco de “el pueblo”. Miente López Obrador cuando dice que respeta la opinión de “la gente” y gobierna, en el día a día, con el mandato popular; miente también al decir que la participación en Mexicali fue “bastante”. El 76% de votos en contra de la cervecera/a favor del juego político de AMLO no es el 76% de ciudadanos de Mexicali sino de los votos en la “consulta” y, por tanto, el 3.49% del que hablábamos. En otras palabras, decidió no la mayoría sino el gobierno federal con apoyo de una minoría, en la que se encuentran activistas que pueden tener razón sobre el agua, usando la regla de mayoría en un proceso sin otras reglas de organización democráticas. Aunque dichos activistas tuvieran razón, el resultado no es un ejemplo ni triunfo de la democracia participativa –ni  hace ecologista a López Obrador.

Además: en el obradorismo se contradicen: pretextan preocupación por el agua y protección al derecho a ella pero destruyen innecesariamente recursos naturales con la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, y pretextan el evitar afectaciones económicas para no haber actuado antes contra la pandemia en curso pero ignoran absolutamente los aspectos económicos de actuar en este momento contra un proyecto de inversión. Repito: no estoy metiendo las manos al fuego por Constellation Brands, estoy argumentando que el obradorismo es en un sentido inconsistente y en otro consistentemente simulador.

Las “consultas populares” a la AMLO son una mentira política. Existen para “legitimar” el hacer o destruir lo que el presidente y/o el obradorismo ya tenía decidido hacer o destruir; ésa es la tendencia hasta hoy, como también se demuestra en este análisis numérico: https://www.etcetera.com.mx/opinion/consultas-populares-espejismo-democracia-amlo/

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