Cinque Terre

Regina Freyman

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Maestra en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y profesora del ITESM, campus Toluca

Consuelos compensatorios

“Being taught to avoid talking about politics and religion has led to a lack of understanding of politics and religion. What we should have been taught is how to have a civil conversation about a difficult topic.” [1] Anónimo

Sesgos cognitivos

Ser y pensar razonablemente escapa a nuestras capacidades humanas, pensará que hablo sin razón porque justo eso nos define, y tendrá razón hasta cierto punto.

Los neurólogos nos han hecho ver que la pureza racional no es posible dado que nuestra percepción emocional nos protege y ayuda ante la pura y dura realidad. Se podría pensar que esto es lamentable, pero la realidad es que nuestros prejuicios y sesgos nos protegen de las inclemencias ayudándonos a construir historias para sobrevivir. En ese sentido la pretensión “objetiva” es una utopía que escapa a nuestras posibilidades al situarnos en un punto específico de la realidad y de la historia, no responder ante la primera de las ficciones que es el “Yo” es traicionar la única posibilidad de sobrevivir, puesto que la identidad es una fortaleza que se construye de valores y prejuicios que nos otorgan rumbo. Eso no quiere decir que el “Yo” se pueda dar el lujo de vivir en su torre de marfil, vivir en común para un ente social consiste en la regulación a partir del diálogo con los otros, de los límites entre mi percepción y la tuya para construir juntos una posibilidad más cercana a la inaccesible “Verdad” en sentido puro.

Presos de nuestros sesgos buscamos moderarlos para no perecer al autoengaño, y para buscar el mejor modo de cohabitar. Por ello el epígrafe que uso que salió de un meme, me parece oportuno hoy que vivimos la división ante el nuevo gobierno y la crisis de desabasto de gasolina.

La única manera de ser más cercano a esa “Verdad” es a través de la búsqueda de evidencias (largas filas en las gasolineras, desabasto, falta de respuestas) y la discusión con aquellos que ven lo que el “yo” no puedo. Ese diálogo hace “visible” a partir de argumentos, aquello que nuestros prejuicios nos impiden ver, pero los argumentos se construyen buscando escapar de los sesgos de los que derivan las falacias. Esa búsqueda es sólo es posible a través del pensamiento crítico y que parte de la duda o de poner a prueba los propios pensamientos.

Los sesgos básicos consisten en hacer de las ideas complejas, conceptos simples y accesibles, en privilegiar una forma de pensar sobre otras opciones igualmente buenas. La mayoría de los sesgos cognitivos son adaptativos y cumplen o cumplieron una función que nos hizo más resilientes al dotarnos de identidad y rumbo. No dudar de nosotros mismos es el primer sesgo de todos porque nos permite tener autoconfianza, sin embargo, nos inclina a pensar que siempre tenemos la razón, luchar contra eso, es la primera de las obligaciones del pensamiento crítico.

Consuelos compensatorios

Tengo mis sesgos y es evidente, pero estoy abierta a ser convencida, me encanta la discusión política y me parece necesaria. Tengo la ventaja, al menos de principio, de escapo al sesgo del “costo hundido”,  que motiva a defender algo para corroborar una decisión tomada y el esfuerzo dedicado a ella, los afines a López Obrador sufren al pensar que sus esperanzas se vean traicionadas (esto causa un verdadero dolor mental según el economista y premio Nobel Daniel Kahneman)[2]  cuanto más tiempo y esfuerzo hemos dedicado a una persona o actividad tendemos a sobrevalorarla. No voté por AMLO, si las decisiones de López Obrador son eficientes, habré ganado de todas formas como todos los mexicanos, pues no soy tan miope como para no admitir que mi bienestar es más importante que la defensa de una tendencia. Como seres emocionales, sentimos aversión a la pérdida de gasolina, abasto, paz, etc. Si el gobierno procede correctamente, al perder el punto gano.

Así en busca de argumentos que defiendan el proceder del Presidente encuentro una serie de sentencias que se desprenden de los sesgos y que bautizo con el nombre de consuelos compensatorios.

Los consuelos compensatorios son estrategias emocionales que nos ayudan a salir de una crisis o depresión personal y siempre se resumen en ver el lado amable ante la tragedia. Cuando el cerebro detecta problemas, siente que algo fuera de lo común va a la baja, el primer instinto es el de crear una narrativa como mecanismo de defensa contra el comportamiento caótico y riesgoso. Dan McAdams, uno de los pioneros de la psicología narrativa, nos dice que el significado es más importante que la felicidad, o encontrar significado es una forma de felicidad, para él hacer sentido es crear narrativas dinámicas que hacen sensata y coherente el aparente caos de la existencia.

Decir cosas como “gracias al desabasto de gasolina (una falacia del lenguaje: eufemismo para disimular lo evidente) [3] el aire se ha purificado, caminamos, aprendemos a hacer car pull, nuestras filas son una hermosa penitencia que limitará al país de corrupción que incluso fomentan la lectura; hasta burradas demagógicas del tipo “No me importa caminar para limpiar la corrupción” -esto último que asemeja a una forma de penitencia que cree que los “pecados” se borran mágicamente tras el sacrificio- no son argumentos políticos, vaya, no sirven ni como silogismos lógicos. Hay un problema de robo de combustible INNEGABLE. El gobierno federal ha procedido con ineptitud INNEGABLE. Ahora, si usted defiende las medidas tomadas por el Ejecutivo, defiéndalas con argumentos, no con consuelos compensatorios, esos que mucho le ayudaran a usted y a mí a no sufrir tanto ante esta crisis, pero que no explican la situación.

Argumentar que el nuevo gobierno se encontró con una labor muy difícil supone que no estaban listos para el cargo o que desconocían la situación, lo que no deja de ser verdad dado que la magnitud de cualquier encomienda comprende siempre una curva de aprendizaje, pero entonces se deriva que no se contaba con la información suficiente para proceder. Espetar al “desmadre que dejaron gobiernos anteriores” tampoco es argumento para la inoperancia, sirven de diagnostico. Sirven para establecer planificación. Ambos adjetivos calificaban lo evidente, si la tarea era tan compleja y difícil de acometer entonces no tenían aún la fórmula para combatirlo. No se gobierna con buenas intenciones.

Otra falacia recurrente es la que se sustenta sobre la distorsión retrospectiva, y a mi modo de ver, sobre la gran falta de respeto de presumir que se conoce al otro a la perfección, esto es “antes no criticabas ahora sí”. Primero es una falta porque no creo que el afirmante siga tan de cerca la vida y sentencias del señalado como para afirmar tal cosa; de ser así, agradezco a las miles de personas que me han seguido con tan cuidadoso detalle. Claro que es bonito pensar eso, pero sé que me llevará a la tentación de caer en el efecto “Halo” sesgo que me conduciría a pensar que soy muy importante y leída, cosa que no es así y que se corrobora con evidencias puesto que sí he criticado y mucho a gobiernos anteriores. Otro elemento que se desprende de dicha “crítica” es el hecho de que criticar es un ejercicio derivado de la venganza y no del sano ejercicio y deber ciudadano de cuestionar.

Pensamiento crítico

Nos dicen los expertos que el pensamiento crítico es un proceso personal y disciplinado de autoconciencia que consiste en la habilidad de pensar con profundidad para ir más allá de la mera adquisición de datos y desentrañar el significado lo más plenamente posible para entonces emitir un juicio o tomar una decisión. Descansa sobre la posibilidad de analizar los múltiples escenarios de un asunto.  Su mayor logro es la capacidad de que un ser humano se cuestione a sí mismo y admita su propia propensión al error.

Sus pasos:

1. Identificar, construir y evaluar argumentos.
2. Detectar inconsistencias y errores comunes en el razonamiento.
3. Resolver problemas de forma sistemática.
4. Identificar la relevancia e importancia de las ideas.
5.  Reflexionar sobre la pertinencia de lo pensado.
6. Cuestionar el propio pensamiento.
7. Reconocer las contradicciones.

El pensamiento crítico no es:

• Imitar el pensamiento ajeno por pura admiración del personaje que lo ostenta
• Estar predispuesto contra una forma de pensar
• Sacar conclusiones demasiado rápido
• Negar los errores y tendencias del propio pensamiento.
• Poner peso sobre detalles insignificantes.
• Recurrir a falacias

Me gustaría decir que aplico siempre el pensamiento crítico y me gustaría seguir las recomendaciones para ser amable con quien se opone a mi pensamiento, la realidad es que en muchos momentos me dejo llevar por mis pasiones e impulsos, no dejo de reconocerlo y menos de perseguirlo. Por cierto las aludidas Las recomendaciones del filósofo estadounidense Daniel Denett sobre cómo criticar con amabilidad a un oponente son:

  • Se debe expresar la postura del oponente tantas veces y de tantos modos hasta que quede clara, vívida y con justicia que tu oponente exprese “Gracias me hubiera gustado expresarme de se modo”
  • Se deben recuperar los puntos de acuerdo (especialmente si no se trata de acuerdos de común u obvio acuerdo general).
  • Se debe mencionar todo lo que se ha aprendido del oponente.
  • Sólo entonces es lícito expresar crítica o desacuerdo.

Creo que también podemos sumar a nuestra cruzada por procurar un mejor diálogo político las principales técnicas para refutar un argumento que sugiere Susan Sontag:
• Encuentra la inconsistencia
• Encuentra el contra-ejemplo
• Encuentra un contexto más amplio

Sobrevivir en crisis

Estamos condicionados a sobreestimar el impacto de los efectos emocionales positivos y negativos de todo cuanto nos pasa.  La homeostasis emocional hace que tengamos un punto de base que impide que las víctimas de accidentes permanezcan deprimidos o que los ganadores de la lotería vivan en un éxtasis  de felicidad. La predicción afectiva y la rutina del hedonismo son parte de un fenómeno más amplio llamado, sistema inmunológico psicológico. Uno de los componentes de este sistema es su potencial para causar  autoengaño y a el se le llama optimización subjetiva, que supone ver la vida mejor de lo que es. La optimización subjetiva impide que nos quedemos encerrados en una situación sin esperanza. Es por ello que todos nosotros afortunadamente, hemos buscado poner buena cara a la adversidad, algo que se debe a nuestra capacidad de sobrevivencia y adaptación y no a las medidas tomadas ante la crisis de gasolina.

Sigamos caminando, leyendo, ahorrando. No dejemos de criticar, dialogar y escucharnos, ejercitar nuestra capacidad argumentativa, es una obligación ciudadana. No permitamos que nos roben el único combustible auto generable, sustentable e inagotable: el buen ánimo.


Referencias:

[1] Apelo a mi compañero de revista Juan Manuel Alegría para buscar la fuente de esta cita, la lo intenté en “Quote investigator”

[2] Los escáneres cerebrales de una persona muestran que cuando el cerebro recibe declaraciones que se oponen a la postura política del sujeto analizado, las zonas más altas de la corteza, responsables del suministro de pensamiento racional, reciben menos sangre, y es hasta que se presente otra declaración que confirma sus creencias que el cerebro deja de sufrir.

[3] La etimología de eufemism es “favorable/bueno/habla afortunada” era originalmente una palabra o frase usada en lugar de una palabra o frase religiosa que no debía pronunciarse en voz alta; etimológicamente, eupheme es el opuesto de blasfemia. Pertenecen al lenguaje políticamente correcto, se usan apara atenuar verdades dolorosas.

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