Cinque Terre

Ernesto Piedras

Experto en telecomunicaciones. Director general de la consultoría The Competitive Intelligence Unit.

Conectividad móvil en la base de la pirámide

La conectividad móvil es ya uno de los desarrollos tecnológicos de carácter más social en la historia de la humanidad. Su acelerada y vasta adopción permea en todos los niveles socioeconómicos entre la población —en México como en el resto del mundo— en dos dimensiones, servicios (voz y datos) y dispositivos de conectividad (smartphones).

La mayor asequibilidad de éstos ha sido una de las condiciones necesarias para detonar la plena universalidad en su acceso entre los mexicanos, en línea con el mandato constitucional del artículo 6. Al primer trimestre del 2019 (1T2019), se registra una marcada tendencia hacia su democratización, incluso en aquellos segmentos de la población que por sus condiciones económicas se ubican en la base de la pirámide social. Esta “base de la pirámide social” puede describirse como aquel segmento ubicado por debajo de la línea de pobreza y que en México es cercano a la mitad de la población total carente de otros servicios básicos de salud, educación, infraestructura, entre otros. Como resultado, carecen de herramientas suficientes para detonar su productividad, favorecer su inclusión social, satisfacer sus necesidades de desarrollo y, con todo, incrementar sus oportunidades de generación de ingreso y mejorar su calidad de vida.

Es, por lo general, este mismo conjunto poblacional que padece de las deficiencias en términos de cobertura, calidad y precio a las telecomunicaciones.

Sin embargo, en años recientes, la asequibilidad de precios de servicios y de los dispositivos ha detonado una mayor adopción en estos segmentos.

Base de la pirámide: servicios móviles

Al primer trimestre del año en curso, prácticamente todas las personas en el nivel socioeconómico (NSE) más bajo (D/E) contaban ya con servicios de telecomunicaciones móviles, 89% del total, cercano a aquel que alcanzan los niveles medio C/C- (101%), medio alto C+ (105%) e incluso el alto A/B (107 por ciento). En el caso de la conectividad móvil o banda ancha móvil, la oferta de servicios asequibles y paquetes que incluyen navegación ilimitada en aplicaciones de redes sociales y mensajería instantánea, incluso en la modalidad de prepago, han detonado el acceso entre las personas de NSE bajo.

Es así como más de la mitad cuenta con este servicio (62% del total). La base de usuarios es 7.9% mayor que un año atrás, coeficiente de crecimiento más alto entre los estratos socioeconómicos del país.

Base de la pirámide: dispositivos móviles

Respecto a la tenencia de smartphones, se registra un nivel elevado en todos los estratos socioeconómicos como proporción de la totalidad de las líneas. En el NSE bajo, D/E, el coeficiente es de 83.9%, con una mínima diferencia respecto a los NSE más altos: C/C- 91.1%, C+ 95.3% y A/B 100 por ciento.

Las diferencias cualitativas radican en las capacidades de los dispositivos. Una proporción significativa de usuarios de estos dispositivos cuenta con dispositivos de limitada capacidad de almacenamiento y procesamiento; 52.9% de los usuarios móviles de NSE D/E tiene equipos de gama baja con valor inferior a 3,000 pesos. En contraste, aquellos en C/C- alcanzan 43.4% del total, mientras que en C+ es de 33.0% y 19.4% en A/B.

Esta diferencia en el parque de teléfonos inteligentes entre NSE dificulta el acceso a aplicaciones distintas a aquellas de comunicación para el grueso de los usuarios en niveles bajos.

Es aquí donde se requiere de la complementariedad de esfuerzos, del mercado y gubernamentales, enfocados en alcanzar un pleno acceso de servicios móviles en la base de la pirámide social del país, como estrategia para detonar su desarrollo y bienestar colectivo.


Este artículo fue publicado en El Economista el 11 de julio de 2019, agradecemos a Ernesto Piedras su autorización para publicarlo en nuestra página.

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