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Tere Vale

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¿Como al anillo al dedo?

Un millón 41 mil 875 casos de Covid y 101 mil 676 muertes en México. Estas son las dramáticas cifras de la pandemia en el día que escribo estas líneas. Somos el cuarto país con más muertes del mundo sólo debajo de Estados Unidos, Brasil e India. Después de estos datos la indignación se apodera de mi, cuando el presidente López declaró este domingo en Texcoco, Estado de México, ante la complacencia del gobernador Alfredo del Mazo, que: “gracias a la estrategia de aplanar la curva de contagios, hubo tiempo para prepararse y el Sistema de Salud (quién sabe qué será eso) no fue rebasado”.

¿En verdad el primer mandatario puede creer esto?, ¿se trata de decir mil veces esta enorme mentira hasta que nos rindamos y aceptemos su otra realidad? Es en verdad intolerable.

La verdad es muy distinta, desde luego el número de camas con respirador nunca ha sido rebasado porque la mayoría de los mexicanos mueren en sus casas ante la negativa de los centros hospitalarios de recibirlos y atenderlos. Conozco de primera mano varios casos en donde se vivió esta durísima situación y los pacientes murieron asfixiados en sus domicilios al no ser hospitalizados.

El mantra: regrésese a su casa y si se pone peor lo recibimos, se ha escuchado por todo México. Un amigo en Baja California me relató esta situación que experimentó con un hermano que no fue aceptado en ninguno de los hospitales de Mexicali. En los hospitales privados hay que hacer un depósito de entre 150 mil y 300 mil pesos para que se abran sus puertas. Pero dice el presidente que “hubo tiempo para prepararse”. ¿Prepararse para morir?

CIUDAD DE MÉXICO, 22AGOSTO2020.- Artistas urbanos reanudan paulatinamente sus actividades en en espera de poder haber algunas monedas sobre la calle 16 de septiembre en el Centro Histórico mientras permanece activo el semáforo naranja epidemiológico por covid-19 en la capital del país.
FOTO: MARIO JASSO /CUARTOSCURO.COM

El intocable Sr. López Gatell nos dijo en marzo, al inicio de la pandemia, que habría alrededor de 6 mil muertes por ella, meses después que si llegáramos a los 60 mil estaríamos ante una catástrofe. Y hoy, subsecretario plenipotenciario, ¿qué nos dice sobre los resultados de su estrategia? Repito, más de 100 mil muertos y para arriba los contagios; tan solo este fin de semana más de nueve mil infectados. Un verdadero desastre.

Lo más grave: el presidente no ve ni oye, ni quiere cambiar, ni piensa en un plan B y su estrategia es la de seguir engañándonos.

Lamentable también la actitud tibia de la Sra. Sheinbaum (aunque sin duda es la menos torpe de sus funcionarios) que se niega a volver la CDMX al semáforo rojo, se niega al toque de queda y se niega a volver obligatorio el uso del cubrebocas. Al menos, en los últimos días ha reforzado su programa de aplicación de pruebas PCR entre la población, pero esta medida es desde todo punto de vista insuficiente.

El índice de letalidad en México es también espeluznante: 9.8, mientras que el promedio mundial es de 3.2%. Esto quiere decir que aquí, de 100 pacientes internados en hospitales públicos 9 fallecen, mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, sólo fallecen 3. Pero nos dicen una y otra vez que vamos muy bien… seguramente hacia el precipicio.

Muchos ciudadanos sentimos que estas declaraciones presidenciales no sólo son una burla sino resultado criminal para la salud de toda la población. Expertos, ex secretarios de Salud, médicos destacados, revistas internacionales de gran prestigio científico, instituciones de salud de todo el mundo le han dicho y mostrado al tabasqueño los errores de su gestión frente al Covid. Cientos de artículos en todos los medios han comprobado con datos duros el error de la estrategia, miles y miles de familias que han sufrido pérdidas le han mostrado su desesperación y dolor ante esta situación. Sin embargo, la secretaria de la Función Pública se atreve a decir, hace apenas unos días, que es verdad lo que dijo el presidente y que la pandemia le había caído a México como anillo al dedo. No sólo sus dichos son criminales, sus torpezas, acciones, declaraciones, ambición, abyección e indolencia le están costando muchas vidas a México.

Pobres mexicanos, ¿qué hemos hecho para merecer esto?.

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