Cinque Terre

María Cristina Rosas

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Profesora e investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Colombia y el coronavirus

Colombia es un país sudamericano con una población de 50 882 884 habitantes. Con un producto interno bruto (PIB) de 827 mil 662 millones (billions) de dólares, es la 31ª economía mundial y posee un ingreso per cápita de 16 264 dólares -medidos ambos en términos del poder adquisitivo. Colombia ocupa el 79° lugar en los índices de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con un desarrollo alto. Figura en el 57° lugar -en un listado de 141 países- en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial correspondiente a 2020.[1] En el índice de libertad económica de la Fundación Heritage, Colombia se encuentra en la 45ª posición.[2] En el índice de percepción de la corrupción de Transparency International, la tierra de Botero y de García Márquez se ubicó en el 96° lugar entre 198 países en 2019.[3] En el índice de paz global de 2020, Colombia está en el 140° lugar en un listado de 163 países.[4] En el índice de seguridad en salud global está en el 65° lugar entre 195 países.[5]

Colombia es uno de los únicos 17 países bioceánicos del mundo. Posee igualmente una megadiversidad. Por su extensión territorial, que asciende a 1 141 748 kilómetros cuadrados, es el cuarto más grande en el cono sur y se divide en seis regiones: la andina, la amazónica, la del Caribe, la del Pacífico, la Orinoquía y la insular. Tiene fronteras con 11 países, de las que cinco son terrestres y seis marítimas. En el primer caso, limita con Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador y Panamá. En el segundo tiene fronteras con República Dominicana, Haití, Jamaica, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. La geografía colombiana posibilita que el país tenga 15 zonas de contacto entre dos países, 10 marítimas y cinco terrestres. En la primera situación siete están en el Océano Atlántico y el Mar Caribe -Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Haití, Jamaica, Honduras y Nicaragua-; y tres en el Océano Pacífico -Costa Rica, Panamá, Ecuador. Las cinco terrestres con vecinos continentales se localizan en Venezuela, Brasil, Perú, Ecuador y Panamá. Tiene fronteras con cuatro países con más de un punto de delimitación: Panamá -con tres fronteras, dos marítimas y una terrestre-; Ecuador -con dos fronteras, una terrestre y otra marítima-; con Costa Rica -dos fronteras marítimas; y Venezuela -dos fronteras, una terrestre y la otra marítima en el Mar Caribe, en litigio en la actualidad. Asimismo, en el artículo 101 de la constitución del país se señala que pertenecen al territorio colombiano el espacio aéreo y también el segmento de la órbita geoestacionaria.[6]

Desde su independencia, Colombia ha enfrentado tensiones fronterizas, mismas que subsisten al día de hoy. Baste mencionar que, en los primeros años del siglo XX, Panamá, que formaba parte del territorio colombiano, se independizó con el apoyo de Estados Unidos para facilitar la construcción del canal interoceánico. En 1932, Perú invadió a Colombia desde el sur. Con Venezuela subsisten diversos conflictos al compartir una frontera de 2 219 kilómetros, la más extensa que posee Colombia con país alguno. Asimismo, el conflicto interno colombiano, ha generado tensiones fronterizas con Ecuador, Perú, Brasil y Panamá en distintos momentos.

El conflicto interno en Colombia y el papel de Estados Unidos

Los orígenes del conflicto interno en Colombia se encuentran en la desigual distribución de las tierras sumado ello a los pocos espacios políticos de participación, lo que desencadenó la violencia armada. La guerra fría, el narcotráfico, la irrupción de nuevos actores políticos, el narcoterrorismo y la propia geopolítica colombiana propiciaron un conflicto interno de larga duración, el cual ha generado cientos de muertos, millones de desplazados internos y también emigrados.

Se pueden identificar como protagonistas del conflicto a los partidos políticos y a los grupos guerrilleros. Sin embargo, es innegable que el narcotráfico, el surgimiento de organizaciones paramilitares[7] y distintos grupos revolucionarios han tenido importancia en diversos momentos.[8] No se debe perder de vista la internacionalización del conflicto, la cual fue buscada por las autoridades gubernamentales, pero también por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP)[9] para fortalecer sus capacidades frente al adversario. Estados Unidos, a través del apoyo brindado al gobierno colombiano, tuvo un papel muy importante en el combate y repliegue de las FARC-EP. Estas a su vez, se desplazaron a las zonas fronterizas de Ecuador y Venezuela, lo que internacionalizó su actuar pero también ha hecho de estas naciones actores esenciales en los subsecuentes procesos de paz. El Plan Colombia creado en 1999 por Estados Unidos durante las presidencias de William Clinton y de Andrés Pastrana planteó la cooperación de Washington para empoderar a las policías antinarcóticos del país sudamericano en la erradicación de cultivos de estupefacientes. Con todo, la policía colombiana era débil respecto a las guerrillas, por lo que fue necesario involucrar a las fuerzas armadas.[10]

Las negociaciones de paz tienen una trayectoria larga con una historia, en general, de reveses continuos. Por ejemplo, en agosto de 1982, el gobierno de Belisario Betancur inició un proceso de negociación con las FARC. El cese al fuego acordado no se respetó y en 1987 la gestión de la paz quedó anulada. En abril de 1991, las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN)[11]  y el Ejército Popular de Liberación (EPL)[12] iniciaron un proceso de negociación con el gobierno de César Gaviria en Venezuela. Dada la inestabilidad que se produjo en este país con motivo del golpe de estado, las negociaciones continuaron en Tlaxcala, México, en 1992 aunque culminaron sin ningún acuerdo. En agosto de 1998, el gobierno de Andrés Pastrana negoció con las FARC, por lo que se creó una zona desmilitarizada en el sur del país para llevar a cabo las conversaciones. En 2002, sin embargo, con el secuestro de Jorge Eduardo Gechem, miembro de la comisión de paz, el gobierno puso fin a la distención y emplazó fuerzas de seguridad en la zona desmilitarizada. Fue también en 2002 que Ingrid Betancur, candidata a la presidencia, fue secuestrada por las FARC mientras hacía campaña en un área controlada por la guerrilla. En ese año las FARC secuestraron a alrededor de 1 115 personas.[13] En 2004, agentes colombianos capturaron al “canciller de las FARC” en Venezuela, Rodrigo Granda. En 2007, el Presidente de Venezuela Hugo Chávez ofreció a su homólogo colombiano Álvaro Uribe mediar con los rebeldes, pero, de nuevo, el proceso fracasó. En 2008, el fundador de las FARC Manuel Marulanda murió por causas naturales. En ese mismo año se desarrolló la famosa Operación Jaque mediante la que Ingrid Betancur, tres estadunidenses y 11 militares y policías fueron rescatados por las fuerzas armadas colombianas. En 2010, Jorge Briceño, mejor conocido como el Mono Jojoy murió en un ataque aéreo. En 2011, Guillermo Sáenz, el principal comandante rebelde muere tras un ataque del ejército. Un año después las FARC abandonan el secuestro y la extorsión y liberan a los oficiales que mantenían en cautiverio. En octubre el gobierno de Juan Manuel Santos impulsó las conversaciones de paz en Oslo, Noruega que luego fueron trasladadas a La Habana, Cuba. En 2016 Santos y las FARC firmaron un acuerdo de paz y se creó una comisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para supervisar el proceso de desarme y desmovilización, buscando también la reintegración de los rebeldes a la vida política nacional. Así, en 2017, las FARC iniciaron el proceso para convertirse en partido político en tanto un tribunal especial se encargó de documentar los abusos perpetrados a lo largo de cinco décadas en el conflicto armado. Se dio a conocer igualmente que el conflicto ha generado 262 mil muertos a lo largo de 10 lustros.

En fechas recientes continúan los problemas para la reinserción económica y política de los rebeldes desmovilizados. Asimismo, el asesinato de muchos de ellos es una constante y todo ello compromete la consolidación de la paz. Es por esto que ex rebeldes han anunciado que retomarán las armas debido a que el gobierno colombiano no ha sido capaz de garantizarles seguridad, mucho menos bienestar.[14]

Situación demográfica y epidemiológica

Colombia tiene una población de 50 882 884 habitantes que en un territorio de 1 141 748 kilómetros cuadrados presenta una densidad de 42. 23 personas por kilómetro cuadrado. La población es mayoritariamente urbana, si bien quienes viven en zonas rurales representan el 18. 89 por ciento de los colombianos, o bien, uno de cada cinco.[15] Como se puede observar en el gráfico 2, el país ha vivido un proceso de urbanización sostenido desde 1960, cuando más de la mitad de la población se asentaba en zonas rurales. La mayor parte de los habitantes residen en la zona andina del país, en tanto el área menos poblada es la amazónica. La capital, Bogotá, cuenta con una población aproximada de 7. 5 millones de habitantes.

Gráfico 1

Colombia: pirámide demográfica

Fuente: Organización de las Naciones Unidas.

La pirámide demográfica de Colombia muestra una base más estrecha en el rango de 0 a 14 años respecto a las personas que se ubican entre los 15 y los 34 años de edad. Es de destacar que la tasa de fertilidad ha caído significativamente entre 1960 y 2018 al pasar de 6. 7 a 1. 8 hijos por mujer. Las autoridades advierten sobre el envejecimiento de la población, toda vez que hay más ancianos que infantes menores. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) revelaba a partir de los datos del censo de 2015 que el 9. 1 por ciento de los colombianos es mayor de 65 años frente al 8. 4 por ciento de colombianos entre los 0 y los 5 años.[16]

Gráfico 2

Fuente: Banco Mundial.

Colombia tiene una esperanza de vida al nacer de 76. 92 años, cifra que es superior a la que presentan la mayoría de los países latinoamericanos,[17] pero inferior a la de los países desarrollados. Los demógrafos estiman que hacia 2050 una mujer colombiana podría vivir hasta 83. 4 años en tanto un hombre tendría una esperanza de vida de 77. 5 años.[18] Se estima que, de cada 10 adultos mayores, ocho residen en áreas urbanas.

Gráfico 3

Fuente: Banco Mundial.

El 47. 8 por ciento de los colombianos se consideran mestizos; el 32. 9 por ciento blancos; y el 14. 1 por ciento afrocolombianos. Del total de la población colombiana 1. 9 millones o bien el 4. 4 por ciento es indígena, lo que coloca a Colombia como uno de los países con menor proporción de población indígena en América Latina. En el país residen 102 pueblos indígenas. El 61. 1 por ciento de la población indígena se asienta en zonas rurales. En general el nivel educativo de las comunidades indígenas es menor que el de los otros grupos étnicos con una diferencia entre 2 y 3 años de escolaridad.[19]

Gráfico 4

Fuente: Banco Mundial.

Colombia ha logrado reducir la mortalidad infantil por cada 1 000 nacidos vivos de manera notable entre 1960 y 2019 al pasar de 94. 3 infantes a 11. 18. Es entre los 20 a los 29 años cuando se presentan más muertes fetales, aunque también ese es el rango de edad en que se registran más nacimientos.[20]

Gráfico 5

Fuente: Banco Mundial.

Colombia ha sido históricamente un país expulsor de población y receptor de muy pocos inmigrantes. Se estima que alrededor de uno de cada 10 colombianos reside fuera del país, o bien 4. 7 millones de personas. Como se sugería líneas arriba, las razones que explican esta situación se encuentran en el historial de violencia y conflictos armados, pero también hay razones económicas, de reunión familiar y de acceso a mejores oportunidades laborales y educativas. La diáspora colombiana se asienta especialmente en Estados Unidos, donde se calcula que se encuentra el 23 por ciento de los emigrados. La vecina Venezuela ha albergado históricamente a una proporción importante de colombianos que equivale al 22 por ciento de los expatriados. A estos dos países les sigue España con 16 por ciento de manera que sólo esas tres naciones registran al 61 por ciento de los colombianos asentados allende las fronteras. Ecuador, por su parte es hogar para un 5 por ciento de los emigrados; Canadá le sigue con un 4 por ciento; Reino Unido y Chile con 3 por ciento cada uno; Francia y Argentina con 2 por ciento; y Panamá y México con 1 por ciento.[21]

Gráfico 6

Colombia es el país con mayor cantidad de desplazados internos en el mundo, como se puede observar en el gráfico 6. Con una cifra cercana a los 8 millones de personas, el país sudamericano se encuentra por encima de Siria, la República Democrática del Congo, Yemen, Somalia y Afganistán. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) refiere que, si bien el proceso de paz ha dado frutos, los lugares abandonados por las FARC ahora son reclamados por grupos armados ilegales que se disputan el control territorial. El ACNUR explica que estos grupos ilegales se confrontan con la fuerza pública y que propician el desplazamiento forzado sobre todo de comunidades indígenas.[22]

Gráfico 7 

A pesar de ser un país que históricamente ha recibido poca inmigración, en los últimos años el deterioro de la situación económica y política en la vecina Venezuela ha convertido a esa nación en el mayor expulsor de solicitantes de asilo a nivel mundial, como se puede apreciar en el gráfico 8. Las peticiones de asilo por parte de venezolanos superan de manera holgada a Irak y Afganistán y, como suele ocurrir, los países vecinos son los que han debido recibir a la marea humana. Colombia ciertamente es quien más venezolanos alberga, en razón de 1. 6 millones, seguido de Perú con 863 mil, Ecuador con 385 mil, Chile con 371 mil y Brasil con 224 mil.[23]

Gráfico 8

Por esta razón el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia determinó a partir de 2017 otorgar un permiso especial de permanencia para los venezolanos que ingresaran al país, válido por dos años. Asimismo, el Ministerio del Trabajo dispuso que todos los venezolanos que hubiesen ingresado a Colombia antes del 28 de julio de 2017, podían, siempre que contaran con pasaporte y no tuvieran antecedentes penales, emplearse en el país en función claro, de las vacantes disponibles.[24]

El sistema de salud de Colombia

En general existen principalmente cuatro sistemas de salud en el mundo, a saber:

  • El mutualista o bismarckiano, basado en cotizaciones como fuente principal de financiamiento, que se basa en las aportaciones obligatorias del trabajador y de la empresa en la que labora para su solvencia. Este sistema prevalece actualmente en Alemania y también en Austria, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Japón.[25] Al modelo bismarckiano también se le conoce como modelo de los seguros sociales.[26]
  • El modelo Beveridge. Este sistema nació en 1942, en plena segunda guerra mundial de la mano de Lord William Beveridge, en el cual el Estado se hace cargo del financiamiento del sistema de salud unificando el sistema de seguridad social bajo su égida, a través de impuestos. Este modelo también se aplica en Francia -donde Pierre Laroque encabezó los esfuerzos para brindar protección social a la población, de manera que en 1946 se creó el sistema nacional de seguridad social-,[27] Suecia, Dinamarca, España e Italia, entre otros.
  • El liberal, cuyo principal representante es Estados Unidos. Conforme a sus premisas, la salud es un bien de consumo donde son las libres fuerzas del mercado las que distribuyen los recursos sanitarios a la sociedad. El Estado no tiene la responsabilidad de promover la salud y su participación es marginal, dirigiendo su atención sobre todo a grupos desfavorecidos o carentes de recursos. El usuario paga directamente al proveedor o bien, lo hace a través de compañías privadas de seguros. Si bien el modelo favorece la competitividad entre los proveedores y da libertad a la sociedad de elegir al de su preferencia, cubre de manera imperfecta el aprovisionamiento de servicios de salud, dejando fuera numerosos padecimientos y también a diversos sectores de la población, incluso a aquellos que cuentan con un seguro privado.
  • El socialista, del que subsisten ya muy pocos ejemplos, siendo Corea del Norte y sobre todo Cuba, sus máximos exponentes. En este modelo el financiamiento corre por cuenta del Estado e incluye a la totalidad de la población. Por lo tanto, tiene cobertura universal y gratuita. Las ventajas son evidentes: se apuesta por la medicina preventiva y la educación y alfabetización sanitarias para elevar la salud de la población. Con todo es un sistema rígido y burocrático.[28]

Gráfico 9

Fuente: Banco Mundial.

Hace más de 25 años, Colombia puso en práctica una ambiciosa reforma al sistema de salud, tomando como referente el modelo bismarckiano. Así, se buscaba que todos los colombianos, sin importar su lugar de residencia, condición étnica y/o nivel socioeconómico, pueden acceder a servicios básicos de salud y medicinas esenciales. Hacia 1993, previo a la reforma, sólo el 23. 5 por ciento de la población contaba con algún tipo de seguro médico. Para 2014 la cifra había subido al 96. 6 por ciento.[29] En 1993 el gasto de bolsillo en salud era del 52 por ciento respecto al gasto total en salud del país. Hacia 2017, era del 16. 3 por ciento, siendo así uno de los más bajos de la región latinoamericana.

Gráfico 10

Fuente: Banco Mundial.

Previo a la reforma, las personas que padecían una enfermedad que implicaba tratamientos costosos, debían endeudarse o vender sus viviendas o patrimonio familiar. Con la reforma se crearon dos regímenes; el contributivo, financiado a la manera bismarckiana, por trabajadores y patrones más recursos aportados por el gobierno federal; y el subsidiario, dirigido a los sectores sociales más vulnerables, donde el Estados colombiano es el contribuyente fundamental.[30]

El gasto en salud como porcentaje del PIB ha crecido a lo largo del presente siglo, puesto que mientras que en el años 2000 ascendía al 5. 65 por ciento, para 2017 equivalía a 7. 22 por ciento. El gasto en salud per cápita también aumentó significativamente en el período, al pasar de 133. 3 dólares en 2000 a 459. 19 dólares en 2017.

Con todo, subsisten problemas de accesibilidad en las zonas rurales, donde, como se explicaba, se asienta una quinta parte de la población del país. En el Plan Decenal de Salud Púbica 2012-2021 de Colombia destacan tres líneas operativas prioritarias, a saber:

  • Promoción de la salud, que incluye acciones como formulación de políticas públicas, movilización social, generación de entornos saludables y de capacidades sociales e individuales, y la participación ciudadana más la educación en salud;
  • Gestión del riesgo en salud, a efecto de disminuir la posibilidad de recurrencia de un evento no deseado, evitable y negativo para la salud, que involucra el análisis de riesgo, planeación de la atención, atención según riesgos, modificación del riesgo, vigilancia de la gestión del riesgo, gestión de la calidad de la atención, coordinación administrativa y técnica de los servicios y planes; y
  • Gestión de la salud pública, con proyectos dirigidos a modificar la probabilidad de pérdida en salud de la población, incluyendo las acciones de conducción; sostenibilidad del financiamiento; garantía del aseguramiento; fiscalización; intervenciones colectivas; movilización de los otros sectores de la sociedad, los territorios y la ciudadanía.[31]

Gráfico 11

Fuente: Banco Mundial.

Un desafío persistente es el de la viabilidad financiera del sistema de salud colombiano. Diversos expertos explican que, al ser demasiado inclusivo el sistema prácticamente absorbe todos los gastos que pueden ir desde una necesaria cirugía a corazón abierto sin la cual una persona podría morir, hasta tratamientos experimentales, cirugías estéticas, medicamentos de todo tipo, etcétera, lo cual, evidentemente, lo puede llevar a la quiebra. No menos importante es que con la normatividad introducida hace más de 25 años, se delegó la administración del sistema a las entidades promotoras de salud (EPS) las cuales no cuentan con una regulación adecuada y, por lo mismo, han surgido corruptelas.[32]

Entre 1960 y 2018 la proporción de médicos y personal de enfermería por cada 1 000 habitantes se ha incrementado sustancialmente, si bien hay una desproporción entre unos y otros. Así, en 2018 se registraban 2. 18 médicos por cada 1 000 habitantes, pero sólo 1. 33 por enfermeros/as. Ello revela una escasez de recursos humanos en el sector. Si se toma en cuenta que el personal de enfermería representa el 59 por ciento del personal de salud a nivel mundial, Colombia está subrepresentada en la ecuación.[33]

Gráfico 12

Fuente: Banco Mundial.

La inseguridad laboral del personal de salud es un elemento preocupante: alrededor del 34. 8 por ciento de quienes trabajan en el ramo lo hacen con contratos indefinidos que generan incertidumbre en el empleo. Las remuneraciones recibidas tampoco son proporcionales con las responsabilidades que tiene el personal y, en particular, durante la pandemia producida por el SARSCoV2 se ha evidenciado escasez de equipo de bioseguridad y protección para el personal de salud.[34] Colombia también tiene pocas camas de hospital por cada 1 000 habitantes. El gráfico 14 da cuenta de que, mientras que en 1960 la proporción era de 2. 57 camas, para 2014 la cifra era de 1. 5, habiendo llegado incluso a 1 cama en 2006, no obstante el crecimiento demográfico de la población y su envejecimiento, mismo que propicia hospitalizaciones por el tipo de morbilidades existentes.

Gráfico 13

Fuente: Banco Mundial.

Las principales causas de muerte en Colombia están asociadas a enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles, siendo el cáncer el mayor causante de decesos en 2019. Le siguen las enfermedades isquémicas del corazón y las muertes violentas -en esta categoría se incluyen la violencia física al igual que los suicidios y los accidentes. En cuarto lugar, están las enfermedades respiratorias de las vías inferiores, seguidas de la neumonía, la hipertensión, la diabetes mellitus, otras enfermedades del corazón y las enfermedades del sistema nervioso.

El gráfico 15, sin embargo, no revela las disparidades existentes entre las personas que habitan en las zonas urbanas frente a las rurales. Se estima que hacia 2012, el 69 por ciento de la población rural dispersa del país tuvo acceso a los servicios de salud. Entre los principales problemas para tener una consulta médica y atención hospitalaria son las distancias entre las comunidades y los centros de salud; la escasez de medicamentos y también un desconocimiento en las comunidades sobre los cuidados básicos en salud.[35] Las comunidades indígenas han sido despojadas de sus tierras, son discriminadas, enfrentan opresión, violencia, limitados recursos ambientales, etcétera. La esperanza de vida de un indígena colombiano es 13 años inferior a la del resto de la población. Mientras que la tasa de suicidios en promedio en el país es de 4. 4 por cada 100 mil habitantes, entre los indígenas es de 500 por cada 100 mil habitantes. La mortalidad infantil es 70 por ciento más alta entre los indígenas colombianos y el hecho de que el Estado ha mantenido actividades militares contra los grupos armados que operan en los territorios habitados por indígenas, es evidente que todo ello impacta negativamente en la calidad de vida de esas comunidades.[36]

Gráfico 14

Fuente: Banco Mundial.

En 2012 se llevaron a cabo reformas encaminadas a mejorar la prevención y la detección temprana de ciertos padecimientos, entre ellos el cáncer cérvico-uterino y el de mama o bien problemas en el desarrollo de la infancia a través del programa denominado Protección Especifica y Detección Temprana (PEDT).[37] Asimismo se confía en que los procesos de paz coadyuven a ampliar las opciones de calidad de vida de los colombianos, sobre todo de quienes se asientan en zonas rurales.

Gráfico 15

Fuente: Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia.

Colombia y el coronavirus

El primer caso de una persona con SARSCoV2, agente causal del COVID-19 fue confirmado el 6 de marzo. Correspondió a una joven de 19 años que regresó al país procedente de Milán, Italia. Desde entonces y hasta el momento de escribir estas líneas (23 de octubre), Colombia es, detrás de Brasil y Argentina el país latinoamericano con más casos confirmados que ascienden a 990 373 y 29 636 defunciones para una tasa de letalidad del 2. 99 por ciento. Por los decesos que ha presentado, ocupa el 11º lugar a escala planetaria. Según DANE, en lo que va del año, el COVID-19 se instaló como la segunda causa de muerte en el país.

Como se puede observar en el cuadro 1, del total de las defunciones registradas desde el primer caso detectado hasta el 20 de junio del años en curso, los grupos de edad más afectados son los que se encuentran entre los 50-59; 60-69; 70-79 y de 80 o más años. Juntos, estos cuatro grupos de edades representaron el 87. 56 por ciento del total de las defunciones que se produjeron en junio a causa de la enfermedad. En este sentido, el SARSCoV2 parece tener un comportamiento similar en Colombia de lo observado en algunos países europeos como Italia y España, donde las personas más longevas son quienes sobre todo han fallecido. En los grupos de edad de menos de 50 años las defunciones son sensiblemente menores.

Cuadro 1

Fuente: Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia.

Al igual que lo ocurrido en otros países, existen discrepancias sobre la gestión de la crisis entre el gobierno central que encabeza Iván Duque y los gobiernos locales. Como es sabido, algunos gobiernos locales tomaron medidas para confinar a la población a través de toques de queda. Un decreto del 18 de marzo, sin embargo, estableció una coordinación de las acciones a emprender en todos los niveles de gobierno, sin que ello signifique que no se produjeron choques y rivalidades. La alcaldesa de Bogotá, por ejemplo, discrepó con el gobierno de Iván Duque respecto al levantamiento de la suspensión de las actividades industriales y educativas. Evidentemente ello tiene tintes políticos dado que ambas figuras podrían ser protagonistas en la siguiente contienda presidencial.[38]

Al margen de ello, la pandemia ha evidenciado algunas de las deficiencias del sistema de salud. Por ejemplo, 5 de los 30 departamentos de que consta el país no cuentan con unidades de cuidados intensivos. Por otro lado, el personal de salud ha señalado una y otra vez que no se tiene suficiente equipo e instrumental de seguridad para atender a los pacientes que padecen el SARSCoV2. Médicos y enfermeras (os) tiene un riesgo de 40 por ciento mayor que el resto de la población, de contraer la enfermedad. Esto es porque, por ejemplo, el 86. 9 por ciento del personal de salud ha recibido cubre bocas, pero sólo el 51 por ciento de los trabajadores de la salud cuentan con la famosa mascarilla N95; el 45. 7 por ciento fue dotado con visor facial; el 44. 1 por ciento ha recibido guantes y sólo el 23. 3 por ciento tiene un delantal o peto protector anti fluidos.[39]

En Colombia, como ocurre en México, el 47 por ciento de los trabajadores laboran en condiciones informales. La cuarta parte de los colombianos trabajan en pequeñas actividades comerciales y micronegocios. Asimismo, siete de cada 10 trabajadores no contribuyen al sistema de seguridad social. No se pierda de vista que la informalidad es mayor en las zonas rurales y en la frontera con Venezuela donde se estima que alcanza al 73 por ciento de los trabajadores.[40] Estos datos explican las dificultades para confinar a la población ante la pandemia.

La población en prisiones colombianas se sabe muy vulnerable, en especial por la falta de condiciones sanitarias elementales. Apenas tras el anunció del 20 de marzo del Presidente Iván Duque sobre el inicio del confinamiento preventivo obligatorio, 13 prisiones enfrentaron motines dejando un saldo de 23 muertos y 83 heridos. Si bien se optó por excarcelar a una parte de los convictos por delitos menores o que hubiesen cumplido el 40 por ciento de su condena, el problema de fondo se mantiene. De entrada, se excluyó de la medida a todas aquellas personas encarceladas por drogas. Y mientras la pandemia sigue su curso han muerto ya varias personas en prisión por su causa.[41]

Gráfico 16

Fuente: Statista.

Además de la crisis sanitaria y económica es importante señalar que diversos líderes sociales y ex guerrilleros han sido asesinados durante la cuarentena. El jefe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, ha señalado de manera reiterada que muchos de quienes se desmovilizaron en cumplimiento de los acuerdos de paz, han sido victimados durante el confinamiento. Ello, sin duda, compromete el proceso de paz. Sin ir más lejos, el pasado 16 de octubre fue asesinado el exguerrillero de las FARC Juan de Jesús Monroy y su escolta y en lo que va del 2020 han sido victimados 50 ex guerrilleros de las FARC, dos de ellos mujeres.[42] Parte del problema es que el confinamiento posibilita que los ex combatientes se mantengan en sus hogares y sea más fácil localizarlos y ejecutarlos. En este sentido, el proceso de paz es otra de las víctimas de la pandemia.

Un hecho a destacar es que detrás de Brasil, Colombia es el país que más pruebas realiza para la detección de casos de COVID-19 -véase el gráfico 16. Considerando la demografía del país, a la fecha Colombia ha efectuado pruebas a alrededor el 8. 9 por ciento de su población, lo que ayudaría a documentar por qué la tasa de letalidad de la enfermedad en la nación sudamericana es del 2. 99 por ciento, en marcado contraste con México, donde la tasa de letalidad es del 9. 99, esto es, tres veces más alta, pese a lo cual se llevan a cabo, proporcionalmente con la demografía nacional, muy pocas pruebas.

La cooperación internacional se perfila como un elemento fundamental para responder a la pandemia. Así, la Alianza del Pacífico, en la que participan México, Colombia, Perú y Chile ha vislumbrado proyectos conjuntos para enfrentar el COVID-19. Con todo, falta mucho por hacer en una región políticamente fracturada. No se debe olvidar, pese a todo, que Colombia es vecino de Brasil, que a nivel mundial ocupa el tercer lugar por casos confirmados y el segundo por defunciones; de Perú, noveno por casos y octavo por defunciones; Ecuador, 33º por casos y 17º por defunciones. Ya se refirió la situación con Venezuela y sus emigrados, por lo que sería de esperar una concertación política entre todos los países referidos, para enfrentar de mejor manera el flagelo de la pandemia. Lamentablemente, América Latina se encuentra dividida y sin estrategia de salida ante la crisis epidemiológica actual.

Dado el impacto devastador de la pandemia en Colombia, el Presidente Iván Duque confirmó que restos del cartel de Medellín habían estado proporcionando asistencia a esa región ante la enfermedad. Justamente en Medellín se puso en marcha una plataforma digital por parte de las autoridades para abastecer de ayuda y alimentos a personas con necesidades en la cuarentena. A nivel nacional, el gobierno señala que ha prestado asistencia alimentaria a unos 30 millones de colombianos además de que se dispuso el otorgamiento de subsidios salariales a la mitad de la fuerza laboral del país.[43]

Con todas las limitaciones económicas, políticas, de salud, educativas y ambientales que enfrenta Colombia, queda de manifiesto que ha tenido un despliegue reactivo ante la pandemia en un escenario social complejo, con un proceso de paz inconcluso, una población económicamente activa que no está en condiciones de aislarse ni “quedarse en casa” dado que se procura el sustento en el día a día, amén de los millones de desplazados internos y de los inmigrados venezolanos que suman posibles contagios y defunciones a un país acostumbrado a librar otro tipo de batallas, pero que ahora debe luchar contra un nuevo adversario, el SARSCoV2, en un entorno geopolítico complejo y con limitados recursos materiales y humanos.


[1] Klaus Schwab (2020), World Competitiveness Report 2020, Geneva, World Economic Forum, p. xiii, disponible en http://www3.weforum.org/docs/WEF_TheGlobalCompetitivenessReport2019.pdf

[2] The Heritage Foundation (2020), 2020 Index of Economic Freedom, Washington D. C. The Heritage Foundation, disponible en https://www.heritage.org/index/country/colombia

[3] Transparency International (2019), Corruption perception Index 2017, Berlin, Transparency International, disponible en https://www.transparency.org/en/cpi/2019/results/colombia

[4] Institute for Economics and Peace (2020), Global Peace Index 2020. Measuring Peace in a Complex World, Sydney, Institute for Economics and Peace, disponible en http://visionofhumanity.org/indexes/global-peace-index/

[5] John Hopkins (October 2019), Global Health Security Index. Building  Collective Action and Accountability, disponible en https://www.ghsindex.org/wp-content/uploads/2020/04/2019-Global-Health-Security-Index.pdf

[6] Enrique Gaviria Liévano (26 de julio 2019), “Colombia reclama derechos sobre espacio ultraterrestre. Frente al tratado de la utilización del espacio ultraterrestre, Colombia discrepa de su filosofía”, en El Tiempo, disponible en https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/enrique-gaviria-lievano/colombia-reclama-derechos-sobre-espacio-ultraterrestre-columna-de-enrique-gaviria-lievano-393746

[7] Los grupos paramilitares son organizaciones de extrema derecha que se multiplicaron en la década de 1980 y tienen su origen en la promulgación de la Ley 48 de 1968 que autorizó el gobierno de Colombia para la privatización de la lucha armada a manos de civiles protegidos por los intereses de las élites regionales. En los años 90 del siglo pasado se creó el grupo Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que unió a diversos grupos paramilitares. La AUC se disolvió entre 2003 y 2006 en un proceso de desmovilización emprendido por la Ley de Justicia y Paz del gobierno de Álvaro Uribe. En los primeros dos años se desmovilizaron 23 grupos en los cuales participaban cerca de 14 mil personas. No obstante, algunas facciones no adscritas al proceso de desmovilización han formado lo que hoy se conoce como las BACRIM o bandas criminales. Véase CIDOB (s/f), Conflicto en Colombia: antecedentes históricos y actores, disponible en https://www.cidob.org/publicaciones/documentacion/dossiers/dossier_proceso_de_paz_en_colombia/dossier_proceso_de_paz_en_colombia/conflicto_en_colombia_antecedentes_historicos_y_actores

[8] No se debe obviar al Movimiento 19 de Abril o M-19, distinto de otros movimientos rebeldes por ser de corte rural, que se autodefinía como un movimiento anti-oligárquico, anti-imperialista y democratizador que vio la luz en 1973. Nació como resultado del fraude electoral de 1970.Tras el Acuerdo de Corinto de 1974 se transformó en fuerza política denominada Alianza Democrática M-19.

[9] En mayo de 1964 el líder rebelde Manuel Marulanda Vélez, conocido como Tirofijo creó las FARC.

[10] El Plan Colombia ha sido fuertemente cuestionado en lo que se refiere a las motivaciones de Estados Unidos para articularlo. La región de Putumayo, considerada como zona piloto del programa, revela cuatro incentivos favorables a los intereses de Washington. Es una zona con proyectos de explotación petrolera (forma parte de la segunda reserva mundial tras la de Oriente Medio); es el punto de entrada y control de la Amazonia, con su biodiversidad y multitud de recursos naturales, claves para el planeta; allí confluyen el megaproyecto de intercomunicación fluvial de Sudamérica y la carretera marginal de la selva. Además, es zona fronteriza con Ecuador, país petrolero donde Estados Unidos ha trasladado parte de las instalaciones militares que operaban en Panamá, en concreto en la base de Manta, aunque el gobierno de Rafael Correa ordenó el cierre de esa base en 2009. Véase Clemente Penalva Verdú (s/f), El Plan Colombia y sus implicaciones internacionales, España, Grupo de Estudios de Paz y Desarrollo-Universidad de Alicante, p. 9, disponible en https://core.ac.uk/download/pdf/16356754.pdf

[11] Creado en 1965 e influenciado por la Revolución Cubana y la teología de la liberación. Parte de la premisa de que para enfrentar la crisis que vive el país es necesaria la radicalización de la lucha de clases.

[12] Nacido en 1966 tiene una ideología marxista-leninista-maoísta y vinculada al partido comunista.

[13] Clarín (04/07/2018), “A diez años de su espectacular rescate ¿qué es de la vida de Ingrid Betancour?”, disponible en https://www.clarin.com/mundo/anos-espectacular-rescate-vida-ingrid-betancourt_0_SJIrtH5zX.html

[14] 20 Minutos (29.08-2019), “cronología del conflicto y proceso de paz en Colombia”, disponible en https://www.20minutos.com/noticia/250733/0/cronolog-iacute-conflicto-proceso-paz-colombia/

[15] Algunos estudios sugieren, sin embargo que la cifra es de 30 por ciento. Véase Diana R. Rodríguez Triana y John A. Benavides-Piracón (3 de septiembre de 2016), “Salud y ruralidad en Colombia: análisis desde los determinantes sociales de la salud”, en Revista de la Facultad Nacional de Salud Púbica, Vo. 34, no. 3, p. 362, disponible en http://www.scielo.org.co/pdf/rfnsp/v34n3/0120-386X-rfnsp-34-03-00359.pdf

[16] CNN Español (5 julio, 2019), “Colombia está envejeciendo: ahora hay más ancianos y menos niños menores de 5 años”, disponible en https://cnnespanol.cnn.com/2019/07/05/colombia-esta-envejeciendo-ahora-hay-mas-ancianos-y-menos-ninos-menores-de-5-anos/

[17] La esperanza de vida promedio en América Latina es de 75. 2 años según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Véase CEPAL (2019), Tendencias recientes de la población de América Latina y el Caribe, Santiago, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, disponible en https://www.cepal.org/sites/default/files/static/files/dia_mundial_de_la_poblacion_2019.pdf

[18] Fundación Saldarriaga Concha (2019), Misión Colombia envejece. Cifras, retos y recomendaciones, Bogotá, Fedesarrollo, Fundación Saldarriaga Concha, p. 70, disponible en https://www.saldarriagaconcha.org/wp-content/uploads/2019/01/FSC_MCE_BOOK-28sep_NV.pdf

[19] Observatorio de la Democracia (octubre 13, 2017), “Los indígenas están en desventaja”, disponible en https://obsdemocracia.org/publicaciones/noticias/los-indigenas-estan-en-desventaja/

[20] Conexión Capital (3 enero, 2019), “Estas son las causas de muerte de los colombianos”, disponible en https://conexioncapital.co/estas-son-las-causas-de-muerte-de-los-colombianos/

[21] Gobierno de Colombia (1 de octubre de 2020), Colombianos registrados en el exterior, Bogotá, disponible en https://www.datos.gov.co/Estad-sticas-Nacionales/Colombianos-registrados-en-el-exterior/y399-rzwf

[22] El Tiempo (19 de junio de 2018), “Colombia volvió a ser el país con más desplazados internos”, disponible en https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/colombia-volvio-ser-el-pais-con-mas-desplazados-internos-en-el-mundo-segun-la-acnur-232658

[23] La República (20 de enero de 2020), “Entérese de cuáles son los países de la región que más han recibido venezolanos”, disponible en https://www.larepublica.co/globoeconomia/enterese-de-cuales-son-los-paises-de-la-region-que-mas-han-recibido-venezolanos-2953476

[24] Latinamerican Post (February 11, 2018), “Extranjeros en Colombia y sus derechos”, disponible en https://latinamericanpost.com/es/19581-extranjeros-en-colombia-y-sus-derechos

[25] Ibid.

[26] I. Vera (24 de septiembre 2018), “Bismarck vs Beveridge: el cara a cara de los sistemas de salud en la Unión Europea”, en Planta Doce, disponible en https://www.plantadoce.com/entorno/bismarck-vs-beveridge-el-cara-a-cara-de-los-sistemas-sanitarios-en-la-union-europea.html

[27] Organización Internacional del Trabajo (1 de diciembre 2009), De Bismarck a Beveridge: seguridad social para todos, Ginebra, OIT, disponible en https://www.ilo.org/global/publications/world-of-work-magazine/articles/ilo-in-history/WCMS_122242/lang–es/index.htm

[28] Universidad Autónoma de Madrid (2011), Introducción a los sistemas sanitarios. El sistema sanitario español, Madrid, Universidad Autónoma de Madrid-Unidad de Medicina de Familia y Atención Primaria-Facultad de Medicina, disponible en https://formacion.uam.es/pluginfile.php/122653/mod_resource/content/1/Tema_7.pdf

[29] OECD (2016), OECD Reviews of Health Systems. Colombia, Paris, Organization for Economic Cooperation and Development, p. 13, disponible en https://read.oecd-ilibrary.org/social-issues-migration-health/oecd-reviews-of-health-systems-colombia-2015_9789264248908-en#page13

[30] Alejandro Gaviria (22 de marzo, 2020), Sobre el sistema de salud colombiano, disponible en http://agaviria.co/2020/03/sobre-el-sistema-de-salud-colombiano.html

[31] Alexander Gómez Rivadeneira y Camilo Cancelo Montaño (julio-diciembre 2014), “Plan Decenal de Salud Pública 2012-2021”, en Monitor Estratégico, p. 66, disponible en https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/IA/SSA/13.Plan-Decenal-de-Salud-Publica-2012-2021-Resumen-ejecutivo.pdf

[32] Alejandro Gaviria, Ibid.

[33] El Diario de Salud (12/05/2020), Informe mundial evidencia escasez de personal de enfermería en Colombia en relación con su población”, disponible en https://eldiariodesalud.com/internacional/informe-mundial-evidencia-escasez-de-personal-de-enfermeria-en-colombia-en-relacion

[34] Telesur (20 de agosto 2020), “¿Cuál es la situación actual del personal médico en Colombia ante el COVID-19?”, disponible en https://www.telesurtv.net/news/colombia-personal-sanitario-situacion-coronavirus-estudio-20200820-0016.html

[35] Semana Rural (mayo 22 de 2018), “Ir al médico, toda una odisea en la Colombia rural”, disponible en https://semanarural.com/web/articulo/ir-al-medico-toda-una-odisea-en-la-colombia-rural/527

[36] El Espectador (14 de enero 2010), “Indígenas viven hasta 20 años menos”, disponible en https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/indigenas-viven-hasta-20-anos-menos/

[37] OECD, Op. cit., p. 12.

[38] Érika Rodríguez Pinzón (30 de abril de 2020), Colombia. Impacto económico, social y político de la COVID-19, Madrid, Fundación Carolina, p. 2, disponible en https://www.fundacioncarolina.es/wp-content/uploads/2020/04/AC-24.-2020.pdf

[39] Telesur, Ibid.

[40] Érika Rpdríguez Pinzón, Op. dit., p. 4.

[41] Andrés Paramo Izquierdo (April 19, 2020), “Las cárceles de Colombia viven su propia pandemia”, en The Washington Post, disponible en https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2020/04/19/las-carceles-de-colombia-viven-su-propia-pandemia/?itid=lk_inline_manual_34

[42] DW (17.10.2020), “Matan a líder de reincorporación de las FARC en Colombia”, disponible en https://www.dw.com/es/matan-a-l%C3%ADder-de-reincorporaci%C3%B3n-de-las-farc-en-colombia/a-55307254

[43] David Ignatius (June 23, 2020), “Colombia se preparó bien para la pandemia, pero la región se tambalea”, en The Washington Post, disponible en https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2020/06/23/colombia-se-preparo-bien-para-la-pandemia-pero-la-region-se-tambalea/

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