Cinque Terre

Julián Andrade

Escritor y periodista.

CNTE: el cerrillo o la audacia

La CNTE está acostumbrada a escalar los conflictos. Opera así porque hay incentivos para ello. Al final siempre consigue dinero, sobre todo sus líderes, como ocurrió en 2006, y puede serlo ahora.

Es un problema profundo, enraizado en los propios comportamientos de algunos movimientos sociales y su relación con el poder.

Han aprovechado, a la mala, la disposición del gobierno federal para negociar, para evitar que la violencia se desborde.

Desde que se anunció la Reforma Educativa (que en gran medida es laboral) se contaba con diagnósticos sobre las resistencias que desataría.

Elba Esther Gordillo está en prisión; y si bien los delitos por los que se le acusa son de índole financiera, la medida también sirvió para evitar protestas de la organización gremial más grande del continente: el SNTE.

Con la CNTE es distinto, porque ésta se halla en movilización permanente y sus motivos se insertan, inclusive, en una agenda con tintes subversivos.

Tan sólo en septiembre de 2013 la cuerda estuvo a punto de romperse cuando los integrantes de la CNTE no querían salirse del Zócalo y se acercaban la ceremonia del Grito de Independencia y el desfile militar.

Con el tiempo encima se logró que se replegaran al Monumento a Revolución y la Policía Federal efectuó un operativo que permitió que las fiestas se realizaran con cierta normalidad.

Los pocos enfrentamientos que se desataron en el Centro Histórico fueron con grupos de anarquistas, y no de profesores, quienes en ese momento evaluaron que las condiciones no les favorecían.

Ganaron la negociación y la prudencia, pero no se arreglaron las cosas.

La elección del próximo domingo está dando la oportunidad a la CNTE de elevar el costo de un acuerdo, aunque sea incipiente, porque el riesgo de que organice un desastre en Oaxaca o Guerrero es bastante alto.

Quizá a ello respondió la suspensión (temporal) de la evaluación docente. En este momento no lo sabemos porque no hay explicación alguna al respecto.

Hay quien dice que es una estrategia para que la elección se lleve en santa paz y que las trifulcas de estos días son el pago que los líderes magisteriales tienen que hacer a sus grupos más radicales.

Vendrán los exámenes próximamente, luego de las votaciones, pero la CNTE seguirá ahí y no será sencillo remontar el daño en imagen y percepciones en el propio gobierno, por una decisión sin duda controvertida.

Se juega con fuego, y en una paradera seca, lo que pareciera temerario o muy audaz, pronto lo sabremos.


Este artículo fue publicado en La Razón el 03 de Junio de 2015, agradecemos a Julián Andrade su autorización para publicarlo en nuestra página

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