Cinque Terre

Luis Antonio García Chávez

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Claudia Sheinbaum, la araña inmovilizadora y las fotomultas

El martes 16 de enero del presente, en la colonia Juárez, a la altura del Hotel Emporio, al vehículo en que se trasladaba la precandidata de MORENA a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México le fue colocado un inmovilizador vehicular, coloquialmente llamado “araña”, por no haber colocado suficientes monedas en el parquímetro para pagar por el uso del espacio público.

Dado el suceso anterior, se pudieron conocer públicamente las placas de su vehículo B27 AJH y mediante ellas consultar el Sistema de Infracciones de la Secretaría de Finanzas de la Ciudad de México en donde se conoció que, de octubre de 2016 a la fecha, al menos en ocho ocasiones más ha sido infraccionado dicho vehículo.

Seis de estas ocasiones por circular a exceso de velocidad, una ocasión por invadir carriles confinados para el transporte público y una más por invadir el espacio de paso peatonal durante el alto vehicular.

Cabe mencionar que uno de los ejes, que en la vía de los hechos ha convertido en prioritario de su propuesta política de campaña Claudia Sheinbaum, es la eliminación de las fotomultas.

Hasta aquí los hechos, ahora algunas líneas de reflexión:

1. Cuando realicé esta crítica en redes hubo dos constantes entre quienes apoyan a Claudia Sheinbaum; por un lado decir que un error cualquiera lo comete y por otro que ella había tenido el “enorme mérito” de pagar la multa del inmovilizador (cabe aquí mencionar que las otras ocho multas también se encuentran pagadas). La tendencia a minimizar el hecho me pareció preocupante y me llevo a escribir este texto.

2. Resulta muestra clara de la decadencia en que vivimos que la sociedad esté acostumbrada e minimizar la violación flagrante de la ley por parte justo de quien está buscando ser la principal encargada de que se cumpla la misma. En este caso la ley de movilidad. Peor aún, que proponga como medida populista para la obtención de votos su supresión sin tener siquiera la calidad moral de cumplirla en la actualidad.

3. Según el Gobierno de la Ciudad, desde la implementación de las fotomultas, se han reducido en un 17.6% los delitos por tránsito vehicular y han disminuido notablemente la pérdida de vidas humanas en accidentes de tránsito.

4. ¿Qué pudo llevar a Claudia Sheinbaum, sino el menosprecio a la ley, a circular en al menos seis ocasiones (detectadas) por encima de la velocidad permitida?, en caso de accidente vehicular a esa velocidad, ¿cuántas vidas humanas aparte de la suya y quienes viajaban en su vehículo expuso imprudencialmente?

5. Las fotomultas, al igual que el alcoholímetro, difícilmente son comprendidas en toda su dimensión si no se asocian a la cantidad de vidas humanas salvadas con su implementación. Vidas humanas que corresponden no sólo a quienes transgredían la ley, sino a personas inocentes que podían circular en el camino de quien no respetara estas disposiciones.

6. Otra de las multas es por invadir un carril confinado para transporte público, ¿qué pretexto puede haber si no es la falta de respeto absoluta a la ley y las normas de convivencia?, ¿llevaba prisa y se quiso saltar el tráfico u optar por una ruta más corta? ¿Es permisible que un gobernante (en ese momento lo era en Tlalpan) tome rutas cortas o veloces al margen de la ley?, ¿No sabía Claudia que invadía un carril confinado, no sabía que violaba la ley o simplemente no le importaba violarla?

7. Otra de las preguntas es, por estas ocho multas, ¿es válido presuponer que debe haber rebasado los límites de velocidad o invadido carriles confinados sin haber sido detectada o tiene la mala suerte de que el cien por ciento de las veces que violentó la ley de movilidad fue captada haciéndolo?

8. En las democracias avanzadas, demostrar que un candidato viola sistemáticamente la ley, aún si es mediante violaciones no graves como multas de tránsito, pudiera costar la dimisión a la candidatura. Por supuesto que en un país donde el Presidente plagia su tesis y simplemente dice que son errores menores o que en la imprenta “se perdieron las comillas” y no pasa nada, el arraigo de la cultura de “el que no tranza no avanza” nos convierte permisivos ante estos hechos.

9. Si queremos realmente avanzar socialmente y empoderar al ciudadano, es menester tener tolerancia cero a que quien nos gobierne o pretenda hacerlo, viole la ley aunque “pague las multas”. En la medida que seamos más estrictos con nuestro comportamiento social y el de la clase política de nuestro país podremos alcanzar nuevas fases de empoderamiento ciudadano y desarrollo.

Por todo lo anterior, me parece que el tema no es banal y que tomarlo como menor al ser electores nos hace prever que, de llegar al poder, podrá emprender nuevas violaciones de la ley, chiquitas o insignificantes (¿a criterio de quién?) y poco podremos reclamar si nuestra permisividad nos hace cómplices.

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