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“Circle K” y “El día de la secretaria”

Yo tendría doce años, por ahí, hace alrededor de 40 años, y vivía en la primera sección de Valle de Aragón. Atendía un puesto de tacos que habilité como tienda, lo llamé “Perisur” y ahí entablé buenas amistades, entre ellas, Ángela, una mujer de unos 24 años, alta y delgada como garrocha, y una locuacidad a prueba del más paciente.

Ángela era secretaria, recuerdo, y andaba en tentaleos ocasionales con el jefe y el miércoles siguiente festejarían “El día de la secretaria” en algún hotel que ofrecía buenas promociones para ese día, cena y habitación con descuento y películas porno. Entonces “Perisur” se sumó a las promociones y puse de remate chocolates Turín (“ricos de principio a fin”, proclamaba el comercial en la radio de “La Hora de Haste”), que podrían ayudar a ponerle aún más sabor a las aficiones de Ángela, que traían de un hilo al jefe.

Pero, como dice la canción, el tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos y aceptó que muchas veces el tiempo es para que las cosas mejoren. Ya no se despachan las toallas femeninas en papel periódico –ni todas se llaman Kotex– y hay condones de todas las texturas y todos los colores y sabores que uno puede imaginar, además de que en televisión hay canales porno que no transgreden ninguna ley, y aunque muchos sean más monótonos que el discurso en las mañaneras de López Obrador, forman un menú del que cada quien elige lo que quiera, desde una aburrida historia de amor en la que Rosita termina bajándose las braguitas llena de deseo por Lorenzo, hasta lo que ahora los jóvenes le llaman “Horchatas”.

Pero ahora, 40 años después, hay algunos cambios que no alcanzo a comprender y es muy posible que sea, precisamente, por mi edad, y a esos cambios no les hace falta apps para representarlos. Si antes, en “Perisur” –mi puesto de tacos donde vendía dulces, refrescos, leche, arroz y frijoles– podría promover “El día de la secretaria” con chocolates Turín al 30% de descuento para que Ángela lo embarre con la boca en toda la humanidad al jefe, ahora no puedo ofrecer, digamos, 30% de descuento en las revistas impresas de etcétera para el solaz de la pareja que, luego de la intensidad del amor, pueda reposar leyendo. No puedo, reitero, como consta con lo sucedido este miércoles 17 de julio, contra “Circle K” porque, en opinión de centenas de usuarios de las redes sociales, promovió el acoso y el hostigamiento sexual, contra las secretarias al ofrecer vino, chocolate y condones con buen descuento y, por ello, la empresa ofreció disculpas y retiró la oferta. (La activista, feminista, Patricia Mercado, festejó el hecho como si se tratara de la toma del Palacio de Invierno).

Yo, por mi parte, creo que esto es un poco demasiado. Que el hostigamiento y el acoso no es un problema menor, claro que no, pero me parece que es mucho más complejo que la oferta para que el día del amor y la amistad haya buen sexo con promociones en lencería y ello no significa que alentemos al bobo (o la boba, hay de todo en la viña del señor) que piense en acosar a su amiga por el hecho de que es 14 de febrero. Alto, podrían decir los políticamente correctos de hoy, “jamás lencería, eso cosifica las relaciones y trata a la mujer como objeto” y entonces adiós a la oferta de calzoncitos masticables, colores fosforescentes o para hombres los de trompita de elefante con ojitos de botón.

Pobre don Luis, dueño de un puesto de tacos de allá de Valle de Aragón, a ver cómo le va en su promoción de tacos de cabeza y lengua, en este “Día de la secretaria”. Yo, por mi parte, creo que cualquier pretexto es bueno para ponerle y, simultáneamente, aprovechar las mejores ofertas posibles; lo único que sé es que Ángela y su jefe coincidirían conmigo.

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