Cinque Terre

Gerardo Soria

Chamaquearon al chamaco

En tiempos electorales, todos los candidatos hablan de cambio y transformación. Se les llena la boca de buenos deseos y prometen, ahora sí, hacer lo que nunca hicieron en su vida y mucho menos durante su ascenso en el escalafón burocrático que los puso como candidatos. Ninguno de los que compiten por la presidencia de la República podrá explicar por qué, cuando pudo hacerlo, dejó pasar la oportunidad de combatir la corrupción o simplemente de buscar la aplicación imparcial de la ley. El cambio, nos dicen, está encarnado en dos de los candidatos: Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya. José Antonio Meade, por su parte, es el candidato de la continuidad del modelo económico de los últimos 30 años, que, vale la pena recordarlo, ha conseguido modernizar al país, lo ha convertido en una potencia exportadora y nos ha dado una ya larga estabilidad económica que para los que crecimos en los 80 nos parecía imposible de alcanzar.

En este espacio, he sido crítico de las propuestas errantes de López Obrador, pero, hasta ahora, no tenía una idea clara de lo que Ricardo Anaya representa. Hemos leído y oído de su pragmatismo y múltiples traiciones, pero también lo hemos visto elocuente y claro. Es por eso que me llama mucho la atención que se hayan chamaqueado al chamaco. Con una extraña ingenuidad para alguien tan polémico, la semana pasada hizo suyas una serie de propuestas elaboradas por la pandilla Telmex, el grupo de asesores, consultores y publicistas que cabildean desde hace muchos años la agenda del ingeniero Slim en la industria de las telecomunicaciones y, al mismo tiempo, desdeñó la Agenda Digital Nacional: Beneficios Digitales para Todos o ADN 18, consensuada por un grupo plural de organizaciones empresariales y de la sociedad civil, en el que incluso están representados los intereses de América Móvil.

Es también representativo que el principal asesor de Anaya en materia de telecomunicaciones y tecnologías de la información sea el exsubsecretario de Comunicaciones, Jorge Álvarez Hoth. Este personaje fue la mano derecha de Pedro Cerisola, secretario de Comunicaciones y Transportes durante el sexenio Fox-Sahagún, y quien abiertamente representaba los intereses de Telmex en detrimento de la competencia en el sector. Me consta, de primera mano, ya que durante algunos meses fui comisionado de la entonces Comisión Federal de Telecomunicaciones, que Cerisola y Álvarez Hoth trabajaron todo ese sexenio con el propósito de proteger los intereses de América Móvil y bloquear, en la medida de lo posible, el crecimiento de la incipiente competencia.

Durante la administración de Cerisola, se impuso a los nuevos entrantes absurdos compromisos de cobertura que constituían verdaderas barreras de entrada al mercado, al obligarlos a destinar cuantiosos recursos a zonas no rentables. En varios foros y conferencias, vi a Álvarez Hoth defender con enjundia a Telmex frente a los que ya en ese entonces pedían la desagregación de su red de acceso al usuario como medida para fomentar la competencia. De ninguna manera pretendo insinuar que la defensa de los legítimos intereses de Telmex y Telcel sea algo malo, lo que estoy diciendo es que esa defensa no debe hacerse desde el estado y por funcionarios públicos. Pequeño detalle y conflicto de interés que Cerisola y Álvarez Hoth nunca entendieron.

He analizado en esta columna las propuestas de López Obrador para el sector y me parece que son compatibles con la exitosa reforma de telecomunicaciones del presidente Peña. No puedo decir lo mismo de la agenda del ingeniero Slim asumida por Ricardo Anaya. Por el contrario, debajo de una retórica golosa y políticamente correcta se esconde el desmantelamiento de la reforma en telecomunicaciones para beneficio exclusivo del preponderante y sus intereses. Espero que todos aquellos que nos oponemos a la derogación de las reformas energética y educativa, propuesta por López Obrador, nos opongamos con la misma firmeza a la contrarreforma de telecomunicaciones promovida por Ricardo Anaya y la pandilla Telmex. Si teníamos dudas respecto a qué candidato era el favorito del ingeniero Slim, los últimos hechos nos pueden dar alguna pista.


Este artículo fue publicado en El Economista el 16 de mayo de 2018, agradecemos a Gerardo Soria su autorización para publicarlo en nuestra página.

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