Cinque Terre

Alejandra Escobar

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Editora de etcétera

Carmen Aristegui alentó el linchamiento en redes del que ahora ella es víctima

Los editores de etcétera hemos dicho esto a lo largo de nuestra historia: Carmen Aristegui es una periodista importante en el país, como lo son otros colegas más que, vistos en conjunto, recrean la pluralidad informativa y de opinión en el país.

Hemos dicho también durante este tiempo que Aristegui es ejemplo de periodismo militante, y a veces por consigna, entre una amplia gama de opciones que hay en México. Con virtudes y distorsiones: durante el sexenio pasado, la periodista fue persistente en cuestionar la administración de Enrique Peña Nieto y ella misma impulsó la investigación de varios colegas suyos acerca de una de las vetas más cuestionables de la corrupción resumida en dos palabras: “Casa Blanca”; sin embargo y esta es una de las inconsistencias más notables, la comunicadora no ha tenido el mismo tesón o el mismo interés para anotar varios casos de corrupción exhibidos durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

A lo largo de la trayectoria de Carmen Aristegui, hemos destacado luces y sombras como las antedichas. Y lo seguiremos haciendo. Así ejercemos el equilibrio informativo y el análisis. Por eso, en fechas recientes, hemos condenado la intensa campaña contra ella promovida en las redes sociales, en el contexto de la información que Aristegui ha difundido sobre presuntos abusos de la dirección de Notimex entre los que se encuentra, precisamente, el uso de los recursos públicos para emprender campañas en redes contra quienes cuestionen a Sanjuana Martínez, directora de la agencia. Y hemos exigido también una investigación para deslindar responsabilidades.

Los ataques contra Aristegui muestran aún más su baja estofa cuando se han orientado a su vida privada e involucrado a su hijo. Con ello es claro el franco abandono de la ética de parte de los operadores de esa campaña.

También hemos dicho, y lo seguiremos diciendo, que durante su amplia trayectoria Carmen Aristegui también ha incurrido en actos de denuesto y alentado campañas infamantes contra diversos actores políticos, e incluso colegas periodistas. Ejemplos los puede encontrar usted, lector, en este portal. Cada que criticamos esos excesos, por cierto, invariablemente, decían simpatizantes de la periodista que teníamos intereses inconfesables o trabajábamos para la persona difamada y ello motivaba nuestras críticas. No ha sido así. Nos anima la calidad de la información y analizarla independientemente del emisor o el personaje o medio difamado. Y el asunto no es menor: Carmen Aristegui ha alentado ese tipo de linchamiento en redes del que ahora ella es víctima.

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